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El reto de ser padre en Vieques

Entre la incertidumbre y la falta de oportunidades

Si para el viequense y culebrense común es un dolor de cabeza depender del servicio de la Autoridad de Transporte Marítimo (ATM) de Puerto Rico, más complicado es cumplir las responsabilidades que conlleva ser padre o madre en las islas municipios, donde escasean iniciativas para apoyar la crianza de los hijos.

En las últimas semanas, residentes de las islas municipios han elevado su reclamo al gobierno para exigir un servicio más confiable que el actual, que se complementa con las embarcaciones de la compañía Puerto Rico Fast Ferries (PRFF). Por ello marcharon en San Juan a llevar su reclamo directamente a la Legislatura.

José Corcino Acevedo fue uno de los viequenses que llegó el día antes de la marcha a participar de una vigilia celebrada en la playa del Escambrón. A la puerta de los 50 años, José ha vivido toda su vida en Vieques e incluso engendró y crió tres hijos allí, una experiencia que con el tiempo se tornó más placentera, aunque complicada.

Actualmente, José funge como pescador, habiendo laborado anteriormente en el municipio como chofer y después, por un corto tiempo, como agente de la Policía de Puerto Rico adscrito a Río Grande. Su primer hijo nació mientras terminaba la escuela superior. Seis años después, volvió a contraer nupcias y produjo otros dos hijos. 

““En Vieques no es fácil criar un hijo porque Vieques es un lugar donde, la mayoría, hoy día, el deporte es muy escaso y aquí en Vieques hay una peculiaridad muy marcada. En Vieques muchos de los muchachos… con la escasez de deporte que hay en Vieques y oportunidades, pues tú puedes notar que siempre están para arriba y abajo en un caballo. Esa es su atracción allí”, explicó José a NotiCel.

La abundancia de equinos es tal en Vieques, relató José, que la juventud suele aprender a montarlos a temprana edad, tanto niños como niñas. 

Otro padre viequense entrevistado por NotiCel, Agustín Fanfán, corroboró esa dinámica. En su caso, mantiene sus hijos en Fajardo para facilitar acceso a otras oportunidades en la isla grande, sin embargo, criticó la crasa ausencia de esas oportunidades en la isla municipio, aún cuando existen los recursos naturales para desarrollar iniciativas para la juventud, incluso incorporando los caballos.

“Teniendo espacio para hacer tantas otras cosas como, allí todo el mundo le gustan los caballos, le gustan los gallos. Todos los nenes se crían en eso prácticamente. No hay una pista para correr. El caballo allí esta regao’. Hazle un campo ecuestre para que se entretengan allí. Que desarrollen lo que tienen y los caballos están realengos, instrúyelos, edúcalos en lo que les gusta”, planteó Agustín.

Cuando su primera esposa entró en parto, recordó Agustín, no recibió atención médica adecuada en Vieques y se vio forzado a enviarla a Carolina. De no haberlo hecho, su hija hubiese muerto estrangulada por su cordón umbilical. 

“Todo salió bien gracias a dios, porque en Vieques se hubiese muerto. Si yo no tomo la iniciativa de sacarla de la isla se hubiese muerto”, aseguró a la vez que señaló que se trata de un suceso común en las islas municipio.

De los dos hijos que tuvo José en su segundo matrimonio, su hija participó de modelaje mientras su hijo participó de un equipo de pelota. Ambas actividades, particularmente el deporte, resultan muy inestables debido al servicio de lanchas.

“La mayoría de las veces nos levantamos todos a las 4 de la mañana. Tú levantas tus hijos a esa hora. Los preparas para estar ya a las 5 porque lo primero que tienes que hacer es tratar de conseguir un estacionamiento en el área del muelle porque aquello es muy pequeño. Después que lo consigues tienes que hacer una fila para comprar un boleto, cuando compras el boleto te montas en la lancha de las 6, te tardas una hora. Estamos hablando cuando funciona normalmente”, detalló José. 

El resultado práctico suele ser partidos de pelota declarados nulos por la ausencia del equipo viequense. En el caso de Agustín, su trabajo como chef en un restaurante de la Isla Nena le dificulta visitar a sus hijos o incluso cuidar a su madre en Fajardo, quien no tiene otros familiares para cuidarla.

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“Es complicado, es suerte y verdad. Como te digo, es arriesgarse, es un riesgo continuo. Tú no tienes la certeza de tú decir, ‘ok me voy tal día a tal hora y voy a volver tal día a tal hora’. Eso es incierto. Es riesgoso, te arriesgas, vas allí esperas, si te montas te montaste si no, no. Tienes que jugarte el ‘chance’”, sostuvo Agustín sobre el transporte marítimo.

José le secunda, apuntando también que para muchos padres se trata de sacrificarse en el trabajo y alterar rutinas diarias. Sin embargo, se muestra seguro que sus hijos aprendieron a valorar esos sacrificios. Todos siguen juntos bajo el mismo techo en la isla nena, mientras su hijo mayor vive con su familia cerca de ellos. 

“Que hemos aprendido a subsistir bajo toda esa presión que hemos tenido, hemos sobrevivido allí. Hemos aprendido a llevar una vida allí y nos agrada la isla. Aparte de esto, la isla tiene sus beneficios y a nosotros nos encanta”, afirmó José.

Agustín comparte la misma visión sobre Vieques desde que comenzó a residir allí en el 2002. Sin embargo, insistió que urge mejorar la confiabilidad del servicio para dar mayor certeza y control a los residentes sobre sus vidas. “Es un problema real”, insiste.


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