Según un informe difundido por ese organismo estatal, en esos tres meses la Amazonía perdió 651,62 kilómetros cuadrados de selvas, que en su mayoría fueron devastados para ser dedicados a la siembra y otras actividades agropecuarias.
El INPE explicó que la tasa de deforestación pudiera ser mayor, pues los datos fueron obtenidos con imágenes de satélites y varias de las zonas observadas estaban cubiertas por densas nubes.
Según el Gobierno brasileño, la tasa de deforestación en la vasta región amazónica comenzó a retroceder de forma "consistente" en 2004 y desde entonces se ha reducido al menos en un 77 %.
