Economía

Economistas federales ven luz al final del túnel

Turismo se recuperaría en un año

Para propósitos de análisis, el huracán María infligió daños sustanciales a la infraestructura de Puerto Rico, como en la red de las telecomunicaciones y la energía eléctrica, así como en los hogares y negocios. Además, destruyó el 80% de la agricultura, pero ante un panorama que parece tétrico, la Isla muestra indicios de que una recuperación es posible.

Bajo esa premisa, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York dio a conocer su más reciente estudio el cual aborda el estado económico-social de Puerto Rico y las Islas Vírgenes de los Estados Unidos luego de cinco meses del fenómeno atmosférico, ocurrido en septiembre.

En su análisis, tomaron como indicativo de progreso los “Nighttime lights data” que, en resumidas cuentas, utiliza imágenes satelitales de la cantidad e intensidad de luces prendidas en la noche para calcular el flujo económico en un espacio determinado. 

Por definición, este proceso es capaz de medir la actividad económica y, de acuerdo a los economistas del Banco, podría ser adoptada para registrar la llamada “economía informal” en Puerto Rico.

“La región de Ponce y Mayagüez no fue tan afectada, pero solo por la manera en que el huracán entró a la Isla. Igual, una de las plantas de generación más grandes se encuentra en el Sur. Las imágenes en diciembre se ven mejor que en octubre, pero no tanto como en agosto, lo cual muestra cuán lenta ha sido la restauración de la energía eléctrica”, expresó Jason Bram, economista que ha estudiado de cerca la situación de la Isla.

Como parte de sus observaciones, Bram aseguró que, a partir de enero, la Isla estaba 76% tan alumbrada como agosto, mes estándar en su métrica.

En las imágenes compartidas pudo notarse que el por ciento de generación energética en el centro y el área Este de la Isla aún fluctúa entre 50 y 70%. Estas fallas también sirvieron de pie forzado para que los participantes sugirieran la reconstrucción "desde cero" del sistema eléctrico.

Consecuentemente, la falta de energía eléctrica potenció la migración —temporera o permanente—, empeoró la supervivencia en la Isla y contribuyó al incremento en la cifra de muertes, una que el equipo parece apoyar que se sostiene en 1,000 personas.

Gran parte de la presentación de los economistas, conformados por el presidente del Banco, William Dudley, Andy Howet y Hunter Clark, se centró en la creación y pérdida de empleos y cómo eso reflejaba el progreso de la economía tras el huracán.

En ese aspecto, el impacto en conjunto de los huracanes Irma y María en Puerto Rico contribuyeron a la pérdida del 7.8% del mercado laboral, cantidad que los posiciona en el tercer lugar de los más devastadores a nivel federal.

Les precedieron el huracán Hugo y su efecto en las Islas Vírgenes (1989, -9.4%) y, en primer lugar, Katrina (2005, -29.7%).

Dudley, por su parte, enfatizó en que los ciclones solo complicaron una crisis de distintos frentes que tanto Puerto Rico como Islas Vírgenes experimentan desde el 2006. No obstante, hay muestras de “resiliencia”.

“El mercado laboral, al menos en Puerto Rico, parece estar estabilizándose en la medida en que los empleos en los sectores más afectados, como hospitalidad y ocio, comienzan a regresar. Igual, mientras los esfuerzos de recuperación tomen lugar en Puerto Rico y en las Islas Vírgenes, trabajos se crearán en esos sectores, como en la construcción, y se espera que estos aumentos continúen por un tiempo”, exclamó el presidente del Banco.

La mirada al futuro

Dudley recalcó que encima de una crisis fiscal, la incapacidad de pagar las pensiones de los retirados, una ola migratoria que no se sabe si disminuirá, y la necesidad de encaminarse hacia la sostenibilidad económica, Puerto Rico tiene que recuperarse de un huracán.

Igual, que las próximas decisiones de la Junta de Control Fiscal (JCF) y el Estado no serán recibidas con beneplácito, serán dolorosas y críticas.

Sin embargo, la Isla cuenta con una serie de atributos únicos que la distancian de la crisis por la cual atravesó Nueva York en la década del setenta, por ejemplo, cuando su economía se encontraba en una recesión de cinco años, la población se reducía cada vez más y la ciudad se quedó sin dinero para pagarle a sus empleados y sin habilidad de coger prestado.

Estas características particulares, según Dudley, incluyen: una fuerza laboral educada y bilingüe, su proximidad y acceso a los mercados de Estados Unidos, y su experiencia extensa en ser albergue de corporaciones multinacionales con base en la nación norteamericana.

Además, abogó porque la JCF y el Estado busquen maneras de asegurar que los beneficios de la restauración y el crecimiento sean tan compartidos como lo es la austeridad.

“Pero una recuperación no va a ocurrir por sí sola […] Cómo exactamente hacer que esto funcione es una pregunta abierta que estoy seguro que la Junta de Supervisión y sus partes interesadas considerarán cuidadosamente en los próximos meses”, señaló.

Apuntó a bajar los costos para hacer negocios, ayudar a los residentes de la Isla a desarrollar y usar su capital humano, y a mejorar las oportunidades del mercado laboral como requisito para el éxito.

Ese futuro tal vez no incluye el blockchain

Durante las diversas alocuciones y la sesión de preguntas, los panelistas dejaron entrever que el futuro próspero e inmediato que sueñan para Puerto Rico no cuenta con la participación de las monedas digitales, o criptomonedas, el Blockchain, ni un ingreso sustancial desde el área de turismo.

El Blockchain es un modelo de almacenamiento de transacciones digitales mediante criptomonedas, cosa que ha capturado la atención del Gobierno de Puerto Rico como oportunidad de desarrollo que a su vez atraiga inversionistas.

"La criptomoneda no es un valor estable, soy un poco escéptico de que tengamos esta necesidad, pero veremos cómo evoluciona esto en Puerto Rico. Creemos que la tecnología Blockchain es interesante, también hay una manía especulativa, pero no veo el verdadero valor de éstos”, confesó Dudley.

Mientras, Braham repitió una y otra vez que la economía de Puerto Rico no depende de los ingresos de turismo, contrario a las Islas Vírgenes. Sin embargo, la industria local tardaría al menos un año más en recuperarse.

“Hay muchísimo menos visitantes de ocio. Hay más trabajadores, como militares o de construcción y eso ha apoyado bastante la industria del turismo. Por eso, creo que podríamos estar viendo que tomará como un año en recuperarse. El turismo es estacional. Esta estación se ha visto muy afectada. En la medida en que los hoteles comiencen a retomar sus operaciones, habrá mejoría”, explicó.

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