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Claman por ayuda para restaurar dunas en la costa

Vida Marina recibió fondos de FEMA

Montañas de suave arena color crema, salpicadas de verde y rica vegetación, protegen alrededor de 75 millas de la costa norte de Puerto Rico contra mares agitados y tormentas.

Cangrejos, lagartos, playeros, uvas playeras y el matojo de playa crean su hábitat en las dunas, que también sirven de áreas de anidación del peje blanco, el carey y el tinglar, todas en peligro de extinción.

A través de los años, este hábitat natural ha sido devastado por la naturaleza y por el ser humano. Primero, a raíz de la construcción de hoteles, condominios y restaurantes cerca de la costa, luego, en septiembre, por los huracanes Irma y María y, recientemente, por el fuerte oleaje que se ha combinado con los factores anteriores para reducir grandemente las dunas.

Liderados por el profesor Robert Mayer, biólogo de la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla, los estudiantes y voluntarios locales se esfuerzan para revivir las dunas; plantan hileras de paletas de madera que recrean el comportamiento de las plantas y atrapan la arena en áreas específicas. Mientras se estabilizan las dunas, las paletas también ayudan al crecimiento de vegetación.

A largo plazo, las paletas ayudan a formar nuevas dunas.

La organización sin fines de lucro Vida Marina: Centro de Restauración Ecológica y Conservación Costera del profesor Mayer de la Universidad de Puerto Rico evalúa las dunas. Los equipos están trabajando a lo largo de la costa norte de la isla: en la Finca Nolla de 97 acres en Camuy; en la Playa Teodoro en Isabela, 15 millas al oeste; y en la playa Dorado Beach, 45 millas al este.

En la costa norte, particularmente, los bancos de arena submarinos empujan la arena regularmente hacia la costa, lo que hace a estas áreas propicias para la restauración de las dunas.

"La presión y el calor deshidratarán la arena a medida que se une y forma una especie de roca", dijo

Erick Soto Calvente, gerente de proyectos de Vida Marina. "A medida que se solidifica, la duna se vuelve más estable."

Mayer dijo que la acumulación más grande de arena ha ocurrido en la Finca Nolla en Camuy.

Luego del Huracán María, Vida Marina recibió asistencia económica de la Fundación Nacional para Peces y Vida Silvestre por medio de una asignación de fondos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés). Con esos fondos, la organización adquirió un avanzado vehículo aéreo no tripulado o dron, así como computadoras y otros equipos para su trabajo de evaluación de las dunas.

"El VANT (vehículo aéreo no tripulado) nos permite crear mapas 3D y nubes de punto, y mide varios aspectos como el área y el volumen de arena", dijo Mayer. "Es una gran herramienta para evaluar, monitorear y planificar los trabajos para restaurar las dunas".

En los años 1960, era una práctica común que las compañías extrajeran arena de las playas de Puerto Rico y la mezclaran con cemento para utilizarla en sus proyectos de construcción. "Es difícil cuantificar cuántos acres de dunas se han perdido en la costa norte; no obstante, había dunas de más de 50 pies de altura en lugares donde hoy no queda nada", indicó Mayer.

Hoy, la estabilización de las dunas se ve amenazada por vehículos todoterreno y personas que las pisotean, dijo Mayer, fundador de Vida Marina en el año 2007. En los últimos 11 años, equipos de Vida Marina han trabajado en la restauración de más de 10 millas de dunas a lo largo de la zona noroeste de la isla.

Cuando era niño, Mayer y su padre caminaban por la costa de San Juan mientras este le explicaba el valor de las dunas y la importancia de conservar esas hermosas barreras naturales.

"Con la tecnología de los drones y las fotos aéreas, hemos podido analizar las pisadas de los visitantes de la playa y su comportamiento alrededor de las dunas de arena", dijo Mayer.

En Florida, Michigan, New Jersey y Carolina del Sur, se ha comprobado la efectividad de los puentes de madera sobre las dunas para desalentar a los visitantes de la playa de pisotearlas, dijo Russell Jackson, especialista en riesgo costero para la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica.

A Mayer le gustaría que Puerto Rico adopte esa práctica que, a largo plazo, protegerá las dunas y la costa.

"Antes de preocuparnos acerca de lo que pasa en tierra firme, debemos preocuparnos por tener una barrera fuerte que nos proteja", dijo.


NC.TV

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