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Psicólogo cayeyano recuerda su ayuda el 9-11

Por: Inter News Service
Publicado: 10/09/2011 05:42 pm

Aquel martes negro del 11 de septiembre de 2001 se mantiene vivo en las mentes de miles de personas, especialmente aquellos que tuvieron que ver o trabajaron durante la emergencia como el psicólogo de Cayey, Joseph O. Prewitt Díaz, quien no puede olvidar los sucesos que le costaron la vida a casi 3,000 personas, cambió la vida de los neoyorquinos e impacto al mundo.

“Me levanté hoy con un leve dolor de cabeza, tembloroso y híper-vigilante. Me dí cuenta que mis acciones eran congruentes con reacciones al estrés traumático, estas reacciones obedecían a un evento que ocurrió hace diez años: los ataques terroristas de 11 de septiembre 2001. Alrededor de esa fecha siempre me levanto experimentando esta experiencia transitoria”, comentó Prewitt Díaz, quien ha dedicado la mayor parte de su vida a trabajar en Servicios de Desastres con la Cruz Roja Americana, a Inter News Service (INS).

Explicó que la noche antes del ataque había regresado al hogar de su hija en State College, Pensilvania para tomarse dos semanas de descanso después de un año de servicio como Coordinador Regional de la recuperación en Centroamérica después del paso del huracán Mitch.

“Me acuerdo que cuando llegue a la farmacia a buscar unos medicamentos mire en un televisor y vi cuando un avión chocaba con una de las Torres Gemelas en Nueva York. Me acuerdo le dije al farmacéutico ‘esa película es bien realista, ¿cómo se llama? El hombre me miró con un gesto aburrido y contestó ‘no…, eso es que un avión se estrelló en las torres gemelas’ y siguió a despacharme la receta. Unos momentos después, el segundo avión”, dijo el psicólogo.

Prewitt Díaz dijo que llamó a su jefe en Washington quien le dijo “este es un accidente, sigue tus vacaciones tranquilo, no creo que te necesitamos”. Al llegar al garaje para cambiar las gomas de su auto, notó un revuelo en la sala de espera, nadie estaba atendiendo el escritorio de recepción, todos los clientes y empleados estaban pegados a la televisión.

Recordó que recibió una llamada de su hija diciéndole “los Estados Unidos están bajo ataque, un avión se acaba de estrellar en el Pentágono y no encuentro a Joito ni Jerry…. Varios días después supe que mi hijo y hermano habían salido ilesos de tan nefasto evento”.

Indicó que un minuto después recibió otra llamada en la que le informaron que “estamos bajo un ataque, dos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas en Nueva York, uno en el Pentágono, y se están siguiendo a otro que va hacia Pensilvania. Favor de llamar al capítulo de la Cruz Roja más cercana. Entendí a nivel intelectual que era un asunto real”.

Sostuvo que luego llamó a Washington, y que la doctora Margaret Pepe, le explicó que quería que se preparara para salir para Nueva York inmediatamente. “Pero luego me dijo, ‘José repórtate a la oficina de Manejo de Emergencia en Somerset, Pensilvania, un avión se acaba de estrellar allí. Por ahora tú estas a cargo de montar el servicio de salud mental en desastres, te enviaremos personal cuando podamos’. Pregunté en cuantas horas y me dijo, en dos o tres días”.

Comentó que al llegar al lugar, encontró que era la única persona del Sistema Nacional de Emergencia de la Cruz Roja, por lo que procedió con la ayuda de voluntarios locales a montar el servicio que estarían ofreciendo por las próximas cuatro semanas: “un centro de acopio para los rescatistas, coordinar servicios de salud mental para el morgue, abrir el Centro de Recepción para Familiares y reportarme al Centro de Comando Federal”.

“Al otro día llegó el doctor John Weaver y se hizo cargo del operativo. Tres días después llegó la doctora Margaret Pepe quien se encargó del operativo, John estaba a cargo de trabajar con el Centro Familiar, y yo estaba a cargo del Centro de Acopio con los 27 voluntarios de Salud Mental”.

“Estaba sentado en el Centro de Mando cuando pusieron los nombres de los pasajeros de United 93. Una de esos pasajeros era una puertorriqueña que trabajaba en la Oficina del Censo en Filadelfia, y que ese día estaba en el avión camino a una reunión en California. En una presentación en Harrisburg, Pa, sobre los patrones migratorios de los puertorriqueños a Pensilvania, uno de los miembros del panel había sido esta persona”, recordó.

“Demás está decir cuán difícil fue recibir a esta familia y hacer la notificación de lo ocurrido y lo que esperamos que ocurriera en los próximos días. La ceremonia de conmemoración fue muy emotiva. Los familiares se llevaron hasta el lugar donde se estrelló el avión. No se veía mucho, sólo hombres vestidos en uniformes blancos y un gran cráter en la tierra. Las personalidades representantes de los Estados Unidos: -el congresista John Bertha, miembros de la Rama Ejecutiva, la Presidenta de la Cruz Roja, y Laura Bush, la esposa del presidente Bush- estuvieron presentes y le ofrecieron las condolecías a cada familia a nombre de la Nación”, recordó Prewitt Díaz.


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