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Alegría en los semáforos, desde América del Sur hasta Puerto Rico

Jafet Irizarry y Christian "Coco" aprovechan que el semáforo está en rojo para ofrecer un espectáculo a los conductores (Roso Sabalones/NotiCel)

Rafael R. Díaz Torres
25/12/2012 03:20 pm

En cada acto callejero, Jafet Ramos Irizarry guarda una colección de historias y la memoria de tantos paisajes que vivió en sus varias paradas por América del Sur.

Quizás lo has visto por alguno de sus tradicionales malabares que engalanan tantos semáforos en Puerto Rico.

Tal vez lo aplaudes sin quizás entender que detrás de ese gesto artístico yace toda una geografía latinoamericana con sus virtudes, limitaciones y contradicciones.

“Tuve la oportunidad de estudiar Circo en Brasil y allí descubrí las oportunidades para la realización de arte callejero como medio para subsistir económicamente. Al igual que muchos otros artistas callejeros en América del Sur, yo utilizaba el dinero que el público me daba no solamente para subsistir, sino para trasladarme a otras ciudades y países en el continente”, dijo Ramos Irizarry en entrevista con NotiCel.

Esa movilidad con propósitos artísticos fue precisamente lo que le dio a este joven la oportunidad de exponerse a un mosaico de paisajes, culturas y visiones sobre la Latinoamérica contemporánea.

“Con el dinero recaudado en las calles, podía tomar la guagua y llegar hasta Bolivia. A través de la cultura del circo, conoces todas las esquinas, ves todo tipo de paisajes y estudias la antropología de la gente. Puedo decir que yo conocí la geografía de Suramérica a través de la cultura del circo”, describió Ramos Irizarry.

Ahora radicado de regreso en su patria, Puerto Rico, Jafet aprovecha cada momento para estudiar las diferencias culturales entre las regiones de la isla.

Su arte es llevado tanto a municipalidades de la región metropolitana, como a otras en áreas más rurales y menos densamente pobladas.

“En San Juan llevamos una vida ‘norteamericomoderna’ que siempre quiere emular y aspirar a ser como los Estados Unidos. Sin embargo, en muchos pueblos del interior, por ejemplo, hay un Puerto Rico vivo, con gente que aún arrastra la ‘R’ al hablar, con vida rural y comiendo yuca y ñame. Esa otra región de la isla fuera de lo metropolitano, se parece más a Latinoamérica. A veces me pregunto si ando en Uruguay o Bolivia, mientras me desplazo y brindo mi espectáculo callejero en algunos pueblos de Puerto Rico”, añadió el también miembro del Circo Nacional de Puerto Rico.

Mientras Ramos Irizarry amenizaba y buscaba el apoyo de quienes transitaban por la Avenida Luis Vigoreaux en Guaynabo durante un jueves en la tarde, su colega, Christian “Coco”, lo acompañaba y explicaba por qué decidió unirse a este movimiento de arte callejero.

“Prefiero trabajar para la gente que para una empresa. Se siente bien brindar este entretenimiento para las personas”, comentó el joven que se apoda Coco e igualmente recorre el país entero brindando entretenimiento callejero.

Sobre la acogida de las personas, tanto Ramos Irizarry, como Coco coincidieron en que hay de todo un poco entre el público que presencia sus malabares.

Algunas personas lo ven con recelo y sospecha, pero otras los aplauden y hasta le dan algún menudito (monedas) como gesto de aprobación al espectáculo brindado por estos integrantes del Circo Nacional.

“En Puerto Rico persiste la cultura de dar dinero en los semáforos por pena. Nosotros brindamos alegría. Aquellas personas que nos dan dinero lo hacen porque les sale del corazón. Estamos orgullosos de lo que hacemos que es brindar alegría a la gente”, puntualizó Ramos Irizarry.     


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