En Blanco y Negro con Sandra

Feeling blue

En Blanco y Negro con Sandra.

“İQué muchos puertorriqueños se están mudando a Miami y qué distintos son! Son bien conservadores, y esto va a tener un impacto en la política de aquí que no se ha analizado lo suficiente”, me comentó hace unos días el presidente de la Asociación de Periodistas del estado de la Florida, Pedro González.

Yo andaba por Miami, participando como una de las oradoras del trigésimo quinto Taller Anual para Periodistas y Editores que organiza la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y en el que participaron sobre una centena de periodistas estadounidenses, latinoamericanos y estudiantes de periodismo de esa universidad. Fui invitada a hablar sobre el rol social de la radio durante los desastres naturales y la responsabilidad de la prensa en la cobertura, y entre varios temas, enfoqué mi disertación en la magia que se logró en Wapa Radio durante aquellos primeros días tras el huracán María.

Para mi sorpresa, muchos periodistas estadounidenses se me acercaban para hablar de su preocupación por la magnitud de la rapidez de la migración y lo poco preparados que están algunas ciudades para recibir a tantos puertorriqueños. En el caso de Miami, la preocupación también está por el impacto político que tendrá para comunidades establecidas allí hace tiempo, como son los cubanos y venezolanos. Recordemos que algunas elecciones de medio término se acercan.

Entre las preocupaciones se destaca el hecho de que antes los boricuas eran más liberales y tendían a ser demócratas, pero quizás por la crisis que han vivido aquí, ahora son más conservadores, pro-estadidad y tienden a favorecer políticas republicanas de gobierno. La pregunta que más me hacían era: Si los que se van de Puerto Rico fueron los que llevaron al actual gobierno al poder, ¿qué va a pasar en las próximas elecciones en Puerto Rico y en la Florida? No hallé respuesta para darles a esos colegas periodistas más allá de decir que habría que esperar a ver qué sucede.

Y yo me pregunto: ¿Será que no ven la estadidad como una realidad cercana en la isla y por eso se van, o será porque no soportan más la corrupción y la falta de oportunidades en la isla y por eso son más conservadores cuando llegan a la Florida? ¿Será que no caben en Orlando por eso optan por Miami y otros lugares? Todavía no sé cuáles son las respuestas.

Pedro no fue el único experimentado periodista que me hizo una pregunta parecida. Al menos otros cinco editores y periodistas estadounidenses se preguntaban por qué no se habla en profundidad sobre el impacto de esa migración tan rápida y masiva hacia otras ciudades en la Florida, más allá de Orlando. Después de todo, desde hace más de una década la ciudad de Orlando se disputa con Nueva York ser el municipio #79 de Puerto Rico. Cientos de boricuas de la isla y de estados del norte habían puesto su mira en la vecindad del Reino Mágico de Disney y llevaban mudándose allí desde hacía tiempo. Actualmente, 5.4 millones de puertorriqueños viven en Estados Unidos. De ellos, 1,08 millones viven en Nueva York y 1,06 en Florida, principalmente en el área central de Orlando.

Desde 2006 hasta 2016 más de medio millón de puertorriqueños emigraron a Estados Unidos por razones económicas, lo que ya había reducido la población local en 14%, a 3.4 millones de personas. Pero después del huracán María la crisis de refugiados tras la catástrofe sigue sin precedentes.

El año pasado un estudio del Centro de Estudios Puertorriqueños de Hunter College de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY) reveló que la población de Puerto Rico se reducirá otro 14%, a 2.9 millones de habitantes de aquí a 2019 debido al éxodo de los que huyen de las limitaciones que dejó el huracán. El estudio estimó que entre 114,000 y 213,000 puertorriqueños abandonarán la isla anualmente a consecuencia del huracán María.

Esas impresionantes cifras siguen subiendo, y cuando se cumplieron los seis meses del huracán María, ese mismo Centro en Hunter College sacó otros dos estudios basados en la cantidad de niños matriculados en los distritos escolares alrededor de los Estados Unidos para estimar una proyección de los patrones de emigración. Estos revelaron que más de 135,000 boricuas se han mudado tras el paso del huracán a Florida, New York, Connecticut, Massachusetts, Pennsylvania, New Jersey, e Illinois. En las escuelas en Florida registraron sobre 5% de aumento en las matrículas de estudiantes puertorriqueños.

El prestigioso antropólogo puertorriqueño que lleva años como profesor en la FIU, Jorge Duany, desde hace tiempo viene alertando sobre las repercusiones que este patrón migratorio tendrá sobre Puerto Rico. Incluso ha dicho que puede comprarse con Haití tras el terremoto de 2010 o con Cuba durante el Período Especial de la década del 1990, después de la caída del Muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética, dado el profundo grado de precariedad, miseria y sufrimiento que experimentaron esas sociedades.

Todo eso tiene unas serias implicaciones sobre la isla que poco se discuten, y cuando se hace, es de manera superficial como, si se quisiera tapar el cielo con la mano.

En mayo, el Centro de Hunter College tendrá su tercera conferencia  para analizar el impacto de esa migración. O sea, volvemos a ver que allá ya hay preocupación, y mientras eso pasa, aquí seguimos con la pelea chiquita. Con la politiquería y los embustes del gobierno actual que está igual que el anterior.

De hecho, nuestros políticos no quieren tocar el tema ni con una vara larga porque es obvio que, entre otras cosas, representa menos votos para ellos porque son menos electores. Por lo tanto, significa menos oportunidades de recaudar dinero. Pero es mucho más que eso.

La información que tengo es que en mayo, cuando termine el presente semestre escolar, la emigración será sin precedentes. Esto será porque muchas familias estaban esperando a ver si esto mejoraba, pero con las políticas impuestas, la recesión económica, el vaivén de la reforma laboral, y los cierres de escuelas y traslados de maestros, no hay otra opción sino irse a buscar oportunidades fuera de aquí. También se anticipa que viene una gran crisis hipotecaria en el verano, cuando se cumplen las extensiones en los plazos de las moratorias de pago tras el huracán. De eso, tampoco se habla.

Me consta que esta emigración a pasar. En la última semana me he enterado de al menos ocho familias cercanas que se van. Una prima mía, por ejemplo, después de ser maestra por 14 años en una escuela, recibió la noticia de que es excedente y la movieron a otra comunidad a pesar de los reclamos de padres y estudiantes. Ella tiene de otras dos hermanas que ya viven fuera y está considerándolo. A la esposa de un primo le pasó lo mismo. Fue maestra por casi 13 años en una escuela de Guaynabo y la movieron a Caguas porque es excedente, y como su esposo lleva 7 meses desempleado, ya planifican la mudanza.   

Esos son solo dos ejemplos. Familias enteras que se rompen, se dividen y se van. Gente joven, en edades productivas, que se educaron y que aportan al fisco aquí, se van a aportar en otras partes su conocimiento, experiencia y sus impuestos. Dejan atrás casas, escuelas, familias. Allá caen bien con la política de Trump de darle empleos a los americanos y cerrarles el paso a los inmigrantes. Como los puertorriqueños tenemos la ciudadanía, rápido podemos llegar a donde sea a trabajar y a ganar mucho más que en la isla. El reto es que acá vaciamos este archipiélago y los problemas se incrementan. 

Más allá del cierre de escuelas y la baja drástica en el mercado de bienes raíces, la salida masiva de tanta gente de Puerto Rico representa el envejecimiento de la población para el que no estamos preparados, el aumento de las tasas de dependencia, y lo que es peor, menos gente para aportar al erario con sus impuestos sobre sus ingresos y consumo. O sea, no vale ningún plan fiscal que presente el gobierno o la Junta de Control Fiscal si hay menos gente para pagar. No nos damos cuenta de que esta despoblación será uno de los mayores escollos para la recuperación económica de la isla.

Cuando volvía de Miami y miré por la ventana del avión, divisaba cientos de toldos azules que todavía son los techos de las casas que sobrevivieron el huracán. Miraba el cielo azul, los toldos azules, el avión de Jet Blue, y pensaba que ese color nos arropa. El partido azul nos gobierna, y como dicen los americanos, por la crisis en la isla “we all feel blue”. Entonces recordé lo que dijo una vez el autor del Mago de Oz, L. Frank Baum: “Whenever I feel blue. I start breathing again”.

REFERENCIAS

1.       Foro de periodistas y editores Florida International University, En Blanco y Negro con Sandra (blog)

https://enblancoynegromedia.blogspot.com/2018/03/foro-de-periodistas-y-editores-florida.html

2.       Estimates Post-Hurricane María Exodus, Center for Puerto Rican Studies Hunter College, City University of New York

https://centropr.hunter.cuny.edu/sites/default/files/RB2017-01-POST-MARIA%20EXODUS_V2.pdf

3.       Report estimates more than 135,000 Puerto Ricans have relocated to US in six months after hurricane María, Center for Puerto Rican Studies Hunter College, City University of New York

https://centropr.hunter.cuny.edu/events-news/news/new-report-estimates-more-135000-puerto-ricans-have-relocated-us-six- months-after

4.       La población de Puerto Rico se reducirá 14% por desastre tras huracán, El Nuevo Diario

https://www.elnuevodiario.com.ni/internacionales/445636-poblacion-puerto-rico-se-reducira-14-desastre-hura/

5.       Conference Puerto Ricans Diaspora Summit III, Center for Puerto Rican Studies Hunter College, City University of New York

https://centropr.hunter.cuny.edu/events-news/events/conferences/puerto-ricopuerto-ricans/diaspora-summit-iii

*La autora es relacionista profesional y mantiene el blog En Blanco y Negro con Sandra.


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