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El fenómeno del padre ausente en Puerto Rico

Por: Ely Acevedo Denis
Publicado: 19/06/2011 10:53 pm

La percepción en nuestra sociedad es que la figura masculina pocas veces asume el rol de la crianza de sus hijos mientras las estadísticas de mujeres siendo jefas de familia son cada vez más altas. ¿Por qué se da este fenómeno? Expertos analizan el tema para NotiCel y dan sus recomendaciones.

El antropólogo Jorge Duany, explicó que de acuerdo al Censo de 2010 el 22.6% de las familias en Puerto Rico están encabezadas por mujeres. Lo que a su juicio representa un incremento leve al comparar con el Censo del 2000.

“Esa estadística probablemente es un subestimado de la práctica real, puesto que por lo general el Censo le atribuye un nombre de la jefatura de la familia y lo define como a nombre de quién está el alquiler o la hipoteca, probablemente es mayor ese porcentaje”, evaluó.

Sin embargo, manifestó que al comparar este por ciento con lo que tienen otros países, Puerto Rico lleva la delantera. En ese sentido, resaltó que en Estados Unidos 13.1% de las familias están dirigidas por mujeres, hecho que evidencia que la Isla casi le dobla la cantidad.

 En cambio el demógrafo Raúl Figueroa, quien preside el Demographics Assistance Group, Inc., determinó que el último Censo plantea que las mujeres jefas de familia sin esposo se ha incrementado en 42,921 al comparar con el Censo del 2000.

¿Cuáles son las razones que provocan este fenómeno en Puerto Rico? El doctor Miguel Pagán, psicólogo clínico, indicó que uno de los principales factores es que “el divorcio se ha disparado en la últimas décadas y usualmente la custodia la obtiene la mujer”. A su entender por razones culturales e históricas a las mujeres socialmente se les ha asignado la crianza de los hijos.

Sin embargo, reconoció que “hay una minoría de hombres y cada vez es mayor, sobre todo en los hombres jóvenes y en las últimas generaciones, que tienen tanto interés en la crianza de sus hijos como la madre”. Pese a esto, ya sea por factores sociales o biológicos la mujer se ha identificado por ser “la cuidadora primaria” de los hijos. Mientras tanto, un gran grupo de hombres profesionales llegan tarde al hogar o trabajan durante los fines de semana y “apenas ven a sus hijos”.

Explicó que cuando recibe este tipo de caso donde la ausencia del padre en el hogar se da porque pasa mucho tiempo fuera, busca que entonces que aunque no tengan una cantidad grande de tiempo para interactuar con sus hijos, que por lo menos los pocos momentos que tengan sean de calidad.

Pagan observó que la interacción que pueda tener una madre con sus hijos es muy diferente a la de un padre. El dilema ocurre cuando suceden los divorcios, porque no solo hay una separación familiar, sino que la mujer siendo jefa de familia debe asumir otros roles y los estudios recomiendan que debe “aprender a ser mucho más espartana como madre”.

Sostuvo que el que un hombre decida abandonar a sus hijos se puede deber a múltiples factores dentro de una diversidad de escenarios. Por ejemplo, “hay muchos hombres que les fue bien doloroso el divorcio y la manera de lidiar con esas situaciones emocionales es no siendo emocional, y muchas veces se marchan, se desaparecen, se vuelven a casar, abandonan el País y tiene muy poco contacto con los hijos”. Ante esto apuntó que en su consultorio recibe muchos casos de niños deprimidos porque el padre desapareció de sus vidas.

El otro fenómeno que se da dentro de un divorcio es que la parte que tiene la custodia del menor, no busca promover la relación de sus hijos con el otro padre, lo que catalogó como “lamentable”. También se dan los casos donde el padre desaparece por conflictos económicos relacionados a las pensiones alimenticias, que Pagán destacó es un elemento que desata mucha hostilidad. En ocasiones la separación dejó tanto dolor entre ambas partes que alguno de los padres comienza a hablar mal del otro frente a los hijos.

Pagan puntualizó que “ocurre mucho en padres inmaduros, con problemas de personalidad, que no controlan la hostilidad que le tienen al ex conyugue, no saben proteger a los niños ni manejar su hostilidad y afecta a los hijos”. Lamentó que muchos menores sean testigos de estos intercambios negativos entre ambos padres.

Por su parte, Duany, añadió que la migración de los hombres después de la Segunda Guerra Mundial hasta ahora, podría ser uno de los factores que ha abonado al fenómeno de los padres ausentes del núcleo familiar. No obstante, resaltó que en la actualidad dicha razón pierde protagonismo porque se ha visto que las mujeres migrantes casi igualan a los hombres.

Por tanto, el profesor universitario concordó con Pagan con ubicar al divorcio como el factor principal.

“Yo creo que una de las principales razones es la tasa de divorcio, el aumento dramático donde algo así como que uno de cada dos matrimonios termina en el divorcio”, sostuvo.

Este evento, usualmente produce una familia encabezada por una mujer, porque los niños se quedan con ella, y las mujeres se casan con menos frecuencia por segunda o tercera ocasión, agregó.

Figueroa, señaló que al comparar los datos del Censo de 2000 con el del 2010 también hay un reflejo de una disminución de matrimonios. Por ejemplo, para el Censo del 2000 un 54.1 % de las familias eran compuestas por un matrimonio, mientras que en el 2010 solo un 45%.

Otros factores que enumeró Duany fue la alta tasa de mortalidad de los hombres y el desempleo “crónico” lo que los imposibilita a generar un ingreso para mantener el hogar.

“Estamos viendo unas tasas de desempleo masculino muchas veces más altas que para las mujeres, entonces en esas circunstancias muchas veces el hombre aunque quisiera no puede cumplir con el papel de proveedor que le ha asignado la sociedad”, indicó.

En esa misma línea, puso sobre la mesa que muchos programas de ayuda gubernamental, van dirigidos principalmente para las mujeres solteras con niños pequeños.

“Eso provee una cierta independencia del hombre que se transfiere del marido al gobierno”, apuntó. 

Efectos adversos para los menores

“El divorcio para mí sigue siendo algo devastador, sobre todo las consecuencias para los hijos”, sentenció Pagan. A su vez abundó que “el peligro del divorcio es que un alto por ciento de los hijos, cuando llegan a la adolescencia, adultez, quedan alienados del padre en un por ciento altísimo”.

La dificultad mayor para los menores que el divorcio resulta en una pérdida significativa es que muchas veces no reciben tratamiento psicológico para poder lidiar con la situación. Recordó la importancia que tiene para los menores la figura paterna donde “una niña con su padre es la primera relación con una persona del sexo opuesto, un varón con su padre, aprende lo que es ser un hombre”. Debido a esto, determinó que la falta de contacto e integración del padre, puede tener un efecto en las relaciones futuras que pueda establecer el menor, principalmente en la selección de pareja. Más aún, que “muchas veces adquieren una actitud muy pesimista de lo que es el matrimonio y la vida en familia".

Duany precisó que el principal efecto y a su parecer el más negativo es la pobreza, que tiene mayor presencia en las familias encabezadas por mujeres. Esto “porque al ausentarse uno de los conyugues, que usualmente es el marido, se pierde esa fuente de ingreso” y él mayormente gana más que las mujeres.

Por otra parte, detalló que algunos estudios también han vinculado a las familias encabezadas por mujeres con varios problemas sociales como la deserción escolar y el uso de drogas ilegales. Sin embargo, reiteró que el debate que se ha dado es que si este tipo de familia es la causa de estos problemas o es más bien el reflejo de estos aspectos.

Entre tanto, Figueroa resumió que las posibles razones para estos cambios donde la mujer es la jefa de familia es “el retraso en la edad de formar familia, el aumento en divorcios, la disminución en la natalidad y la migración”.

Recomendaciones

Primeramente, Pagan recomendó que ambas partes busquen ayuda psicológica si entienden que la necesitan y evite que sus dilemas por el proceso de divorcio afecten a sus hijos.

A los hombres que evaden su responsabilidad en la crianza, sostuvo que “tenemos que buscar maneras de que en las clases de salud en las escuelas y a través de los medios, darles una nueva mirada a su rol de padres y que puedan darse cuenta de la importancia de su presencia en la vida de sus hijos, no solo físicamente sino psicológicamente”. Este fortalecimiento de su relación con sus hijos, también les brindará un bienestar emocional a ellos. Igualmente, indicó que se debe empezar a romper con ciertos patrones sociales que ubican a la mujer en el principal rol de la crianza, entre otros aspectos.

Concluyó que el hombre “sea más afectivo, que esté más presente, que saque tiempo, que coja su agenda y tienes que hacer el tiempo”.

Lee la historia de un padre que ha logrado lidiar con los retos del divorcio:

La paternidad en el siglo 21


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