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Orgullosas Heras del Olimpo: "Yo soy madre de un atleta"

Por: Hermes Ayala
Publicado: 13/05/2012 09:05 am

Todos saben que no es fácil, cómo atleta, llegar a unas Olimpiadas. Hay varios factores que logran que un competidor alcance ese escenario, el más grande a nivel competitivo. Y, posiblemente, el más importante de esos factores, es el sacrificio de madre.
Margarita Matos levanta el trofeo preferido de su hijo. (Valeria Collazo/Para NotiCel)

NotiCel conversó con tres de estas madres olímpicas que han luchado hasta la saciedad por ver a sus hijos lograr su sueño de llegar hasta el Olimpo deportivo. Cambios de trabajo, largas horas de cuido, mucho sudor y perseverancia requirió la faena, pero hoy Día de las Madres disfrutan orgullosas los frutos de su esfuerzo: grandes triunfos y un pase a Londres 2012.

Cada vez que lo ve poniendo el nombre de Puerto Rico en alto, Doña Judith Pérez recuerda aquellos contratiempos de salud de su hijo, Javier Culson. Desde que nació y durante su niñez, el pequeño Javier luchó contra enfermedades como la gastritis y la fatiga. No hay duda... fue su tesón de madre cuidadora y el deporte lo que hizo a Javier el atletazo que hoy es.

"Quizás por eso es que Javier tiene el espíritu de competidor que tiene", teorizó Doña Judith, madre de cuatro hijos: Javier, Ramón Antonio, mejor conocido por 'Jaba', Judith Marie y Mary Caridad.

Doña Judith y su retoño Javier, quien acaba de ganar el 400 metros con vallas en el Grand Prix. (Suministrada)

"Para empezar, recuerdo que Javier nació con una línea pronunciada en el abdómen. Padeció de gastritis desde pequeño y había que cuidar lo que comía, pues tenía ese padecimiento. No fue fácil. A veces se ponía delicado de salud. Ya para antes de ser adolescente era todo un veterano de hospitales. Padecía de fatiga y problemas asmáticos. Y yo nunca quise usar la máquina de terapias, pues yo soy enfermera, y no creía mucho en esas cosas sintéticas de medicinas, prefería darle cosas naturales. Eso fue lo que mejor me resultó, lo natural, aunque cuando descubrió el deporte todo cambió", expresó la orgullosa progenitora de quién ya es considerado el mejor competidor puertorriqueño de atletismo de todos los tiempos.

Fue a puro pulmón que Doña Judith echó hacia adelante a Javier y sus hermanos, todos deportistas, pues "'Jaba' fue un gran baloncelista y mis dos nenas también fueron entrenadas por Cano Amill, que fue el que crió a Javier en esto del deporte".

Durante años, trabajó com enfermera en el Hospital Oncológico de Ponce, pero "llegó un punto que, para estar más cerca de ellos, pues se me enfermaban mucho, decidí buscar otros trabajos".

"Estuve un tiempo cuidando niños. También trabajé planchando ropa. Todo el tiempo tenía que estar pendiente a mis hijos. Gracias a mi Señor Jesucristo, el deporte me los encaminó . Por ejemplo, cuando Javier entró en el atletismo con Cano Amill, todos sus problemas de salud se resolvieron".

Como ya Culson ha dicho en otras ocasiones, ve a Amill como una figura paternal. Sin embargo, en varias ocasiones el medallista mundial de los 400 metros con vallas ha recalcado que "mami fue padre y madre a la vez". Doña Judith nos explicó esa aseveración.

"Es que él vio de cerca de la manera que yo tuve que batallar cuando me quedé sóla con ellos", explicó DOña Judith, a quien Javier convirtió en abuela con su hija Yarién Culson Corcino, quien el 29 del mes en curso cumple cuatro años de edad y a quien el atleta saluda a menudo en su cuenta de Twitter.

"Quizás por eso es que yo veo que Javier es tan buen padre. Sabe lo que es para una madre echar hacia adelante sin mucha ayuda, a fuerza de trabajo y fe en el Señor. ¿Y yo? Pues yo soy madre de un atleta, mejor dicho, de varios atletas. Yo estoy muy orgullosa de él y de todos mis hijos", apuntó Doña Judith.

El caso de Doña Margarita Matos, madre del luchador Franklin Gómez, se parece un poco. Añádale el factor emigrante y encontrará aún más drama.

"Yo llegué a Puerto Rico en 1994, desde Barahona en Santo Domingo, y desde entonces todo para mí ha sido trabajo, pues de eso se trata si quieres echar tus hijos hacia adelante", dijo a NotiCel Doña Margarita, cuyo hijo Franklin abusó en el evento de 60 kilogramos de lucha libre en los pasados Juegos Panamericanos, rumbo a una medalla de oro.

En 1991, el padre de Franklin murió, dejando a Doña Margarita con tres varoncitos: Frankin, que es el del medio, Manuel, que es el mayor, y el menor, Abel. Y en el Santo Domingo de la década de los '90, no eran muchos los recursos que podía encontrar una madre sóla.

"Durante los próximos años, mi familia en Nueva York comenzó a hacer los trámites para sacarme el visado, cosa de yo poder venir a Puerto Rico. Lo logramos en el '94, y, por las leyes de inmigración, en ese momento no podía traer a mis hijos. Franklin vino en 1995, y los otros dos llegaron en 1996. Pero a puro sudor me los pude traer y ya desde el '96 estaba en Puerto Rico con mis chiquillos. Entonces, Franklin empezó con esto de la lucha", rememoró Doña Margarita.

A su llegada, Doña Margarita comenzó a trabajar "con una familia de unos doctores", pero no pasó mucho tiempo cuando consiguió empleo como oficial de seguridad de una empresa privada en un condominio, lo que le otorgó mayor estabilidad económica y plan médico para sus niños. ¿Y Franklin? Pues que la misma Doña Margarita nos explique.

"Ay, ese muchacho... ese muchacho fue ejemplar desde pequeño. Recuerdo llegar a casa y gritar por todos lados buscándolo, y cuando vengo a ver, estaba en su cuarto estudiando. Siempre tuvo tres metas: servirle al Señor, porque es un muchacho de mucha fe, sus estudios y el deporte", suspiró.

"El tan pronto empezó en la lucha con (su entrenador) Pedro Rojas en la Escuela Gabriela Mistral, esa fue su vida. Desde el primer momento se propuso ser el mejor. Una vez que yo no lo pude llevar a sus entrenamientos, aún cuando era un niño, él se tuvo que ir caminando y cuando volvió me dijo: 'Mami, yo iba caminando y pensaba en lo grande que quería ser. Quiero volar y ser el más grande de todos. Quiero ser Batman. Quiero ser el mejor'. A mi se me aguaban los ojos", puntualizó.

Con su madre en su esquina, Franklin se graduó de escuela superior, consiguió una beca en Michigan State, dónde se hizo campeón de la NCAA en las 133 libras y de dónde se graduó con honores.

"Y ahora está haciendo su maestría en Penn State. Yo no sé ni cómo expresar el orgullo que siento. Yo sólo se lo dejo a Dios, él es el artífice de todo esto", resaltó Doña Margarita, quien crió practicamente sóla a sus tres hijos en la metropolitana localidad de Las Lomas, cerca de Puerto Nuevo, hasta que contrajo nupcias con su esposo Daniel Ferrer Feliz, "quién también ha sido clave en el desarrollo de mis muchachos".

Janet Moreno junto a Lorena quien desde temprano era inquieta. (Suministrada)

Y mientras en Las Lomas, una madre criaba a su hijo luchador, en Humacao, a principios de Siglo 21, Doña Janet Moreno buscaba qué hacer para que su saltarina hija Lorena canalizara sus energías, Nos referimos a Lorena Quiñones Moreno, actualmente la atleta de menor edad que representará a Puerto Rico en las Olimpiadas de Londres 2012.

"Yo tengo más hijas, pero notaba que Lorenita siempre estaba trepándose por todos lados. Era bieeeeen hiperactiva. Yo me decía: ¿Y qué voy a hacer con esta nena que no se está quieta? Y apareció la gimnasia", recordó.

Contrario a los casos anteriores, Doña Janet indicó que fue un esfuerzo colectivo el que ayudó a convertir a Lorena en una olímpica, pues también se vieron involucrados su esposo Benito López Del Valle y Héctor Quiñones, padre biológico de esta chica maravilla. Lorena además tiene dos hermanos por parte de padre, Roxana y Gabriel, y tres otras hermanas de Doña Janet y Don Benito: Yolivette, Yaslinette y Yasminette.

"Ella ha tenido influencias de ambas partes. Pero si me preguntas cuaán grande ha sido mi esfuerzo, pues, te tengo que contar que ha sido bastante grande. Ha habido mucho sudor y sacrificio envuelto para lograr ver a Lorenita dónde está. Todos estamos muy orgullosos de ella", articuló la joven madre de 42 años de edad.

"Por ejemplo, recuerdo que estuvimos buscando y buscando qué hacer para que Lorena pudiera canalizar toda su hiperactividad. Entonces, un familiar de mi esposo nos habló del Club Gimnástico de Caguas, y allí llegamos. Yo llegué allí y me eché a llorar... no tan solo estaba tan impresionada con el nivel que veía en los niños que allí competían, si no que veía todas las cosas que Lorena iba a tener para desenvolverse, para que ella, que lo que tenía eran cuatro años, jugara. Ese juego se convirtió ahora en unas Olimpiadas, ¿quién lo diría?...", recordó Doña Janet, quien describió a su hija como "una chica muy independiente. Para nada es ñoñita. Nunca ha dado problemas, para nada".

La historia de Lorena y su progenitora cobra un color especial cuando vemos la fecha de su primer día de competencia en Londres 2012.

"Ella tiene 15 años y cumple los 16 el 29 de julio, el mismo día en que compite en Londres. Es algo casi mágico", indicó Doña Janet sobre el día en el que conmemorará haber traído el mundo a una de las mejores gimnastas del hemisferio.


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