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Expertos: paneles solares y baterías al garete no serán la solución

Renovables podrían generar hasta 55% de la energía

En Puerto Rico urge transformar el sistema eléctrico para incorporar el uso de energía solar, descentralizar la generación de energía y dejar atrás tanto las nocivas prácticas de consumo excesivo de electricidad como el modelo gerencial partidista de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

Tomando como base la resolución de la Cámara 563 – presentada por el representante Denis Márquez Lebrón – la cual persigue investigar el enfoque de política pública energética del gobierno, cuatro catedráticos de ingeniería eléctrica del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) expusieron sus argumentos a favor de una visión uniforme y un plan formulado para innovar la red energética para que sea lo suficientemente resiliente para aguantar futuros huracanes.

Los ponentes coincidieron que cualquier transformación al sistema eléctrico debe ser resultado de cambios en la política pública que cuenten con el respaldo y el apoyo de los puertorriqueños.

“El reto de energía eléctrica en Puerto Rico no es un reto tecnológico realmente, es un reto social. Hasta que no nos pongamos de acuerdo de hacia dónde queremos dirigir a Puerto Rico y dentro de esa realidad de hacia dónde queremos dirigir a Puerto Rico cuál es el rol de nuestra infraestructura eléctrica pues no vamos a ir a ningún lado”, resumió el doctor Efrain O’Neill Carillo, enfatizando que no se trata de un asunto político partidista.

Según detalló O’Neill Carillo, los recursos renovables que tiene Puerto Rico a su disposición le permite incorporar hasta un 55% de renovables mediante distintos mecanismos. Sin embargo, la red actual se mantiene relevante en un proceso de transformación, por lo que la solución no necesariamente yace simplemente en la instalación de placas fotovoltaicas con baterías para el uso individual de cada hogar.  

Para el doctor Lionel Orama - del Instituto de Energía y Sostenibilidad Isleña (INESI) - el hecho de que el costo de las baterías de almacenamiento sigue bajando beneficia en la planificación de ciertos sectores, pero no a gran escala. “Si no hay una visión de lo que queremos hacer, si nosotros no sabemos para donde vamos no podemos llegar por más cómos que existan… Poner paneles solares al garete no es la solución. La solución es un conjunto, es un trabajo que hay que hacer, hay que ver como trabajamos con un sistema que ciertamente utiliza al máximo nuestro recurso endógeno pero que haya una red”, insistió Orama.

Una solución más barata al uso de baterias y paneles y que incorpora el uso de la red y la gestión comunitaria lo son las microrredes, específicamente mediante el mecanismo de medición neta. Este método – que ya está en uso por empresas solares en Puerto Rico – consiste en la instalación de placas fotovoltaicas en techo residenciales para reducir el consumo de la red de la AEE a la vez que inserta energía hacía la red, convirtiendo al consumidor en productor de energía.

Aunque al presente, estos sistemas no proveen suficiente energía para mantener al consumidor con servicio en caso de que falle la red, de aplicarse a gran escala podría generar suficiente energía para mantener comunidades con luz de fallar la transmisión energética de la AEE. No obstante, aunque un sistema con batería garantizaría confiabilidad en todo momento, los costos aumentarían para el consumidor y el reemplazo de baterías supondría un impacto ambiental de no ser decomisadas apropiadamente.

El exrepresentante del consumidor en la Junta de Gobierno de la AEE, Agustín Irizarry Rivera lo resumió de la siguiente manera: “Si queremos soluciones, hay múltiples soluciones. Una de las soluciones es estar desconectado. No es la mejor solución… Una solución colectiva es más barata”.

Para Irizarry Rivera, tanto el costo de energía al consumidor como ajustes dramáticos a los hábitos de consumo eléctrico son factores importantes a la hora de considerar la transformación del sistema. Su apreciación es que en Puerto Rico el consumidor promedio suele utilizar más energía de la que necesita, lo que produce una demanda innecesaria y a su vez aumenta los costos para todos.

“Nosotros queremos que la electricidad sea tan barata que la podamos derrochar. Ese es el modelo de Estados Unidos y nosotros lo copiamos. Eso es un problema serio. Nunca nos planteamos el asunto de la razonabilidad, cuánto es suficiente. Cuanta energía es suficiente para vivir razonablemente bien. Ese concepto no existe en Puerto Rico”, manifestó Irizarry Rivera.

La transformación de la gerencia de la AEE supone ser uno de los retos más importantes para poder encaminar un plan de transformación al sistema eléctrico. Principalmente porque la privatización del monopolio que es la Autoridad no necesariamente traería consigo costos más bajos, sino lo contrario, según expuso Irizarry Rivera.

A juicio de Orama, la gerencia de la AEE supone ser otro obstáculo para la planificación de un sistema energético que incorpore no solo energía renovable, sino que promulgue hábitos de consumo más sanos. “La gobernanza actual no esta funcionando, lleva cierto tiempo que no funciona. No provee para la colaboración, no provee para la deliberación moral de las soluciones a los problemas que estamos buscando resolución. Entonces, eso requiere mucho trabajo, eso es un aspecto social que no tiene que ver con los paneles fotovoltaicos con las baterías, los inversores, o la planta de generación”, manifestó Orama.

Las expresiones de los expertos se dieron como parte del foro “El Sistema Eléctrico que Puerto Rico Necesita. Diagnóstico y Perspectivas”, celebrada en la facultad de derecho del recinto de Rio Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR). La expectativa del representante Márquez es atraer mayor atención a la resolución de la Cámara 563 para impulsar las reformas discutidas por los ponentes al fin de crear una red más resiliente.


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