Inteligencia Social

El Supremo perdió la oportunidad de apoyar el #MeToo y #TimesUp

Del escritorio del Publisher.

Hace un mes, el Tribunal Supremo federal rechazó examinar el caso de Jameka Evans. Jameka, quien es lesbiana, alegó que su patrono, Georgia Regional Hospital, la despidió debido a su orientación sexual y no conformidad con las normas de género en cuanto a conducta y apariencia. El Supremo decidió no involucrarse en esta situación, evitando así tener que emitir un fallo polémico e importante... ¿Pero a costa de qué? Efectivamente, el Supremo dejó pasar la oportunidad de reiterar cuán importante es que TODOS disfruten de protecciones laborales, en momentos en que se está dado una conversación vital a nivel nacional sobre el efecto de las estructuras de poder tendenciosas y la discriminación en el lugar de trabajo.

Mujeres valientes en todo el país han alzado su voz para compartir sus vivencias al confrontar hostigamientos y obstáculos profesionales debido a su género. Este movimiento está fundamentado en la verdad, la autodeterminación y la renuencia a perpetuar el orden establecido que ha creado un ambiente de trabajo tóxico para tantas. Así las cosas, muchos empleados LGBTQ también tienen sus historias #MeToo. Mientras abordamos como nación el verdadero significado de cambiar y ponerle fin a todo comportamiento discriminatorio y sexista, no debemos olvidar a Jameka y a todos aquellos de la comunidad LGBTQ que han perdido sus empleos, han sido obviados para un ascenso, o han sufrido humillaciones, abusos y demás injusticias en su trabajo debido a su identidad.

La decisión de la Corte Suprema de no examinar el caso de Jameka, sin explicación alguna, no solo se aleja de la realidad, sino que refleja cobardía. También ha sido nociva. Según la Campaña de Derechos Humanos, el 53% de los empleados LGBTQ han optado por ocultar su orientación sexual en el lugar de empleo, y 62% han reportado haber escuchado ofensas o chistes anti LGBTQ en la oficina. Aproximadamente uno de cada diez ha abandonado su trabajo porque sentía que el ambiente era inhóspito para su identidad. La tasa de desempleo entre estadounidenses transgénero es tres veces mayor que el promedio nacional, y 80% de los empleados transgénero indican que han sufrido hostigamiento o maltrato en el trabajo, o que han tenido que tomar medidas para evitarlo.

Al rehusarse a examinar este caso, el Supremo confirma que no está listo para apoyar las protecciones universales para todos los empleados. Los sistemas y normas que oprimen y victimizan a las mujeres en sus empleos en toda la nación son los mismos que oprimen a la comunidad LGBTQ. De hecho, comparten un vínculo inextricable. Cuando el tribunal optó por ignorar a Jameka, también optó por ignorar a las multitudes que se levantan todos los días a favor de la igualdad y la justicia que se merecen en su trabajo.

En Estados Unidos estamos atravesando un cambio fundamental en nuestra comprensión de los derechos del trabajador. Estas luchas y cambios continuarán ocurriendo en nuestros lugares de trabajo, con o sin la ayuda del Tribunal Supremo. Sin embargo, debemos recordar que quienes encaran estos obstáculos en sus vidas profesionales son mucho más poderosos cuando se unen como un solo frente.

* Por favor visite el Mark E. Curry Family Foundation (mecff.org) para ayudar a los puertorriqueños afectados por el huracán María. Mark E. Curry es un empresario, filántropo e inversionista. Curry fundó SOL Partners en Puerto Rico en 2012 y en enero de 2017 completó la adquisición de NotiCel.


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