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Revelan que EE.UU. apoyó el golpe de estado en Honduras en 2009

Estados Unidos apoyó el golpe de estado en Honduras en 2009 mediante el cual se derrocó al gobierno democráticamente electo del presidente Manuel Zelaya, de acuerdo con un nuevo artículo de investigación publicado por The Intercept.

El artículo del investigador asociado del Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR), Jake Johnston, se basa en miles de páginas de documentos de inteligencia militar estadounidense que se obtuvieron recientemente y en entrevistas con funcionarios hondureños y estadounidenses involucrados en la respuesta de Estados Unidos frente al golpe. 

El golpe tuvo lugar tan sólo seis meses después (28 de junio de 2009) que Obama asumiera la presidencia y se comprometiera a una nueva relación con el continente. El artículo se centra por eso en el Pentágono y su filial en América Latina, el SOUTHCOM, y en cómo intereses sesgados socavaron la política oficial de Estados Unidos, ayudando a que el golpe triunfara desencadenando una nueva ola de violencia y represión en Honduras. 

"Esta es una historia muy reveladora de cómo funciona la política exterior de Estados Unidos en general, no sólo en Honduras", explica Johnston. "La investigación pone al descubierto los roles a menudo encubiertos que desempeñan diversas figuras dentro del establishment de la política exterior de Estados Unidos respecto de la definición e implementación de esas políticas. Lo que queda claro es que las relaciones personales importan tanto como cualquier posición política oficial que se anuncie en Washington".

El artículo revela que:

  • Un oficial militar estadounidense de alto rango se reunió la noche anterior al golpe en Honduras con algunos de sus instigadores, lo que indica que se tenía conocimiento previo de lo que sucedería.
  • Aunque el embajador estadounidense había intervenido en otra oportunidad para detener un intento de golpe anterior, la advertencia de un asesor militar hondureño la noche previa al golpe fue recibida con indiferencia.
  • Múltiples fuentes que constan en actas avalan lo denunciado por un informante de la universidad insignia de entrenamiento militar del SOUTHCOM que sostiene que un general retirado estadounidense brindó asistencia a líderes militares hondureños que estaban cabildeando en Estados Unidos enseguida después del golpe en defensa de esa acción militar.
  • El entrenamiento de líderes militares hondureños por Estados Unidos y relaciones personales forjadas durante la Guerra Fría probablemente hayan envalentonado al ejército hondureño a derrocar a Zelaya y contribuyeron a garantizar el éxito del golpe.
  • Los funcionarios militares estadounidenses estaban movidos por una preocupación obsesiva en la influencia percibida del presidente venezolano Hugo Chávez en la región, además y más que por lo que sucedía específicamente en Honduras mismo.


La evidencia que sale a la luz en el artículo insinúa que el interés principal del Pentágono en Honduras era mantener buenas relaciones con un aliado militar cercano, antes que desbaratar el golpe. Aunque la batalla en Washington en torno a Honduras aparentemente se libraba siguiendo la división partidaria, fue el Departamento de Estado del gobierno de Obama quien al final saboteó los esfuerzos para que se restituyera a Zelaya en la presidencia, tal como reconocen la exsecretaria de Estado Hillary Clinton y otros funcionarios de alto rango en declaraciones

La militarización de Honduras ha aumentado desde el golpe. A pesar de que las violaciones de derechos humanos continúan sacudiendo emocionalmente al público, la asistencia en materia de seguridad y el entrenamiento militar brindados por Estados Unidos continúa sin cesar.

Bajo el gobierno del presidente Trump y el círculo de funcionarios militares que lo rodea, entre ellos el ex comandante del SOUTHCOM y ahora jefe de gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, parece probable que la militarización apoyada por Estados Unidos se profundice tanto en Honduras como en el resto de la región.

"Lo que queda a la luz es la trastienda de un episodio que perjudicó profundamente la relación de Estados Unidos con América Latina en su conjunto, ya que el apoyo al golpe del gobierno estadounidense fue un caso atípico en la región ", afirma Johnston. "A fin de cuentas, el Departamento de Estado permitió que los militares y otras facciones de línea dura definieran discretamente la política y contribuyeran al éxito del golpe".

Esta historia es especialmente relevante en el momento actual ya que las facciones y militares de línea dura que prevalecieron y moldearon la respuesta de Estados Unidos frente el golpe en Honduras ahora ocupan altos cargos en el gobierno de Trump, despertando preocupantes inquietudes acerca de cuál podría ser la reacción de Estados Unidos bajo esta administración frente a otro golpe de Estado militar.


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