La Calle

Policías despiden el año entre ausencias, decepción y traición

Justifican ausencias y reclaman retiro digno

San Juan - A diferencia de años anteriores, para este fin de año la Policía de Puerto Rico no tiene un plan organizado para atender cualquier emergencia o delito que pueda suceder en las próximas horas, y hasta los próximos días.

Aunque el ausentismo masivo por agentes, quienes han optado por reportarse enfermos a modo de protesta ha sido reseñado y reconocido por funcionarios en los últimos días, la realidad es que no se adjudica exclusivamente al pago de horas extra, sino a un patrón que se ha desarrollado desde antes del paso de los huracanes.

NotiCel recorrió 8 de los 15 cuarteles que ubican en San Juan y pudo constatar que las quejas mayores entre uniformados se basan en la pobre comunicación entre la alta cúpula de mando dentro la Policía que constantemente hace promesas que no se cumplen. En estos últimos días, los cánticos de sirena han girado alrededor de asignar el personal para mantener los cuarteles operando, lo que no ha sido el caso.

En todos los cuarteles visitados, los agentes de retén admitieron desconocer quién los relevaría al final de su turno, pues todo el personal se había reportado enfermo. Sin embargo, la cantidad de querellas que han tenido que atender, agraciadamente, no ha sido abrumadora para los cuarteles capitalinos.

El cuartel de Monte Hatillo, compartido con el Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC), suele haber aproximadamente 90 agentes entre todos los turnos. Hoy había uno en retén, uno en patrulla y otro respondiendo por el CIC.

Allí el cuadro telefónico colapsó desde el paso del huracán María y no se ha sido reestablecido, pese a reclamos del personal destacado allí para arreglarlo. Toda comunicación les llega desde el sistema 9-1-1, que les informa todo asunto mediante sistema de radio control.

Uno de los agentes destacados allí – quién no quiso ser identificado para esta nota – catalogó las ausencias como un mecanismo de presión válido y relató que los ciudadanos están al conscientes de los atropellos hechos contra ellos por el Estado. En su caso, los cambios implantados al sistema de retiro de la Policía son su mayor preocupación, asegurando que dejará a muchos agentes jubilados en la calle.

“Es que los reclamos son legítimos. El retiro de nosotros es prácticamente la indigencia, vamos a tener que coger cupones, vamos a tener que coger la reforma, vamos a vivir de la indigencia porque con $600 que a ti te den quincenal o $500 que te den quincenal, una persona que está acostumbrada a tener un sueldo de $3,000 se le va a hacer difícil”, contó el agente a este medio.

“Es algo imposible que tú estés 30 años trabajando para el gobierno y el gobierno te lo agradezca tirándote a la indigencia”, añadió.

Encontramos una situación similar en el cuartel de Hato Rey Este, donde había solo dos agentes en el cuartel y uno patrullando; en Puerto Nuevo  se repetía la historia donde había tres en el cuartel y dos patrullando y en el cuartel de Rio Piedras donde había sólo un agente en retén, y el resto se ausentó.

En el caso del agente en retén de Rio Piedras – quien tampoco quiso ser identificado – contó que no está adscrito a ese cuartel y fue reasignada a ese sector desde el cuartel general. Aunque sí confesó que le pagaron sus horas extra, aclaró que el descontento entre sus compañeros va más allá.

“Como quiera me siento mal porque nosotros no solo estamos reclamando las horas extra. El reclamo de los policías es por un retiro digno”, sostuvo.

En Hato Rey Este no suele reportarse mucha actividad delictiva, más allá de robos de celulares y accidentes vehiculares. Sin embargo, allí tenían tres agentes en retén, dos en la calle y la mayoría del personal reportado como enfermo.

La sargenta Ana Rosario estuvo sola, atendiendo el cuartel los días 23 y 24 y ya en la tarde del 31 desconocía si asignarían a alguien para relevarla. Pese a que todo el personal de ese cuartel trabajó incansablemente tras el paso de los huracanes, confesó que fueron pocas las horas extra que incurrió su personal, y por tanto les han pagado por esas horas.

Aún así, no objetó las ausencias por enfermedad, señalando que los agentes están libres a tomar reportarse como enfermos cuando sea necesario. “Todos tienen su derecho en hacerlo porque es su periodo de enfermedad y tienen derecho, si están enfermo, de reportarse. Pero, pues, hay que hacerlo en la medida que sea posible”, indicó la sargenta a NotiCel

La misma situación se repite en la isleta de San Juan, donde el cuartel del área de Puerta de Tierra tiene sólo cinco agentes que se reportaron. Uno de los agentes – quien no quiso ser identificado – reconoció el ausentismo en su cuartel y lo defendió, pero fue claro en que no lo incitó.

“El policía es un ente que no tiene derecho a la huelga. El gobierno nos encerró y no podemos hacer huelga o paro que afecte el sistema como tal”, explicó el agente. Pero el descontento es más profundo y según indicó el oficial, la indignación aflora cuando les consta que aquellos agentes adscritos a escoltas o en destaque con un oficial electo cobre sus horas extra a tiempo y ellos no.

 “Nosotros somos policías, pero una vez, digamos, un legislador me solicita a mi servicio, yo me voy en destaque con el legislador. Yo figuro en la nómina de la Policía y cobró como si fuera un Policía, pero en realidad no estoy haciendo labor de Policía, estoy con el legislador. Los muchachos se molestan porque muchas veces ese tipo de persona que están con los exgobernadores, con los jueces del tribunal, con legisladores, con jefes de departamento, cobren sus horas extra al día y nosotros que estamos en la calle no las estamos cobrando”, sentenció el agente.

Colindando con el residencial Luis Llorens Torres están los cuarteles de esa área y de la zona turística de Condado. El agente Samuel Acevedo es el único en retén, con dos compañeros adicionales en la calle, pues todos allí se reportaron enfermos.

En sus 21 años con la Policía nunca se esperó la ausencia de un operativo masivo de patrullaje para la despedida de año, viéndolo como una señal de los tiempos y un punto en el que los agentes de calle exigen ser tratados con la dignidad que se merece un servidor público.

Aunque afirmó ser honesto con quienes llaman al cuartel, explicándoles que no pueden atenderlos por no poder abandonar su puesto y no tener personal en la calle, indicó que como consecuencia muchos negocios en la Calle Loiza han cerrado por el asunto de la seguridad.

No obstante, su descontento con la alta administración de la Policía yace en la falta de explicaciones y razones por la falta de cumplimiento por una parte y por otra los cambios ejecutados a su sistema de retiro.

“Me siento traicionado. Yo entré a la Policía a los 19 años y entré con una expectativa y me ofrecieron unas cosas que, al día de hoy, sin mi permiso, sin mi autorización, me las cambiaron”, manifestó Acevedo a NotiCel.


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