Opiniones

El periodismo comprado por el gobierno

Los gobiernos siguen comprando a los medios y eso la gente tiene que admitirlo, asimilarlo y analizarlo, si es que lo quiere combatir. Si en este 2017 usted que me lee se cansó de la mediocridad, las medias verdades o las historias verdaderas sin contar, hay que combatir la compraventa del periodismo. Pero por desgracia, eso no sucede. La gente asume la misma actitud de protesta que tienen los policías en Puerto Rico: Cogen el “blue flu” y se ausentan. Escapan, para ignorar lo que tienen de frente. Esa actitud de brazos caídos permite que la calidad del periodismo disminuya, a la vez que la credibilidad en los medios sigue precipicio abajo.  El peligro de esto es que las mentiras contadas muchas veces, pueden tornarse en verdades ante el pueblo que se da el lujo de permitir seguir siendo ignorante. 

Esto precisamente es lo que está ocurriendo ahora mismo en México, en donde ya se sabe que el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto ha invertido más de $2,000 millones (ó dos billones) en publicidad oficialista, y les impiden a los periódicos, emisoras de radio y canales de televisión que publiquen noticias negativas hacia su gestión. El gobierno mexicano controla lo que publican los medios, y como resultado, dos terceras partes de los periodistas admiten que se autocensuran, reveló un amplio reportaje publicado hace tres días por el diario The New York Times. El artículo se tituló “Using Billions in Government Cash, Mexico Controls News Media”. 

En los Estados Unidos, Trump y los republicanos y están en guerra contra la prensa liberal a la que llaman “fake news” pero a la misma vez, van cambiando leyes para favorecer a medios conservadores como Sinclair y otros. Y acá en Puerto Rico, no estamos muy lejos de esas realidades.  Ya hemos vivido varios intentos de controlar la opinión pública desde operativos de gobiernos controlando la información o promoviendo la publicidad oficialista, como una vez lo hicieron los gobiernos de Luis Muñoz Marín en los 40 y 50, o los de Pedro Rosselló en los 90. Sin embargo, todas las administraciones en mayor o en menor medida han tratado de controlar el mensaje y al mensajero, a pesar de que ahora la publicidad gubernamental debe ser más balanceada entre los medios, como resultado del caso entre Rosselló y El Nuevo Día en los 90. 

El peligro con esto es que no se cuenta la verdad. Es sólo cuando la prensa verdadera pregunta y pregunta sin cesar, que poco a poco, se va descorriendo el velo que usan para tapar lo que pasa. ¿Un ejemplo reciente? Los muertos tras el huracán María. Si no fuera por el Centro de Periodismo Investigativo, y luego por Buzzfeed y CNN, que no dejaron de preguntar y publicar la noticia, aquí ese tema se hubiera callado. La censura la impuso el mismo Héctor Pesquera y hasta el propio Gobernador Ricardo Rosselló seguía con la versión de que sólo habían 16 muertos. 

Whitefish, el retraso en la entrega de ayudas por FEMA y la lentitud en la reconstrucción son otros ejemplos recientes de cómo la prensa verdadera indaga, y entonces, el resto de los medios que están comprados – por el gobierno o por algunos anunciantes – no les queda más remedio que cubrirlos. 

¿Un ejemplo de cómo se compra el silencio en los medios en Puerto Rico? Fácil. Evalúen cómo ha sido la cobertura y la fiscalización del colapso de las telecomunicaciones. Mire bien qué medios dicen qué, cuales sólo dicen algunas cosas y cuáles se callan.

En México la inversión billonaria de dinero del gobierno federal dicta qué es lo que los medios reportan y qué temas no tocan. Aquí no estamos tan lejos de esa realidad. Aquí, además de suavizar el contenido, algunos medios simplemente no reportan cosas escabrosas o lo que algunos directores de programación llaman “temas muy complicados para la gente promedio”, menospreciando así la capacidad del público. En ese sentido, el supuesto derecho de pueblo a estar informado que pregona el periodismo, cada día está más lejano de la realidad.

En Puerto Rico hay un elemento adicional y es que ya casi no quedan periodistas.[En la última década en Puerto Rico han cerrado sobre 35 medios de comunicación, dejando desplazados a más de 1,200 empleados entre reporteros, fotógrafos, camarógrafos, editores, correctores, trabajadores de prensa, gerenciales y otros].

Lo que abundan en los medios en Puerto Rico, especialmente en la radio, son los comentaristas que suelen ser cabilderos, ex candidatos o políticos en funciones. Son esos los que analizan en la radio el caso que van a investigar como abogado contratado por la Comisión de Ética de la Cámara de Representantes, o los que discuten el caso del cual luego serán testigos en un tribunal. El público aquí piensa que esos “son periodistas” pero realmente no lo son. Se disfrazan, usan el medio y se proyectan como informadores, pero en realidad han usurpado el rol informativo que debe proveer balance o más de un punto de vista

Los periodistas, ante la falta de trabajo y los salarios a mínimo federal, han tenido que irse a trabajar como relacionistas y muchos como portavoces de comunicación de los gobiernos. Siempre los ha habido, y bajo la administración de Alejandro García Padilla hubo muchos, pero bajo la actual de Rosselló hay en prácticamente todas las agencias.

En México y otros países del mundo, atacan y hasta asesinan periodistas. Acá en Puerto Rico, usan métodos más sutiles. Algunos oficiales de prensa simplemente prohíben a sus secretarios ir a aquellos medios en donde sí hay periodistas haciendo preguntas. Favorecen a los amigos que le harán preguntas simples, o le reirán las gracias a cambio de un café o un anuncio.

El problema para los gobiernos – sea en México, en EEUU o acá en Puerto Rico – es que las redes sociales, la web y la misma fragmentación de medios le brinda al público otras alternativas de dónde informarse. Eso tiene a los gobiernos desesperados porque saben que, aunque lo intenten, las tácticas de control no siempre aplican.

Si a eso le añaden el contenido hueco, el resultado es falta de credibilidad. Ejemplo de esto son los medios en Puerto Rico que viven sólo del contenido político partidista. Cuando los políticos se van de vacaciones, se quedan sin contenido. Por eso se ve cómo emisoras de radio mandan a sus “talentos” de vacaciones, como si el público no tuviera derecho o deseo de enterarse lo que pasa en la época de Navidad.

REFERENCIAS

A continuación, incluyo algunas columnas, artículos y escritos de temas relacionados.

  1. Using Billions in Government Cash, Mexico Controls News Media
  2. La crisis fiscal en los medios
  3. Corrupción mediática
  4. Payola política
  5. Incesto entre la política y los medios
  6. La mordaza cibernética
  7. Consumo de medios 2017
  8. Secretario de prensa
  9. El control de la prensa y del mensaje
  10. Analistas vs. Comentaristas

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