Huracanes

En Valle Hill no hay agua, ni luz, ni tampoco derechos

Residentes no han recibido ayuda y no cualifican

Canóvanas - En la comunidad Valle Hill en Canóvanas los derechos más básicos de servicio de agua y energía eléctrica que gozan los puertorriqueños no existen, pues en sus 30 años de existencia el municipio se los ha rechazado sin contemplación.

Ahora, en las postrimerías del huracán María, las más de 3 mil familias que viven allí – gran parte de ellos de origen dominicano - enfrentan una realidad que pocos viven en el resto de la Isla. Los cuantiosos escombros permanecen donde los vientos del temporal y las aguas de la inundación los llevaron, los caminos son una mezcla de fango, loseta rota, piedra y vidrio en lugar de brea y el sonido de uno que otro generador eléctrico que se escucha desde los rincones de esta comunidad ubicada a 30 minutos al este de San Juan.

A simple vista los hogares parecen estar en construcción, pero una mirada más detallada revela que están en una reconstrucción con poco presupuesto. En las pocas calles que tiene brea, hay cráteres donde se acumula el agua, que en las noches se convierten en oasis para cientos de ratas que desfilan en la oscuridad en busca de resguardo y amenazando la salud de los residentes.

La situación de salud es crítica en esta comunidad. Esto se agrava pues precisamente en Canóvanas se registraron once muertes luego del paso de María y cuatro personas murieron de leptospirosis aquí. Otros 15 encamados están confinados a sus residencias, y viven por la buena bondad de sus vecinos.

Sin títulos de propiedad, la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) no puede proveer servicio, mientras un proyecto encaminado por la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) para instalar un acueducto comunitario fue paralizado indefinidamente por la presente administración. El mismo perseguía la instalación de un acueducto comunitario, planificado, solicitado y financiado por la Junta de Residentes de Valle Hill, con el apoyo del representante del Partido Popular Democrático, Javier Aponte Dalmau.

Por tanto, la comunidad sobrevive ‘robándose’ la luz y el agua, pero por necesidad y no intencional. La presidenta de la Junta de Residente, Janet “Jossie” Lozada, busca cambiar eso, pero encuentran en la administración municipal más un contrincante que un facilitador.

Villa Hill yace en un terreno humedal, clasificado como una zona inundable por la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) y por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (USACE por sus siglas en inglés). Por tanto, no se permite construcción residencial en esa zona hasta tanto se pueda construir un dique que pueda proteger el área de futuras inundaciones, reclamo que la comunidad ha levantado por años.

Sin embargo, los proyectos no reciben la atención necesaria que deberían por el municipio y Jossie, residente de la comunidad, asegura que en gran parte se debe a la inacción de la alcaldesa Lorna Soto, quien se ha limitado a otorgar una certificación a residentes de que residen Valle Hill. Dicha certificación no es válida a la hora de solicitar ayuda de la Agencia Federal de Manejo de Desastres (FEMA por sus siglas en inglés) y por tanto la poca ayuda que ha recibido Valle Hill ha sido a través de organizaciones civiles y religiosas, pues aseguran que la alcaldesa no desea remediar la situación.

“Como le vamos a demostrar al gobierno de Estados Unidos cuando no se nos ha dado la oportunidad de expresarnos. Cuando siempre sus reuniones son con el municipio, y el municipio está diciendo que nosotros somos invasores. Pero por qué esas agencias no vienen y hablan con nosotros para nosotros demostrarles”, expresó Lozada a NotiCel.

El municipio puede ayudar, asegura la comunidad, pero en gran parte es responsabilidad de la alcaldesa. Sin embargo, la experiencia con Soto ha sido una de oposición a las propuestas del representante Aponte Dalmau, quien suele ser aliado de Valle Hill.

Para Jossie, el resultado de sus reclamos ante el municipio ha sido el mismo, son descartados bajo el planteamiento de que no favorecen la posición política de la actual administración municipal.

“Cómo dos personas que podemos comunicarnos, que no tenemos que tener las mismas opiniones. Podemos tener diversidad. Pero como seres humanos podemos decir, ‘tú no estás de acuerdo y yo tampoco, pero esa comunidad necesita’, y tenemos que echar eso, lo personal, la política al lado y ver el bienestar de mi comunidad y ahí es que se pierde todo el trabajo”, declaró la líder comunitaria.

“Nosotros queremos pagar agua y luz, nosotros queremos aportar a la economía de Puerto Rico, nosotros queremos estar legal en esta comunidad, nosotros queremos tener contador, nosotros queremos tener alcantarilla, nosotros queremos que aquí la gente pueda hacer su pozo muro… De que nos de las herramientas”, concluyó Jossie.


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