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En Blanco y Negro con Sandra

Nota publicada hace más de 60 días.

Crucificaron al hijo del Mesías

En Blanco y Negro con Sandra

Sandra D. Rodríguez Cotto
19/04/2017 12:38 am

El pasado Jueves Santo crucificaron al hijo del Mesías. ¡Perdóname, Señor! No me estoy refiriendo al Señor Jesucristo, sino al honorable Gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, porque todos recordamos que a su padre sus fanáticos le llaman El Mesías.  Pues resulta que el jueves recibió vía una carta de un supuesto Judas, más bien un burócrata del Departamento de Justicia federal,  la sentencia de crucifixión a sus intenciones.

Parecía un fariseo o quizás un saduceo federal. Un tal Dana Boente, que resultó ser subalterno del Secretario de Justicia, envió un decreto a Rosselló en el que sentenció a la crucifixión sus intenciones con el plebiscito. La carta, de forma inmediata, frustró los anhelos del liderato del PNP de inventarse una fanfarria el 11 de junio sin tener permiso del amo para dormir y entretener al pueblo con la política antes de los cantazos económicos que ya están escritos y que se sabe que vendrán con la Junta y el plan fiscal a partir de julio.

Y yo me pregunto: ¿Por qué no lo hizo el lunes pasado? ¿O por qué no envió la carta hace dos días? ¿Por qué no lo hizo el domingo como regalo junto con los conejos de Pascua? No. Escogió la fecha del jueves santo y ese simbolismo no se puede obviar. Comunica mucho.

Según la tradición religiosa, fue la noche de la reflexión, de la humildad con el lavatorio de los pies, la última cena y la oración de en el huerto de Getsemaní. Fue la noche en la que Jesús de Nazaret sabía que uno de sus discípulos lo traicionaría y lo iban a condenar a muerte en la cruz.  El que conoce la historia de Puerto Rico y nuestra relación con los Estados Unidos, sabe que los americanos no buscan las fechas al azar. Saben los porqués y los cuándos. Aquel que no sabe la historia, no entiende ni entenderá nunca a lo que me refiero.

El PNP pensaba que ya se había crucificado a los independentistas-soberanistas y a los populares, y resultó ser que los americanos se los crucificaron a todos, incluyéndolos a ellos. El gobierno americano se negó a aceptar el plebiscito propuesto porque no incluyó al Estado Libre Asociado territorial, tampoco aceptó la república asociada ni la estadidad. O sea, los americanos quieren dejar las cosas como están, un territorio no incorporado. En palabras sencillas, una colonia en la que ellos mandan.

Además, a los americanos no se les puede coger de lo que no son. Ellos leyeron bien las intenciones de Rosselló y le dijeron  “nonines”. Total, si alguien sabe manipular masas son ellos, que escribieron el libro. Las intenciones de Rosselló con el plebiscito eran bien claras. Primero quería tirar una cortina de humo para entretener a la gente con el plebiscito en lo que empiezan los recortes grandes; Segundo, Rosselló quería terminar de decapitar al Partido Popular; y tercero, Rosselló necesita proyectar fortaleza, liderato y que tiene una mayoría absoluta que no ganó en las urnas. Quería consolidar su poder político con este plebiscito. Hay que recordar que Rosselló ganó con sólo el 41% de los votos en las elecciones.

Ahora, una cosa es lo que Rosselló quiere proyectar y otra cosa lo que quieren hacer los americanos, y son varias las lecturas que Estados Unidos nos comunica con esa carta que viene de Justicia.

Lo primero es que a los americanos no les interesa un plebiscito que afecte al PPD porque esa fuerza política les recauda dinero a sus candidatos demócratas. Los populares colonialistas estuvieron calladitos haciendo su trabajo para parar la intención de Rosselló y por eso bajó la carta que sorprendió al PNP. En ese tipo de estrategia, los populares llevan más de 60 años de experiencia.

Segundo, a los americanos no les interesa que Puerto Rico sea estado si tiene una deuda cercana a $70 billones. No quieren un estado quebrado. Pero entonces, ¿por qué no nos sueltan? Esa es la pregunta.

A mí me parece que todos los planetas se están alineando y hay que estar atentos. Las aparentes locuras en el discurso público del presidente Trump señalan una beligerante intención de mover a la nación americana hacia algún conflicto armado, y ya él ha dicho que interesa aumentar el presupuesto en las áreas militares mientras reduce en programas sociales, entre otros. Y ante todo esto, no podemos olvidar que Puerto Rico siempre fue un bastión militar para los Estados Unidos.

Lo que me lleva al tercer mensaje que nos comunican los americanos. Que no nos tome por sorpresa que de pronto quieran regresar a Roosevelt Roads o a algún lugar en esta zona. Ellos tienen bases en el Pacífico, pero en el Caribe las fueron eliminando por motivos económicos y ahora Trump aumenta esos presupuestos, así que hay que estar pendientes.

La realidad es que no somos el ombligo del mundo aunque los políticos, analistas y los medios que viven de la política pretenden que el público puertorriqueño se lo crea. Trump tiene otras prioridades como Isis, o Kim Jong-un, o Putin. Para que Puerto Rico le importe, tenemos que hacer que se convierta en prioridad. De hecho, no era esa la intención prometida por Jennifer González y por el gobernador Rosselló. ¿Dónde está el Plan Tenesí? ¿No habían dicho que tan pronto entraran al poder iban a enviar a siete representantes al Congreso? ¿O es que son los siete miembros de la Junta de Control Fiscal?

A la hora de la verdad, todo se reduce a dólares y centavos. Hasta que todos los sectores ideológicos no se unan en un objetivo común de exigir la descolonización, nada va a cambiar. Al pueblo el plebiscito realmente no le importa. Esta misma semana varios medios han hecho sondeos y cuando le preguntan, la mayoría de los entrevistados dicen estar más preocupados por su situación económica que por la política. El pueblo está claro. Sabe que los que mandan los americanos y que los políticos viven de mantener el status quo, las divisiones y gobernar la colonia.

Mientras tanto, a nosotros como pueblo, los americanos y los políticos por igual, nos tienen cargando la corona de espinas.

*La autora es relacionista profesional y mantiene el blog En Blanco y Negro con Sandra.


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