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Economía

Poco creativo y desorganizado el turismo en Puerto Rico

Por: Rafael R. Díaz Torres
Publicado: 17/11/2012 02:00 pm

La falta de planificación integrada de servicios y las deficiencias en los sistemas de transportación colectiva de Puerto Rico contribuyen a que la industria turística de la isla no opere a su máxima capacidad en términos de generación de empleos e ingresos, así como en el desarrollo de una oferta que compita favorablemente con las grandes cadenas hoteleras multinacionales. 

Estudios demuestran que Puerto Rico se ha quedado al margen de las ofertas turísticas que han podido desarrollar otras islas cercanas. (NotiCel/Archivo)

Bajo esa línea de pensamiento, dos estudiantes y asistentes de investigación del Departamento de Geografía de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Recinto de Río Piedras, presentaron sus  estudios con enfoque en la industria de los paradores locales y la actividad de cruceros dentro del Caribe.

Ambas jóvenes coincidieron en que la falta de creatividad a la hora integrar otros sectores de la industria local de servicios es, precisamente, una de las deficiencias que mantiene al turismo boricua en un estado de estancamiento y desventaja frente a otros territorios de la región caribeña.

“Cuando estudiamos el caso de Puerto Rico, encuentras que te cuesta casi lo mismo quedarte en un hotel y un parador. Sin embargo, la mayoría de los turistas prefieren el hotel de gran escala porque tienen todo más accesible y reciben una variedad de servicios como el desayuno y diferentes amenidades incluidas”, explicó a NotiCel, Dalia Castro, como parte de su investigación presentada durante la Semana de la Geografía en la UPR.

Comentó que esta preferencia es un resultado directo de variables tales como accesibilidad y diversidad en términos de la prestación de servicios.

“Por ejemplo, el aeropuerto internacional (Luis Muñoz Marín) está en el área metro y toda la aglomeración de hoteles se encuentra alrededor de este. Por ende, para un turista del exterior, va a ser más fácil quedarse y hospedarse en la región metropolitana. Sin embargo, en ocasiones se obvia que hay importantes puntos geográficos alternativos que tienen diversos ambientes y otros tipos de turismo, pero sin la misma accesibilidad. Por tal razón, al final todo se reduce a dos opciones, o alquilas un carro para ir a un parador, o te quedas en los alrededores del aeropuerto que lo que tiene son cadenas hoteleras extranjeras. La decisión no es difícil y la gran mayoría se inclina por la segunda opción”, expresó Castro mientras mencionaba las ventajas que algunos consumidores de esta industria turística le atribuyen a la región metropolitana de San Juan por encima de otros sectores del país.

Explicó, además, cómo a raíz de su estudio pudo encontrar que el turista local prefiere las cadenas hoteleras multinacionales, aun cuando estas se localizan mayormente dentro del ajetreado espacio urbano metropolitano de San Juan y municipios adyacentes.

“En Puerto Rico solo hay 17 paradores versus 147 entre ‘guest houses’ y hoteles de grandes cadenas. Según la Compañía de Turismo, la isla se divide en cinco regiones turísticas. Entre estas regiones, hay unas que reciben registros de residentes locales por encima de los visitantes del exterior. Entre ese número de turistas con residencia local en la isla, la mayoría prefiere quedarse en un hotel metropolitano en lugar de acudir a un parador de las regiones noroeste y oeste”, argumentó Castro, al tiempo que abogaba por la diversificación de servicios turísticos locales que puedan incluir actividades ecológicas y experiencias que beneficien al pequeño comerciante puertorriqueño.

A tono con los planteamientos esbozados por Castro, su colega, Zulimar Alvira González, tomó un acercamiento investigativo similar para comparar la industria de los cruceros de Puerto Rico frente a sus contrapartes caribeños en San Martín y las Islas Vírgenes estadounidenses.

“Según un informe de la ‘Florida Caribbean Cruise Association’ de 2011 y 2012, el ingreso en Puerto Rico, o lo que le dejó el total de gastos de la industria de cruceros, que esto incluye el gasto de la línea en el puerto, el gasto de pasajeros y el gasto del ‘crew’ en el barco, totalizó $186.6 millones. Esta cifra compara desfavorablemente con San Martín y las Islas Vírgenes, que en cada caso, sobrepasaron los $300 millones en este mismo renglón y mismo período”, comentó Alvira González a este medio digital.    

“En Puerto Rico, el ingreso que se devenga de esos empleos en los cruceros es mucho menos que en San Martín y las Islas Vírgenes estadounidenses. En esas islas, el salario anual promedio de cada empleo  en esta industria ronda los $30,000, mientras que en Puerto Rico son aproximadamente $14,000 al año”, añadió la joven, quien recientemente visitó varias islas del Caribe con el propósito de continuar sus investigaciones sobre el tema.

Al comparar estos territorios de las Antillas Menores con su natal, Puerto Rico, Alvira González estuvo de acuerdo con su colega Castro, al analizar la industria turística nacional como una poco creativa e incapaz de integrarse con otros renglones de servicios de iniciativa local.

“Te das cuenta que Puerto Rico está atrasado cuando visitas otros países del Caribe y ves que los puertos están impecables. Hay muchas tiendas, tienes de todo y no te tienes que salir a la periferia para buscar entretenimiento y servicios. También, en comparación con Puerto Rico, los servicios son más baratos. En cuanto a variedad, la oferta supera por mucho el comercio de áreas turísticas nuestras, como es el caso del Viejo San Juan”, puntualizó Alvira González.

Ambas estudiosas de la geografía no descartan presentar los resultados de sus investigaciones ante agencias dedicadas al desarrollo de política pública como el Departamento de Turismo y otras oficinas con influencia sobre este sector dentro de la industria de servicios. 


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