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Nota publicada hace más de 60 días.

Cannabis, la agricultura tabú (galería)

Caribbean Green se dedica al cultivo de marihuana. (Juan R. Costa / NotiCel)

Nicol Colón Santiago
09/12/2016 03:30 am

En el interior de una estructura desolada a las fueras de la ciudad se encontraba un extenso cultivo de marihuana. Al lugar nadie entra sin ser debidamente identificado y nadie sale a menos que tenga una tarjeta electrónica que permite la salida del interior del edificio.

En la penumbra de la tarde, apareció un hombre armado con ceño fruncido y porte militar que solicitó la identificación de conducir, al entregarla lo que procedió fue pasar por un detector de metales y un registro. Luego de varios minutos de espera, el dueño del lugar, quien fue el contacto para acceder a Caribbean Green, invitó a tomar asiento en una sala que estaba frente al mostrador donde los guardias de seguridad realizaban el registro.

“Hay mucha seguridad no porque sea algo malo, si no porque esto es un tabú, hay muchos puertorriqueños que quieren esto. Pero también hay muchos que ven esto como algo malo, ha sido un gran paso lo que hemos logrado porque Puerto Rico es un lugar sumamente conservador”, expresó Andrés (nombre ficticio del dueño de Caribbean Green).

Y es que para que se pueda establecer una compañía de cultivo de marihuana en la isla, el Estado ha puesto múltiples reglamentaciones entre ellas: tener certificación de antecedentes penales, copia de certificado de incorporación, artículos o estatutos de organización, contrato de sociedad, evidencia de autorización para hacer negocios en Puerto Rico, evidencia de no deuda al Departamento de Hacienda, informe de estructura corporativo, informe financiero que evidencie capacidad para sustentar el establecimiento, informe de ubicación de establecimientos propuestos, certificación del Centro de  Recaudación de Ingresos Municipales, entre otros.

Así como contar con un médico como dueño, socio, accionista o empleado del establecimiento e incluir una Certificación de Médicos Licenciados donde jure no estar autorizado a recomendar cannabis medicinal.

Andrés comenzó a detallar lo difícil que le había sido establecer su compañía de cultivo de cannabis en el país, mientras explicaba que, sin operar, Caribbean Green llevaba dos años en la lucha para que el Departamento de Salud y el Estado aprobaran la legalización del cannabis medicinal en la isla, mientras rememoró con orgullo que su compañía fue la primera en obtener la certificación por el Departamento.

El reglamento número 155 también establece que todas las actividades de rastreo de inventario de un establecimiento de cannabis medicinal, deberán monitorearse a través del uso del Sistema de Rastreo primario establecido por el Estado las 24 horas del día.

Por lo estipulado del reglamento, el edificio donde se encuentran las plantas tiene que ser grabado todo el tiempo e incluso los sistemas de seguridad tendrían que continuar operando aunque ocurra un evento mayor como el de un apagón masivo.

“Son muchos los permisos que hay que sacar, son incontables y a penas el inicial costó unos $60,000 y aunque por ahora solo ha habido gastos sabemos que va a ser una buena industria, nosotros hemos establecido altos estándares para esta industria sin saberlo pues el día del apagón masivo de todo Puerto Rico, nosotros teníamos inspección del Departamento y recibimos una llamada para cancelar la inspección por el motivo del evento pero nosotros dijimos que vinieran pues nuestros sistemas siguieron operando aún cuando nadie estaba preparado para un evento así”, relató Andrés.

Tiempo después entraron dos hombres, también socios de Andrés, él presentó a sus socios y preguntó si todos entendían inglés. Porque uno de ellos era de California y no entendía el español.

En ese momento, uno de los dos guardias interrumpe y entrega la identificación de cada uno de los invitados. Así comenzó el recorrido, en uno de los cuartos con 4 plantas macho que fueron separadas de las hembras para que no dañaran lo que allí se hacía. El experto en el cultivo del cannabis comenzó a explicar que el cruce de ambos sexos convierte la “planta hermafrodita” y afectaba el cultivo.

Una vez finalizado ese primer recorrido, se continuó a unas escaleras que daban a un almacén obscuro y vacío, donde se divisaban dos puertas al fondo. Antes de entrar a uno de los cuartos donde se encontraba el cultivo, uno de los dueños de la compañía brindó protectores para el pelo y los zapatos como si se fuera a entrar a un quirófano. La habitación tenía una temperatura sumamente fresca y una iluminación resplandeciente como si fuera la luz del sol.

Allí se encontraba el cultivo de miles de plantas de marihuana de distintas clases y de todos los tamaños. Los dueños del lugar presentaban con orgullo su producto que cuidaban y recelaban como si fuera un bebé acabado de nacer. Con toda la convicción los tres socios, aseguraron que al lugar donde yacían las miles de plantas ningún insecto tenía acceso a los cultivos. Y es que si en la planta entra un tipo de insecto que es como una araña, Adler  (nombre ficticio del experto en el cultivo), aseguró que dañaría el cultivo por completo y se tendrían que deshacer del cultivo que se infecte.

Asimismo Adler, explicó en detalle el cuidado del cultivo es uno complicado y se debe conocer cuánta cantidad de agua y abono que se le echa a la planta. Y aseveró que la cantidad de descanso que necesita la misma, para dar un buen producto, se basa en al menos 6 horas de total obscuridad para que  puedan estar fuertes y saludables.

El experto en este cultivo contó que toda persona que trabaje en el cultivo y cuidado de la marihuana debe ser absoluto conocedor sobre la misma incluso hasta la hora de cortar la flor. Corte que se debe hacer con sumo cuidado de forma diagonal para no lacerar la planta.

El cultivador del cannabis relató que mientras las plantas que estaban frente a sus ojos eran de al menos 3 pies. Las de la habitación de al lado que se encontraban pernoctando medían sobre seis pies.

Una vez culminado el recorrido, se presentó el resultado del cultivo de aquellas plantas, “la flor del cannabis” y los tres socios de Caribbean Green aseguraron que su compromiso sería llevar a los pacientes el mejor producto orgánico para combatir sus dolencias.
 

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