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80 GRADOS

Beethoven sale del caserío

80 GRADOS

Lissette Rolón
02/02/2013 10:55 am

Mirá pibe. Si Beethoven hubiera nacido en Tacuarembó,
hubiera llegado a ser director de la banda del pueblo.
-Eduardo Galeano

Balance a un tiempo precario y luminoso

El 1ro de enero de 2011 asumí la coordinación del Centro Universitario para el Acceso (CUA) de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez. Sería, supuestamente, por un semestre mientras mi entrañable amiga, Rima Brusi, decidía su rumbo profesional de los próximos años o se encontraba otra persona que siguiera la misión que habían iniciado Rima y David González desde el 2008: lograr que más jóvenes de residenciales públicos de Mayagüez entraran al Colegio. Hoy, sigo siendo la coordinadora del CUA y aquella misión ha debido reformularse como resultado del rumbo que ha tomado la universidad pública en los últimos años. Ahora nuestra meta tiene que ser más modesta. Nos alegra que terminen la escuela superior y que entren a alguna universidad o instituto. Nos basta con que rompan los cercos del destino por algún sitio. Nos anima que sean una estadística menos del horror y una más de la promesa.

Parece sencillo. Pero en un país en donde el 90% de las escuelas públicas está en plan de mejoramiento porque no cumple con los estándares mínimos establecidos, en donde un 40 a 45% de la matrícula termina desertando el sistema educativo público y en donde cada vez menos estudiantes de escuela pública son admitidos a la universidad del estado, las metas revisadas resultan un logro mayúsculo.

En medio del panorama educativo deprimido y deprimente en Puerto Rico, el CUA se ha convertido en un signo de esperanza. Gracias al auspicio decidido y generoso de la Fundación Francisco Carvajal, y de otras entidades externas, el proyecto ha navegado las circunstancias más turbulentas y desalentadoras que haya experimentado la Universidad de Puerto Rico. En Mayagüez, durante los dos años que llevo coordinando el proyecto, las autoridades han bajado los cupos, han subido los IGS, han implantado medidas terribles para lxs que se dan de baja y han recrudecido los criterios de progreso académico. Me consta que nuestros participantes están entre lxs más afectados de una política universitaria miope y decidida a bajar las admisiones a como dé lugar. Baste decir que en las últimas dos clases entrantes, un solo participante del CUA que vive en algún residencial público de Mayagüez ha sido admitido al Colegio. Uno solo cada año.

Sin embargo y afortunadamente, esa no es la única cifra que el CUA puede reportar. En cuatro años y medio, el 90% de nuestros participantes sigue activo en la escuela y termina el nivel superior. De estos, el 88% entra a alguna universidad o instituto (65% a universidad, 35% a instituto). Solo considerando estos dos indicadores, podemos establecer que proyectos como este son meritorios y urgentes para el país. Pero hace falta fijar prioridades, asumir responsabilidades y apostar por acciones que abonen este tipo de esfuerzo.

Asignaciones para la UPR

Las autoridades universitarias, para empezar, deben darse a la tarea de leer y estudiar los siete (7) cuadernos publicados por el proyecto, en los cuales se consignan las investigaciones que han nutrido los esfuerzos de alcance del CUA y que, a su vez, enumeran recomendaciones concretas para las instancias concernidas, entre las cuales obviamente se encuentra la UPR. La universidad pública no puede ni debe renunciar a educar a los sectores del país más desaventajados socio-económicamente. La universidad pública no puede ni debe desvincularse de la etapa escolar de nuestra población. La universidad pública viene obligada a establecer puentes de colaboración que garanticen el tránsito exitoso hacia la educación superior. La universidad pública tiene un deber ineludible para con Puerto Rico, en especial para con sus poblaciones más vulnerables.

Al mismo tiempo, la UPR debe confirmar su prioridad ante los problemas de urgencia social del país, asignando recursos, facilitando procesos y allanando el camino para que esfuerzos como el CUA se repliquen en todas las unidades de su sistema. Es preciso poner acciones en marcha. La toma de decisiones sobre procesos de admisión y retención deben ser ponderadas con rigor, documentadas con esmero y llevadas a cabo con un celoso sentido de justicia social. Si la universidad pública de Puerto Rico no se impone estos estándares, no está siendo pública ni es de Puerto Rico.

Finalmente, la Universidad de Puerto Rico debe hacer una auto-reflexión profunda y honesta. No solo cuenta con los talentos intelectuales para ello, sino que esa es parte integral de su misión. ¿Qué hace por los sectores sociales marginados del país? ¿Cómo contribuye a romper el cerco de la pobreza y sus secuelas para la sociedad en general? ¿Cuál es su contribución a la democratización del conocimiento entre los más vulnerables?

***

Las investigaciones del Centro Universitario para el Acceso confirman la estrecha relación que existe en Puerto Rico entre pobreza urbana y exclusión universitaria pública. Eso tiene que cambiar: el lugar de nacimiento, crianza y residencia de nuestros alumnos no puede seguir siendo su destino. Se nos va la vida colectiva en ello. Beethoven también sale del caserío…

*La autora es Catedrática de la UPR en Mayagüez, Departamento de Humanidades, Programa de Literatura Comparada. Tomado de 80 Grados.


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