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80 Grados

Pasito a pasito: deconstruyendo el megahit “Despacito”

80 Grados

Bayrex Jiménez
15/07/2017 03:19 am
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Hay cosas que se quedan con nosotros torturando nuestros días, impresas en un loop en nuestras memorias. Es por eso que huía temeroso de Despacito como a chikungunya que acecha. Pero me picó el mosquito y decidí sentarme a deconstruir el tema para entender cómo se propaga mundialmente este reggaeton pop en español que está rompiendo todo tipo de récords y excediendo toda expectativa de éxito en la industria musical.

Despacito sigue al pie de la letra la fórmula de un megahit: intro-verse – pre coro – coro. ¡Menciona el título de la canción justo a los 60 segundos! Esta es una de las reglas doradas de un mega hit: create expectations and fulfill them in 60 seconds or less. También respeta otro “golden rule” conocido como el 2 minute rule o el 2 minute wall, que plantea que el escucha promedio se aburre y hay que darle un cambio cuando se llega alrededor de los dos minutos. Y aquí, en el minuto 1:45, ¡boom!, entra Daddy Yankee, quien levanta el track efectivamente y se lo lleva en una dirección mucho más cadenciosa y divertida, salvándolo de las rimas monótonas y de la monguera de Luis Fonsi. Algo que se aleja de la fórmula y funciona, es el intro de la canción, el cual es bastante largo considerando que el intro promedio de un hit dura apenas ocho segundos.

Por otro lado, el cuatro del reconocido cuatrista puertorriqueño Christian Nieves, está muy bien ejecutado y es, pues, su manera honesta de tocar como siempre lo hace en conceptos musicales pop. El problema es que ya Ricky Martin, Draco y Tommy Torres han “gaseado” esto a morir y en ese sentido el arreglo resulta bastante trillado y passé.

Hay que decir que a pesar de lo que esperaba, Despacito NO es la peor canción ever. Al menos no recurre a cantar frases en inglés “a lo SIete” para lambonearle a la audiencia crossover. Con este hit no estamos hablando del “Gato Volador” (El Chombo), ni de la tan odiada “Aserejé” (Las Ketchup).

En cuanto a la letra de la canción, dice Fonsi en una entrevista que la letra de Despacito la trabajó con la cantautora panameña Erika Ender, pensando en el mensaje de Despacito como un “statement” acerca del respeto que se tiene o se debe tener hacia la mujer (“warevel”); no sé si logró transmitir ese mensaje, pero pues, la buena intención cuenta, I guess.

Despacito sin duda es una canción “clichosa”, pero no es taaan mala. La melodía es pegajosa, el concepto es claro y como compositor pensó en SU público y logró llegar a él. El nivel de torta $ de publishing que se buscaron los cuatro escritores de la canción es absurdo, y eso como songwriter lo respeto, porque en su lado de la cancha IT’S ALL ABOUT THE MONEY, y el que diga lo contrario no sabe de lo que habla.

El porqué hay gente que odia la canción es sencillo. La mayoría de la gente que la odia es porque está en TODAS partes constantemente y eso encojona. Hasta las ideas más sublimes escuchadas demasiadas veces pueden parecer repugnantes. Otros la odian porque es Reggaetón y pues, odian cualquier cosa que vaya por esa vena por muchísimas razones, en su mayoría porque odian a los negros, a las expresiones del caserío, odian la pobreza y la asocian con títeres y delincuencia, etc., etc. En mi caso, no odio la canción como de veras odio otras canciones, como por ejemplo, el “Arroz con habichuelas” bobolón del “Gran Mongo”, o el irritating “Tócala mamita tócala” ese de la Zodiac, o “La mesa que más aplauda” de Clímax. Quiero decir, que hay canciones que sí me encabronan con solo escucharlas par de veces y esta no es una de ellas. ¿Que es monga? SUPER monga. ¿Que es clichosa? Super clichosa. ¿Que el uso del cuatro es como una banderita plástica con el wrong kind of blue en un display de navidad de JC Penney? Lo es. ¿Que es monótona? Claro que sí. Ahora, ¿merece un odio épico y está entre las peores canciones de la historia? NO. No está ni cerca.

Hay mucha gente que ODIA “Don’t worry, be happy”, el gran éxito de Bobby McFerrin. LA ODIAN A MUERTE porque cuando salió la ponían cada dos segundos. Pero no es una mala canción. De hecho, es una muy buena cancion y es un “reggaecito”. Despacito no es peor que la mierda de “Bailamos” de Enrique Iglesias, que de todas las que he mencionado es la más que me irrita. Despacito es como un homage bien insípido de un baladista charro para quien Puerto Rico es: ponle un cuatro, haz el video en la Perla, ponme una Miss Universe de Puerto Rico, plántame un beat de reggaeton a 89 bpm y fuímonos que es tarde… No es peor que las charrerías que han hecho Jlo, Ricky y Draco usando la misma fórmula.

En realidad, ¿saben qué? ME ALEGRO de que la pegó. QUE LLUEVA, que se “jalte” de chavos con el publishing. La razón por la cual estudio estas canciones que tienen éxito en el Billboard es porque la industria de la música relies HEAVILY on what was successful as to what WILL be successful. La música, así como la existencia humana, es lineal y todo lo que pasa ahora afecta lo que vendrá. Una vez entran estas melodías y canciones a la conciencia colectiva es importante conocerlas porque todo lo que vendrá después estará inevitablemente afectado por la existencia de ese mega hit, te guste o no te guste. Cada cierto tiempo estudio los hits de Billboard para estar al día con esta rara conexión tipo antena de hormigas que tenemos los animales humanos a nivel mundial con la música.

Hay otro factor que no mencioné, y con esto cierro, que puede molestar al educated listener y es el factor político de la canción. Luis Fonsi se ha posicionado políticamente en un limbo. De hecho, tiene una habilidad increíble para evadir las preguntas políticas que salen en los medios internacionales sobre la situación de la isla. Este tipo de cantantes son los únicos capaces de tener un mega hit. Ya ha jugado el juego y se ha codeado con los bichotes de la industria y se ha posicionado muy hábilmente para poder tener este éxito, porque todos sabemos que para tener un hit #1 no puedes ser ni feo, ni tener thinning hair, ni ser pobre, ni hablar de política, ni representar la rebeldía whatsoever. Con el solo hecho de mencionar PUERTO RICO en su canción garantizó que donde quiera que se pare le preguntarán qué piensa de la situación política del país, que para el entrevistador promedio del mainstream media se reduce a que Puerto Rico lo que quiere es un bailout y que necesita “ayuda” de Estados Unidos (gracias al llantén ridículo de Lin Manuel Miranda). Despacito, en este sentido, apoya la narrativa de la blandenguería y la inmovilidad y Fonsi pierde una oportunidad dorada de concientizar sobre la terrible situación que viven los puertorriqueños. Pero nadie espera eso de Fonsi; muchísimo menos de Daddy Yankee.

Ah y otra cosa, Luis Fonsi no llamó a Justin Beiber para el remix; JUSTIN lo llamó a él. Esto es otro factor que llama mucho la atención del fenómeno de cómo se movió la maquinaria de Despacito dentro de la industria. Para que tengan una perspectiva clara, “Gangnam Style” tiene 2.88 BILLONES de views y Despacito está #5 en la lista de videos más vistos de youtube con 2.5 billones, and it’s barely 6 months old, plus it had a billion before the Beiber remix even came out, así que la va a sobrepasar sin problemas. Estamos presenciando un fenómeno sin precedentes. Es irónico que las primeras notas que se oyen en esa versión de Beiber (que son diferentes a la versión original) sean unas super melancólicas notas de un cuatro solitario, como hablándole a un vacío, preparando el escenario para un trovador a punto de cantar el “Lamento Borincano” de Rafael Hernández y de repente BOOM: Justin Beiber. El surrealismo de todo esto es uno de los mindfucks musicales más cabrones que he experimentado en mi vida.

*Tomado de 80 Grados.


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