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Valle Hill en el olvido, pero eso no impide que celebren Navidad

Vecinos comparten entre ellos pese a dificultades

Canóvanas - Ramón ‘Freddie’ Paez y su familia fue una de las decenas de familias en la comunidad Valle Hill en Canóvanas que no dejaron que la devastación que sufrieron en sus casas por el huracán amargara la Navidad.

Paez y su esposa no tienen servicio de agua ni de luz y tampoco residen legalmente en los terrenos donde está su casa. Sin título de propiedad, no pueden reclamar daños a la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) y por tanto la ayuda ha estado inexistente.

El 24 de diciembre, mudaron su cocina hacia afuera, bajo un toldo azul provisto por una iglesia y sostenido con un poste de madera largo. Para la cena de Nochebuena, su esposa sofrió unos pimientos en un caldero para hacer un arroz con gandules en un fogón hecho por rejillas y bloques de concreto, mientras Freddie cocinaba un lechón en una vara, dentro de un horno de zinc improvisado.

El olor del cuero del lechón era tentador para todo quien le echaba un ojo. Mientras tanto, en una mesita cercano al fogoncito, un envase de aluminio guardaba en su interior morcillas.

La casa del frente estaba en medio de escombros, como muchas otras calles en la comunidad. Cualquier esperanza de que regrese la luz pronto es inútil pues no hay orden alguna para energizar un lugar donde su residentes se ‘roban’ la luz y el agua para sobrevivir. La realidad es que no se les reconoce como dueños de esos terrenos, más bien como invasores – no dignos de tener derechos básicos.

¿Cómo pasarían la Navidad en un lugar como este? La respuesta de Paez fue simple.

“Entre vecinos. Vamos a compartir entre todos, mire el lechón, ahí está. Eso es para todos, uno con el otro”, declaró el residente de descendencia dominicana.

Abundó que esa misma noche recibirían unas 25 personas adicionales para celebrar la Nochebuena. “Eso es para todos, y tenemos que, entre todos, uno con el otro ayudarnos, tan fácil como eso”, expresó.

Esta ha sido la solidaridad que ha distinguido la comunidad Villa Hill, quien desde el paso del huracán Irma no han tenido servicios básicos y han reclamado incansablemente ante el municipio que se les conceda, al menos, títulos de propiedad para poder tener acceso a servicios básicos. Su actual circunstancia no les confiere el derecho de tan si quiere reclamar la reinstalación del servicio eléctrico, pues la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) necesita tal comprobante, algo que una certificación municipal no satisface.

Mientras tanto, viven entre los escombros que dejó a su paso María, sin compromiso alguno de que la alcaldesa, Lorna Soto, envíe personal para recogerlo. Esto fomenta los problemas de salubridad de la comunidad y pone en riesgo la salud de sus residentes.

La situación es de tal magnitud que la líder comunitaria, Janet “Jossie” Lozada, expresó su preocupación con los niños quienes, además de asumir responsabilidades de adultos para ayudar a sus familias, han llegado a buscar juguetes entre los escombros.

“Mi preocupación es que no hay juguetes ahora, los nenes están buscando los juguetes en la basura. Los niños aquí han asumido responsabilidades de adultos. A mí me entristece ver a esos niños haciendo fila para coger una comprita porque su mama tiene que hacer esto y yo eso no lo aplaudo, pero aquí todo el mundo, hasta los menores han asumido una responsabilidad”, manifestó Lozada, a la vez que afirmó estar orgullosa de la acción que tomó su comunidad para levantarse de nuevo.

Como presidenta de la Junta de Residentes de Valle Hill, Lozada se ha encargado de distribuir las ayudas equitativamente entre las tres mil familias allí. Sin embargo, la situación de salubridad los ha puesto en necesidad de tener repelente, ropa de cama y agua.

El reclamo de Lozada, sin embargo, va más allá de ser dueños de los terrenos que yacen en una zona inundable. Es más bien revertir la percepción negativa que hay sobre la comunidad por hurtar los servicios básicos y hacer entender que allí también viven puertorriqueños con derechos y necesidades.

“Le hago un llamado a Energía Eléctrica, a Acueductos y Alcantarillados, a Vivienda y a FEMA que tengan sensibilidad, que sean más humanos y que piensen que los que estamos aquí no tenemos culpa de querer tener un hogar. Que no nos penalicen más, que no digan más que ‘la gente que vive ahí lo que quiere es vivir de gratis’… sí porque nos robamos el agua y la luz porque nos la robamos, pero nosotros no queremos hacer eso”, manifestó Lozada.


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