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Nota publicada hace más de 60 días.

Abortaron y están en paz

Demostración llevada a cabo hoy frente al Capitolio durante el Día de Despenalización del Aborto en Latinoamerica y el Caribe. (indymediapr.org)

Cristina Del Mar Quiles
28/09/2012 12:00 pm

Chela quedó embarazada a los 18 años. Hija de una madre soltera de religión protestante y recién graduada de una escuela pública en San Germán era poco lo que sabía sobre sexualidad y métodos anticonceptivos. 

“Me fui a vivir con mi novio cuando tenía 18 años. No era una relación perfecta. Practicábamos en el ritmo hasta que en algún momento eso falló. Me sentía súper nerviosa, no me sentía lista”, recuerda sobre aquel tiempo en que empezaba en la universidad y trabajaba en un McDonald’s por el sueldo mínimo que apenas le daba para mantenerse. Por una amiga, Chela consideró el aborto una posibilidad y llegó hasta Taller Salud, donde se informó y se decidió.

El proceso de acabar su embarazo, apenas le tomó 10 minutos. “Todo fue bien gentil y respetuoso”, comenta sobre la experiencia de la que no se arrepiente. “En el momento en que tomé la decisión, internalicé que era lo más justo dentro de mi situación y mis creencias. Como madre, hubiese sido un desastre”.

A los 29 años, Chela quedó embarazada nuevamente y en esta ocasión decidió tener a su hijo que ahora tiene seis años. Ya que sabe cómo se cría a un niño, confirma que en aquella ocasión en que terminó su embarazo fue lo correcto. “La crianza es algo que debemos hacer conscientemente”, enfatiza mientras señala los múltiples casos de niños que son maltratados por sus padres, muchos que no deseaban traer un hijo al mundo.

El testimonio de Chela es uno de los que da forma a la campaña de Taller Salud “Yo aborté y estoy en paz” ante el Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe, el 28 de septiembre. La organización eligió las historias de cinco mujeres que abortaron y que están satisfechas y tranquilas con su decisión. Las fotos de mujeres sonrientes circulan por las redes sociales con las citas “Tomé una decisión informada, fue la decisión correcta”; “Ser madre tras una agresión sexual sería revivir la misma pesadilla día tras día”; “Decidí por mi salud”; “Era muy joven y no estaba lista”, y “Fue la decisión más responsable conmigo y con mis hijos”. Esto para concienciar sobre el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, a ver la maternidad como una cuestión voluntaria y a eliminar los estigmas sobre las féminas que han optado por esta alternativa.

Legal en Puerto Rico, pero penalizado por el Código Penal

En Puerto Rico el aborto es legal desde 1973 por la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos en el caso Roe contra Wade, que establece que las leyes contra el aborto violan el derecho constitucional a la privacidad. En su fallo, la corte interpretó que este derecho “es lo suficientemente amplio como para incluir la decisión de una mujer de interrumpir o no su embarazo”. Sin embargo, parece que los legisladores en Puerto Rico no han entendido el alcance de esta decisión, pues han mantenido el aborto como uno de los delitos en el Código Penal. Los artículos 98 al 101 prohíben el aborto a menos que se considere necesario para salvar la salud o la vida de la mujer. Se establece como castigo tres años de reclusión a quien lo realice y a la mujer que se lo practique.

El movimiento en defensa de los derechos de las mujeres ha levantado el reclamo por el aborto legal y seguro como una cuestión de derechos y democracia.

1,000 muertes por cada 100,000 abortos ilegales

Y es que la ilegalidad del aborto en la mayoría de los países de América Latina no ha bajado la tasa de abortos, que en estos lugares se hacen de forma insegura y clandestina. Cada años cerca de 80,000 mujeres mueren por practicarse abortos en condiciones insalubres. En Chile, por ejemplo, uno de los cinco países en los que la práctica no se permite bajo ninguna circunstancia, y en Argentina es la principal causa de muerte materna. Además, de Chile, en El Salvador, Honduras, Nicaragua y República Dominicana el aborto es completamente ilegal. En el resto de la región solo es permitido en casos de violación, malformación del feto o si la vida de la mujer está en riesgo. Las estadísticas recopiladas por Taller Salud estiman en 1,000 las muertes de mujeres al año por cada 100,000 abortos. En donde es legal, en Puerto Rico, Cuba, Guyana y Barbados, la tasa es de una muerte por cada 100,000 abortos. La literatura académica establece que el aborto actualmente es uno de los procedimientos clínicos más frecuentes y que menos del 0.3 por ciento de las mujeres que se practican un aborto legal sufre de alguna complicación seria.

Legal, pero inaccesible

Sin embargo, el hecho de que en Puerto Rico el aborto sea legal no implica que el derecho está accesible para todas, pues la clínicas certificadas por el Departamento de Salud se ubican todas en el área metropolitana, entre Carolina, Bayamón y San Juan. Las mujeres que menos oportunidades tienen de educación y de adquirir métodos anticonceptivos son al mismo tiempo a las que más difícil se les hace llegar a un centro de abortos. Los estigmas de índole religioso y la moral impuesta por el estado dificultan que la alternativa esté al alcance de todas las mujeres en la isla y muchas se convierten en madres sin desearlo.

Chela, la mujer cuya historia inicia esta nota, agradece que el aborto estuviera disponible para ella cuando lo requirió. “Cuando uno toma una decisión con conciencia e informada fuera de otros sentimentalismos que pueden estar impuestos por cosas externos, no debe de haber culpa. Yo nunca me he sentido mala persona, sucia ni con un peso terrible en mi espalda. Yo aborté y estoy en paz”.


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