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Guavate después de María

Lechoneras luchan por sobrevivir en la crisis

Cayey - Guavate, bosque esplendoroso que reflejaba las bellezas de la isla y el cual recibía a miles de visitantes con sus ricos sabores criollos, hoy día se encuentra trastocado por la furia del huracán María.

A casi tres semanas del paso del huracán categoría cuatro, los pintorescos y concurridos restaurantes y lechoneras luchan día a día por operar con normalidad; a pesar de que la ruta se encuentra descalabrada y varias fachadas han sufrido daños.  

Durante el recorrido en la carretera 184, en Cayey, en pleno día de fin de semana, la mayoría de los kioscos de artesanías se encuentran inoperantes. Algunos de los vendedores abren sus negocios confiados en que los visitantes llegarán.

Al final del sector Guavate, se encuentra la lechonera Los Pinos. Una planta eléctrica industrial se encarga de mantener el negocio operando en su horario regular de 4:30 a.m. a 7:00 p.m.

“Sin comer aquí no se va nadie”, dijo el propietario del local Thomás Rodríguez Fonseca, mientras a las afueras comenzaban a llegar clientes en busca de un buen lechón a la vara.

De acuerdo a Rodríguez, la reapertura de la lechonera tomó alrededor de cinco días debido a daños en la fachada y calles obstruidas que fueron levantadas por la misma comunidad. “La misma comunidad, la misma gente fue la que abrió paso. Aqui el alcalde no ha venido a echarnos la bendición, ni siquiera un buenos días dejó”, indicó.

“Ahora mismo no todos el mundo cuenta con los servicios esenciales. Nosotros sí, tenemos agua, luz, comida criolla caliente y es una bendición poder ofrecerle a público lo mejor”, expresó Rodríguez quien en ocasiones ha tenido que brindar almuerzo y desayuno gratuitamente a consecuencia de la falta de efectivo en el municipio.

“Creo que esto es una enseñanza que nos ha dado el señor a permitir que podamos ayudarnos porque el país estaba dividido”, puntualizó.

Por su parte, Carlos Santos, uno de los tres encargados de la lechonera El Rancho Original, se mostró optimista en que el flujo de clientes se normalice pronto. “Poco a poco se volverá a la normalidad. Aunque esto (Guavate) depende mucho del turismo y pese a la situación se ha movido bastante”, dijo a la vez que comenzaba la música típica a ambientar el local.

A esto Rodríguez añadió que, “al estar las calles con escombros la gente entiende que no hay servicio ni paso. Ya esta segunda semana al fluir la gente y haber paso pues ya están subiendo. No estamos en las ventas normales pero ya se está moviendo un poco”.

La devastación en el municipio de Cayey es evidente. Hasta el momento el alcalde Rolando Ortiz pronostica que de sus 55 mil residentes dos mil perdieron su hogar.


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