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Ciudadanos se amanecen en filas de Walmart en Viernes Negro

A pesar del huracán María.

Han sido muchos días “negros” para el pueblo puertorriqueño. Lejos de tratarse de una connotación racista, es algo casi literal: aún la mayoría está sin electricidad, sin servicio de agua y, a duras penas, han logrado mantener un techo. Así qué, ¿cuál es la diferencia de hacer una fila más? Si se hizo cola para víveres, gasolina o hielo, se puede hacer para un televisor, un PlayStation o una tableta.


El ya lacerado bolsillo que dejó el huracán María parece estar dispuesto a seguir sufriendo los estragos que ahora les pueda dejar el Viernes Negro. Y es que no hubo huracán categoría cinco que detuviera al consumidor boricua que, fielmente, se va a hacer turno después de celebrar el Día de Acción de Gracias.


La megatienda Walmart de Santurce, recibió a los primeros cuatro clientes desde las 6:00 de la tarde de ayer, jueves, y no les pesó pasar 12 horas en espera de un buen especial. La primera pareja no quiso contar su historia, pero la segunda, contó sin reparos que iba en busca del artículo más popular de este día: los aparatos electrónicos.


Ángel Laureano, de 27 años y residente de Santurce, llegó junto a Natalia Oyola, de 25, en busca de televisores, tabletas y un componente.


“En mi caso, vivo aquí al lado y puedo ver cuándo se empieza a formar la fila. Así que vi a las primeras personas y arrancamos para acá. Tuvimos unas sillas afuera, pero ya las tuvimos  que dejar… Ha sido bastante organizado”, dijo Ángel.


“Yo vivo en Levittown, con las inundaciones perdí todo, así que quiero ver si consigo el televisor”, añadió Natalia, quien aseguró que ya comenzó los reclamos de pérdidas con las agencias  pertinentes.


Un poco más adelante estaba José Echandy, un residente de Trastalleres que llegó para buscar un televisor, pues el suyo estaba dañado. A pesar de que no puede permanecer mucho de pie, por un padecimiento que tiene, aseguró que nadie le quita la alegría y que tenía que resolver.


“Llegué desde las 8:00 de la noche de ayer. Tengo mi televisor dañado y vengo a buscando uno. Tuve que hacer fila antes de esto y la hago ahora… es lo mismo”, dijo, en referencia a las largas líneas que hizo en busca de gasolina.


Con la misma actitud estaba el joven Jesús Acosta, de 19 años, residente de Río Piedras. Él llegó a las 12:00 de la madrugada porque deseaba buscar regalos para su hijo de dos años, y demás familiares.


“Uno viene preparado para esto, y como estamos preparados, nos lo vacilamos”, dijo, tras asegurar que la Navidad la celebrará haya luz o no. Sin embargo, su amiga Paola Ramos, de 18 años, pareció no coincidir con él. Ella lleva sin servicio eléctrico desde el huracán Irma y dijo que no pondrá su árbol de Navidad. “¿Para qué? Si no lo puedo prender. No es lo mismo”, dijo.


Este año, en la fila de Walmart, no se vio madres con bebés y se pudo apreciar agentes del Departamento de la Familia haciendo rondas.

Los empleados hicieron una fila organizada y los grupos entraron de 25 en 25. A la entrada, los empleados los recibieron con música navideña y soplando silbatos festivos, en un intento de motivarlos. Hubo quienes bailaron y otros que lo ignoraron.

El mayor tumulto se concentró en el área de electrónicos y las góndolas de juguetes casi
estaban vacías. DACO también tuvo empleados destacados quienes compartieron que todo estaba
básicamente en orden.

En esta ocasión, según se escuchó a través de un altoparlante en el exterior de la tienda, se les advirtió a los empleados que por medida de seguridad no habría fila para impedidos y que estos debían enviar a alguien para hacer sus compras si no podían hacer la fila. También se proporcionó un mapa por colores para que los clientes lograran acceder de manera rápida a la sección en donde debían encontrar el artículo que buscaban.


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