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En Puerto Rico hay más iguanas que personas

Plagas que impactan el ecosistema puertorriqueño.

Más de cuatro millones de iguanas, cientos de cerdos vietnamitas en comunidades de Santurce, monos en Sabana Seca, y hasta una nueva especie de pez gato en las aguas de la zona sur de Puerto Rico son algunas de las plagas que mantienen ocupados al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y entidades sin fines de lucro dedicadas a proteger el ambiente debido a su propagación e impacto a nuestro ecosistema.

“Con todas esas cosas estamos trabajando para tratar de controlarlos por su impacto en la flora y fauna nativa”, señaló la directora del Negociado de Pesca y Vida Silvestre del DRNA, Damaris Delgado.

Aunque parezca difícil de creer, en Puerto Rico hay más iguanas que seres humanos. Esta especie que llegó a la isla en la década de los 60 como pequeñas mascotas se multiplicó con rapidez por todo el país ya que no tienen depredadores naturales. Al ser vegetarianas, tienen mucha comida disponible con nuestras frutas y flores lo que, de acuerdo con Pablo Ponce de León García, intérprete ambiental de la organización Para La Naturaleza en la Reserva de las Cabezas de San Juan, son las condiciones perfectas para propagarse.

“Después del huracán María se estima que la población (de iguanas) se ha duplicado. El último censo oficial del DRNA en  el 2012 ponía un número conservador de cuatro millones, ahora podría ser de casi 10 millones. Eso es casi tres veces más que humanos”, estimó el intérprete ambiental. Añadió que datos extraoficiales del DRNA podrían calcular en cerca de 10 millones la población de esta plaga.

Tanto el DRNA como la organización consideran a las iguanas una plaga por los daños infraestructurales y ecológicos que causan.

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En su temporada de anidaje las iguanas hacen túneles bajo las carreteras y otros tipos de estructura para dejar sus huevos. Estos hoyos pueden ser hasta de tres pies de extensión y profundidad llegando a provocar el colapso de carreteras y otras estructuras, como diques de control de inundaciones. En el aeropuerto, por ejemplo, pueden causar peligro en la pista de aterrizaje.

“A nosotros nos pasó eso aquí en 2015. Las iguanas se metieron debajo de la calle y se hizo un roto dentro de la Reserva”, relató Ponce de León García.

Las iguanas, que pueden crecer hasta seis pies, viven en grupo comiendo todo tipo de frutos y hojas, lo que tiene un impacto en los árboles, plantas y mangles. Aunque no gustan de los gandules, arrasan con la mayor parte de las cosechas antes de que se cultiven, lo que además representa un peligro para la agricultura.

“Los polinizadores y especies nativas como el murciélago se ven afectados por el alto consumo de las flores y las frutas de los millones de iguanas a través del país. De igual forma las tortugas porque estas se comen sus huevos”, detalló por su parte Delgado.

Voluntarios de Para La Naturaleza iniciaron en Fajardo un proyecto para 2017 con el propósito de identificar dónde anidan, excavar y sacar los huevos de iguanas para congelarlos y de esta forma controlar de algún modo su propagación. El intérprete ambiental explicó que posteriormente se vuelven a enterrar los huevos congelados y al descomponerse naturalmente sirven de alimento para las plantas. El pasado año cosecharon 6,061 huevos.

Otra opción podría ser introducir la iguana como parte de nuestro menú ya que esta especie es parte de las delicias de la cocina en países de Centro y Suramérica, de donde son oriundas. Según Ponce de León, la iguana “parece carne roja y dicen que huele a pescado y sabe a pollo” y sus huevos son presuntamente afrodisíacos. Desde el 2012 se inició un esfuerzo para exportar la carne de este animal. De hecho, en Canóvanas existe Best Iguana Puerto Rico Meat Corporation, empresa dedicada a la producción de esta carne.

La Directora del Negociado de Pesca y Vida Silvestre del DRNA coincidió que una de las estrategias consideradas por el Gobierno para controlar la especie es promover su consumo.

Además de las iguanas, el DRNA busca atajar la proliferación de cerdos vietnamitas en el Caño Martín Peña, Cantera, barrio Obrero y la Milla de Oro en Hato Rey. Están en el área de los mangles y representan un problema de salud pública porque pueden portar enfermedades, sostuvo la funcionaria a la vez que exhortó a los ciudadanos a no alimentar a los cerdos para controlar su propagación.

Varias entidades como Animalitos: Rescate y Adopción, Women United For Animal Welfare y líderes comunitarios han hecho esfuerzos junto a los vecinos del sector del G-8 del Caño Martín Peña, entre otros, para recabar voluntarios que ayuden a controlar la población de los cerdos vietnamitas.

Construyeron cuatro corrales para los cerdos abandonados en las inmediaciones de la barriada Buena Vista del mencionado sector. Además, un grupo de voluntarias de otras jurisdicciones en Estados Unidos ha organizado esfuerzos para rescatar a los animales, y algunos han sido enviados a santuarios en los EE.UU.

Según los vecinos de la zona, la proliferación de los cerdos se ha salido de control, por lo que han hecho un llamado a veterinarios que quieran colaborar voluntariamente para esterilizar a los cerdos rescatados.

Por otro lado, una nueva especie de pez gato fue reportada en aguas de la zona sur, por lo que ya la agencia en conjunto con la academia y organizaciones crearon un comité para controlar que se disperse a otras costas pues resulta más dañina que la anteriormente reportada.  

“Esta especie es más agresiva que la que vimos antes. Tiene una facilidad de movimiento que se puede dispersar fácilmente”, advirtió Delgado.

En el caso de los monos, la funcionaria explicó que el DRNA espera controlarlos para el próximo año en la zona suroeste, para entonces, desplazarse al área de Sabana Seca en Toa Baja, donde vecinos han avistado otros primates.

Finalmente, Delgado hizo un llamado a la ciudadanía para que no auspicie la compra de especies exóticas como mascotas, razón principal para que luego estos animales extranjeros proliferen afectando nuestro ecosistema.

Para crear conciencia sobre el peligro que representan las especies invasoras, el DRNA realizará una actividad de orientación el 25 y 26 de abril en el edificio de Ciencias Naturales del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR).


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