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La Rosa Negra y la perspectiva de género en la Lucha Libre (vídeo y galería)

Una búsqueda en Internet de su nombre me daba información mecánica, cosas que no se preguntan pero por alguna razón es bueno saberlas:

Nombre de pila: Nilka García Solís, pero ya hasta en su casa la llaman por Black Rose. Nacionalidad: puertorriqueña radicada en Estados Unidos.

Me atrevería a añadir esta:
Estado civil: comprometida con cambiar la perspectiva general sobre la lucha libre profesional femenina.

“Ya la gente no está pendiente a lo femenino. Ahora simplemente es el cuerpo y la belleza y yo quiero cambiar esa perspectiva en Puerto Rico y en cualquier lado. Rosa Negra quiere imponer un respeto a la división femenina. Yo necesito que me respeten dentro de este deporte porque la lucha libre no es algo de hobby para mí, la lucha libre es mi profesión”, afirmó con la confianza que se le atribuye a su personaje.

Y es que Black Rose no imita a las “luchadoras”, llamadas divas, del World Wrestling Entertainment (WWE) en Estados Unidos, donde un reality show documenta sus problemas personales y amorosos, reseñando muy poco su participación en el ring.

“Por lo menos en la división femenina, tanto en Puerto Rico y Estados Unidos, la atracción femenina está matando la fuerza y la característica de la lucha libre”, explicó Rose.

“Distintas compañías independientes lo que están buscando es más atracción a lo que pueda llevar a la compra que lo que puedan exponer dentro de la psicología luchística en la televisión. Eso ha matado un poco lo que es darle un push a las mujeres porque dicen ‘una lucha de damas’ y la gente dice ‘ah, ahora vamos a ver jalaitas de pelo, vamos a ver que se vean (las nalgas), que se muevan (las tetas)’ y no están pendientes a la lucha”.

Las divas de la WWE, esbeltas y de cabello voluminoso, aparentan fragilidad y sus historias en la trama del programa no juegan un rol principal. Por eso Rose no las mira con ojos esperanzadores y sus inspiraciones en la lucha son principalmente los hombres.

“Mujeres no miro mucho porque a mí me gusta un poco más ‘tomboy’. Yo soy ‘tomboy’. Diva lo que ves y por dentro en el corazón soy una tomboy, me gusta ser fuerte, agresiva, tener un poquito más de control en lo que es dentro del combate”, aclaró. Para ella, las luchadoras Lita, Jaqueline y Victoria pasaron la prueba de fuego, mientras que por los hombres, Kurt Angle y MVP deben mencionarse.

Además de incluir la admiración por otros compañeros de profesión, en el ring Black Rose demuestra su entrenamiento en Artes Marciales Mixtas (MMA, por sus siglas en inglés), inusual en su división, su sed de victoria de principio a fin y sus conocimientos en el baile tan pronto sale por las cortinas.

Black Rosa, La Rosa Negra, La Abusadora de Puerto Rico

Habría que esbozar información mecánica para conocer más a la Rosa. Sabemos que nació en Dorado, lleva 13 años como luchadora profesional y ha sido campeona de la empresa internacional Battling Bombshells y, actualmente, aguanta la faja de la compañía estadounidense Pro Wrestling Syndicate (PWS). Cabe destacar que llegó a cargar con dos campeonatos a la vez.

A la hora de escoger un nombre luchístico, pensó en algo natural, tan sensible como una flor pero con espinas, incorporándolo a su tez oscura. Su apodo, la abusadora, lo adquirió gracias a la voz anunciadora de Cano Muñiz en la WWC. “Cada vez que yo hacía cualquier barbaridad dentro de la lucha libre pues él decía ‘esta tipa lo que tiene es un abuso’ y, como era con los hombres, pues me quedé la abusadora. Antes de presentarme él decía la abusadora, Black Rose, entonces la abusadora se quedó conmigo y yo lo adopté como mi nickname para complementar el nombre”, recordó.

Sus inicios en esta área datan del 2002 cuando fungía como manejadora del luchador Bronco #1. Vigilaba las cuatro esquinas y se aseguraba de que su cliente, saliera airoso de cada combate a toda costa. Luego, tres años más tarde, se dedica completamente a su carrera profesional.

Al principio, su familia no estaba de acuerdo con su elección de profesión. “Tuve problemas con mi madre, mi abuela, con todo el mundo pero al fin y al cabo, mira dónde estoy, soy una de las mejores. Cuando tú tienes un sueño, tú no puedes parar. Claro, la familia es siempre lo primero, pero lamentablemente cuando es grande ya, uno toma decisiones. La tuvieron que aguantar y ahora, en vez de decirme Nilka o Ninolka, me dicen Black Rose”, comentó, así como atribuyéndole una pequeña victoria a su firmeza.

Durante la semana, labora como entrenadora personal en dos gimnasios para compensar el bajo salario de la lucha y los fines de semana los dedica al deporte.

“Yo encuentro que en el salario de la lucha libre deben hacer una reconstrucción de lo que es el valor de un luchador, de lo que ellos exponen. Nosotros exponemos nuestras vidas en cada encuentro que hacemos. Se rompen clavículas, rodillas, llega un punto que las espaldas no aguantan y para lo que se cobra, está un poquito apretado”, aseguró Rose.

Igualmente, Rose admitió que, en el caso de las luchadoras femeninas, el dinero es aún menos que el ganado por los hombres a pesar de exponerse a las mismas lesiones y otras complicaciones.

“Para las mujeres, siempre hay menos. Comparan lo que es ‘diva’, manejadora y luchadora y lo ponen en un paquete, todo en uno y hacen un solo sueldo, incluso, muchos se han ido por el sueldo. Muchos ahora no trabajan por eso. Muchos luchadores prefieren hacer deliveries a estar en la lucha libre. Conozco algunos con dos, tres trabajos además de la lucha libre porque el sueldo no alcanza”, relató.

A pesar de los problemas salariales, a Black Rose pretende llenar las canchas con los eventos de lucha como Insurrection, de la World Wrestling League (WWL), celebrado el pasado 18 de octubre en la cancha Pepín Cestero, en Bayamón.

“Yo quiero que Puerto Rico vuelva a sentir con la lucha libre lo que sintió hace muchos años atrás. Quiero llenar las canchas con más de 1,500 personas cada weekend. Llenar la televisión con una calidad luchística que se mantenga y no baje.

Es precisamente esa motivación del público que busca, para así ejecutar mejor su trabajo en el ring. “Cuando yo comienzo un encuentro, me encanta que me aplaudan, que me griten. Que griten mi nombre me da el push de hacer el 1, 2, 3”, confiesa Rose, quien acostumbra entrar al ring luego de bailar un poco de reggaetón y chocarle la mano a los fanáticos. Escogió ese tipo de música por la cercanía que simboliza con la juventud, público a quien se dirige.

“El público te habla. Si el público te dice lo que quiere, pues dáselo. Si yo meneo por aquí y gritan, pues meneo por allá para que griten más”, continuó. “Si el público no te grita, que son los que pagan la taquilla, que son los que hacen que tu nombre suene, si no me gritan, doy media vuelta y me voy”, finalizó.


 


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