En Blanco y Negro con Sandra

Receta para cocinar el "pescao blanco abombao"

Esta semana se destapó la olla, y entre el humentín, salieron muchas cosas más allá de un simple “pescao abombao”. Sí, el contrato de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) con Whitefish apesta. Huele a azufre. Pero más allá del escándalo por el burdo ejercicio de traquetear con $300 millones y con una empresa de dos empleados, lo que se trató de cocinar fue una receta que, por ahora no les salió bien. Fueron muchos los ingredientes, y todavía no se sabe todos los que metieron la cuchara para preparar este plato, pero el resultado es el mismo: es la evidencia de cómo el gobierno (el de aquí y el de allá) manipula la información y cómo es que en esta emergencia en la que sigue sumido Puerto Rico, hoy, a 42 días del huracán María, sigue secuestrado por la propaganda y las medias verdades.

No importa si por el medio se en este proceso se han llevado la credibilidad del Gobernador Ricardo Rosselló y su gestión en esta administración. Lo que importa es seguir ocultando lo que de verdad pasa, y el pueblo sigue todavía a oscuras. Sin luz y desesperado. Así que para tratar de entender lo que se sabe de este escándalo, es importante analizar cómo se cocinó esta receta de manipulación y propaganda. Hay que recordar los pasos que se dieron para intentar cocinar ese ‘pescao abombao’ que fue Whitefish.

Paso 1: El Weather Channel publica la noticia de que el gobierno de Puerto Rico le otorgó un contrato de $300 millones para levantar su sistema eléctrico a una empresa sin empleados, de un recóndito lugar en el medio del estado de Montana. La narrativa que inician aquí es la que levanta el interés global. Preguntaron en este medio de meteorología cómo es que en medio de la crisis sin precedente que vive Puerto Rico por el huracán, le otorgan ese contrato a una empresa desconocida a través de su AEE,

Paso 2: Rápidamente, la noticia la levantan las cadenas de televisión en los Estados Unidos como CBS, ABS, NBC, CNN, agencias de noticias como AP y Reuters, y varios periódicos encabezados por The Washington Post. De ahí lo cubre la prensa internacional y sale en primeras planas en medios de países de América del Sur, Europa y lugares como China, Japón y Rusia. Portavoces del gobierno, incluyendo a Roselló y a los secretarios de Asuntos Públicos y de la Gobernación, defienden el contrato en múltiples instancias.

Paso 3: Reacciona el director ejecutivo de la AEE, Ricardo Ramos con una narrativa distinta y su propio libreto. Dijo que las dudas relacionadas al contrato de Whitefish eran parte de un intento por crear un “chisme” y que eran comentarios de un suplidor que no se le consideró para el contrato. Además, alegó que el contrato se hizo de acuerdo con FEMA (Recordemos que anteriormente había dicho que no acogió la ayuda de la asociación de empresas de energía como hicieron estados como Texas y Florida)

Paso 4: Prensa local empieza a cubrir el tema una vez salen los reportajes en la prensa americana. Comienzan las preguntas en las ruedas de prensa, los comentarios en los programas de la radio y después de un “tirijala” en los medios estadounidenses, Ramos admitió que se le dio el contrato a la empresa.

Paso 5: Prensa en los Estados Unidos incrementa la fiscalización. Secretario del Interior dice que no tuvo nada que ver con el contrato a Whitefish, pero admitió que lo contactaron luego de haberse firmado.

Paso 6: La Casa Blanca se distancia del contrato y de Whitefish. Los cibernautas en la Isla comienzan a compartir imágenes de una supuesta relacionista que representa as Whitefish en Puerto Rico aunque aparenta no tener licencia para trabajar en esa profesión. Salen sus fotos en una gala junto al Gobernador y luego posando en vehículos todoterreno disfrutando de Puerto Rico mientras veía la destrucción. Recordemos que la Junta de Control Fiscal designó a Noel Zamot para supervisar la AEE.

Paso 7: Alcaldesa de San Juan Carmen Yulín Cruz, y algunos políticos como Luis Vega Ramos, cuestionan el contrato. La empresa Whitefish responde mediante una amenaza por Twitter a la alcaldesa Cruz, diciendo que si ella pretendía que la empresa retirara a sus empleados de San Juan. El intercambio acaparó la atención de la prensa internacional y local, y se convirtió en noticia. Algunos analistas, incluyendo al estadista Luis Dávila Colón, quien siempre es un crítico acérrimo de Cruz, salió en su defensa. Criticó a la empresa, que siendo un contratista sin vínculos reales con Puerto Rico, amenazó a un funcionario electo como Cruz. El pueblo se molestó con la empresa y lo manifestó en las redes sociales. La empresa pidió “cacao” y se excusó con Cruz por Twitter.

Paso 8: La supuesta relacionista de Whitefish elimina de su descripción en su página de Twitter la oración que decía ser la “creadora de contenido” para la empresa en las redes sociales. Pasan los días y sigue la especulación. La alcaldesa Cruz y el senador y excandidato presidencial Bernie Sanders, de visita en la isla, critican el contrato a Whitefish. Trasciende alegado vínculo del exmano derecha del Gobernador Rosselló, Elías Sánchez, en la contratación de Whitefish, y él lo desmiente.

Paso 9:  Como si se intentara sacar el tema de Whitefish de la discusión pública y las noticias de titular, el Gobernador anuncia creación de la Oficina de Reconstrucción y Recuperación. Esta nueva dependencia crea una especie de Zar que controlará todos los presupuestos y dineros estatales, federales y privados disponibles para invertir en la recuperación de la Isla. El presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz dio una clase de derecho constitucional al Ejecutivo, al poner por escrito, sus diferencias con este proyecto que limita los poderes de las otras ramas del gobierno.

Paso 10: FEMA dijo que no había endosado el contrato. Parece que esto precipitó acciones. Finalmente, Gobernador ordena cancelación del contrato.

El problema en sí no es Whitefish. El problema es que mintieron descarada y asquerosamente, y eso lo saben bien los federales, la prensa americana, y más que nada, el pueblo. Con esta acción el gobierno inició una nueva era de desconfianza, que arrastra por las cloacas la credibilidad de todo el gobierno e incluso, la del propio gobernador Rosselló. Él ha permitido que sus asesores lo sigan arrastrando.

Y lo más crítico es que el pueblo, que todavía hoy sigue a oscuras, no se merece este abuso. La forma en que se comunicó el contrato con Whitefish – al igual que los que han firmado y están firmando con otras empresas – demuestra una falta de transparencia que abona a la falta de credibilidad. El pueblo quiere, necesita y exige la luz, pero más que nada, también necesita transparencia. Cuando algo se cocina, hay que velar que no se queme y que no apeste.

*La autora es relacionista profesional y mantiene el blog En Blanco y Negro con Sandra.


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