Judicatura

Juez del Supremo: Cristianos necesitan "libertad religiosa" porque son una minoría

Así son los seminarios del juez Kolthoff Caraballo

"Los hombres de estado pueden planear y especular sobre la libertad, pero solo la religión y la moralidad pueden establecer los principios sobre los cuales la libertad puede apoyarse con seguridad". 
- John Adams [citado, además, por el juez Erick Kolthoff Caraballo]


En un archipiélago en el que no parece estar en discusión el poderío del sector creyente y sesión tras sesión la Legislatura discute —y aprueba sin mayores contratiempos— proyectos de ley basados en la fe y la Iglesia Católica, un juez asociado del Tribunal Supremo cree que se han abandonado las creencias religiosas. 

De acuerdo al togado del Alto Foro Erick V. Kolthoff Caraballo, la pérdida de la religión entre los habitantes de Puerto Rico y el mundo es cada vez más y más común, por lo que resulta necesario y urgente aferrarse a las protecciones ya alcanzadas en el ámbito legal, como las contenidas en la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos sobre libertad religiosa, y no claudicar ante las "mentes malsanas" que insisten en que exigir estos derechos sería redundante en una sociedad pluralista.

"Precisamente, la cláusula de libertad religiosa fue diseñada para las minorías. Así que si la religión, la que sea, ahora está en minoría, pues ahora es que hace falta la cláusula de libertad religiosa, ¿verdad que sí? Sentido común. […] Conviene para algunas mentes malsanas, estoy siendo elegante, gloria a Dios, de vendernos eso y si uno no está pendiente, se lo compra", expresó Kolthoff Caraballo, quien subrayó en su creencia de que ninguna religión predomina al presente. 

El Juez Asociado del Tribunal Supremo discutió el concepto de la libertad religiosa en un seminario de educación continuada, dirigido a abogados ($80, cuatro horas crédito), pastores y al público general ($30) en la Iglesia Sendero de la Cruz, en San Juan, al cual asistieron aproximadamente 100 personas.

Sus admisiones, comentarios y explicaciones no representan la primera vez que expresa su postura sobre el asunto, pues no es ajeno a eventos en que se atestigua su inclinación religiosa. Tan reciente como mayo del año pasado, el juez formó parte de la inauguración de la Sala de Meditación del Senado, en el Capitolio. Igualmente, ha ofrecido el taller en distintas iglesias de Aguadilla y Arecibo en lo que va de año, en unión al Congreso de Derecho de Puerto Rico y auspiciado por medios de comunicación cristianos.

Desde la banca, por su parte, ha enfrentado a sus compañeros jueces del Supremo, ya que difieren en que un juez en funciones deba realizar actividades que lo comprometan con posturas religiosas, porque su trabajo como juez es decidir controversias basándose estrictamente en el derecho.

Sin embargo, este tipo de eventos representan las pocas —por no decir las únicas— ocasiones en que, fuera de las opiniones emitidas por el máximo foro judicial, el público general tiene la oportunidad de conocer en detalle las perspectivas de un Juez Asociado del Supremo, quien además tiene voz y voto sobre las controversias que impactan a los residentes de esta jurisdicción.

"La razón por la cual se creó esa cláusula era la persecución —y podemos añadir la terrible persecución— que sufrían grupos minoritarios que profesaban una religión distinta a la religión del ‘establishment', del Gobierno, del Estado, o de la mayoría. Hoy, de verdad que les puedo asegurar que en estos tiempos, esa cláusula comienza a recobrar una pertinencia extrema como yo nunca la había visto. Yo llevo con la gracia de mi Señor casi 40 años, 38 años en el Evangelio de Cristo intensamente. He tenido mis inviernos, pero siempre he estado en los caminos del Señor, y llevo 30 años cumplidos y contando en la profesión legal y yo nunca había visto tiempos como los que estamos empezando a vivir hoy día", garantizó Kolthoff Caraballo a los presentes.

Kolthoff Caraballo, quien fue ascendido al Supremo en el 2009 por el entonces gobernador Luis Fortuño Burset, enfatizó que la llamada libertad religiosa está cobijada en la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos y su homóloga en Puerto Rico.

Aunque admitió que en un principio esa cláusula fue ideada específicamente para los practicantes de la fe cristiana, supone ser para beneficio de todas las denominaciones.

"Esa cláusula comienza a tener una pertinencia extrema porque parecería que, ciertamente, los creyentes, específicamente los cristianos practicantes de nuestra fe, parecemos estar en minoría y que nuestros valores comienzan a ser perseguidos o poco tolerados. Si usted no se ha dado cuenta, abra un poquito los ojos. Abra la ventana para que vea cómo está soplando el viento y se va a dar cuenta que como que ya la religión no tiene la importancia que tenía hace treinta, cuarenta años atrás, no digamos cuando se crearon estas cláusulas", subrayó Kolthoff Caraballo.

Durante el verano, la Cámara de Representantes aprobó en votación 34 a 14 un proyecto de ley sobre libertad religiosa (PC 2069) que daba paso a que empleados de las agencias de gobierno se negaran a ofrecer servicios a los ciudadanos, por considerarlo contrario a sus creencias religiosas. La medida recibió críticas por entenderse que promovía el discrimen contra la comunidad LGBTT y contra personas que no practicaban religión alguna.

Al día siguiente, el entonces gobernador Ricardo Rosselló Nevares solicitó que se retirara el proyecto de ley, que suponía pasar al Senado, porque "creó división" entre la población.

En respuesta a estas acciones, miembros de la comunidad religiosa han lanzado advertencias abiertas a los funcionarios electos, en donde vaticinan "votos de castigo" si no cumplen sus deseos.

En el 2015, la líder religiosa y apóstol Wanda Rolón encabezó una concurrida marcha hacia el Capitolio en protesta contra la enseñanza de perspectiva de género en las escuelas propuesta por el entonces gobernador Alejandro García Padilla. Aunque el Primer Ejecutivo implementó una carta circular al respecto, su sucesor, Rosselló Nevares, la eliminó. Al presente, estas controversias se han transferido a la discusión sobre las enmiendas al Código Civil, cuyos cambios fueron propuestos por un sacerdote.

"¿Hay algún fanático loco aquí? ‘Sorry', yo soy de esos:

Por una parte, Kolthoff Caraballo se amparó en la existencia de un balance entre las consideraciones de derecho y la religión en el quehacer judicial, pero proclamó que este archipiélago se regía por el mismo mandato que Dios porque "Dios es un Dios de orden. Si usted vive en el Congo y los hombres y mujeres viven sin camisa, pues eso es otra cosa, pero Puerto Rico es un país de orden".

Aunque se apoyó en los balances y enfatizó en el deber de todos de respetar las creencias de los demás, así como las convicciones que definen el carácter humano, sus reiteraciones daban cuenta de su propia fe.

"El ateo ateo, el ‘hardcore', como yo al revés, es interesante. Cuando usted termina dándole pensamiento, siempre termina en una situación. El ateo requiere prácticamente la misma fe que requiere la fe del creyente, porque cuando tú miras el análisis que ellos hacen, yo termino diciendo '¿de verdad tú crees eso? Si tú crees eso de verdad, con seriedad, tú tienes más fe que yo'. Si tú crees que poner esto aquí, dentro de cuatro billones de años, o sabrá Dios cómo tú lo puedes medir, dentro de cuatro billones de años eso va a salir como una libélula volando y después se va a convertir en un lagarto, eso es el problema que tienen las teorías de la evolución, la cuestión del salto de las especies, y después va a ser un pájaro y del pájaro un mono y del mono a un ser humano y sabrá Dios a qué vamos a evolucionar después de eso. Las mujeres dicen 'la mujer', porque ahí llegaron a la perfección. Si usted cree eso, yo lo tengo que respetar. Usted podrá en muchas cosas tener unos fundamentos científicos que lo respaldan, pero al final usted me va a tener que admitir lo mismo que admito yo, que yo creo que en el principio creó Dios los cielos y la tierra por fe. Que yo creo que Dios es real, pero yo nunca lo he visto. Lo creo por fe", esbozó el juez asociado.

"[L]a Biblia es un libro histórico. Está en las bibliotecas como un libro de enseñanzas", dijo.

Como parte del taller, Kolthoff Caraballo distinguió entre la libertad de expresión y la libertad religiosa, así como los orígenes de esta última y para quién fue creada. A su entender, y de la manera en que lo definió a los presentes, la cláusula de libertad religiosa se ocupa de "preocupaciones o circunstancias un poco más profundas, por no decir bastante más profundas y complicadas, que las que se atienden con la cláusula de la Primera Enmienda. Problemas mucho más complicados que dejar predicar a los pastores o no en una calle pública".

La cláusula de libertad religiosa, relató, se originó para garantizar la "libertad de conciencia, en específico la religiosa", una que se distancia de la conciencia de una persona no creyente. Las personas con conciencia religiosa, según el juez, cumplen con al menos dos características: "han sufrido una experiencia particular que los ha marcado y que pueden contar su vida desde ese momento en adelante, como que las cosas empezaron a cambiar de verdad y fueron otro tipo de persona" y que por esa experiencia "necesitan vivir conforme a esos principios que los han marcado; viven por unos códigos que los definen".

"La cláusula de libertad religiosa fue diseñada para aquellos ciudadanos que habían desarrollado una conciencia religiosa. Fue diseñada para un tipo de persona en particular. Es para todo el que tenga estas cualidades. Si todo el mundo las tiene, pues es para todo el mundo. Aquellos que tomaban su fe religiosa bien en serio y que sufrían persecución porque no estaban dispuestos a ceder. Esta cláusula fue diseñada para un tipo de personas que primero, eran religiosas, pero no es que eran religiosas, estos tipos eran de esos [que les decían] ¿'tú sabes cuál es tu problema, mano? Que tú te tomas la religión demasiado en serio. Eso no se puede tomar muy en serio porque uno se vuelve loco'. ¿Cuántos han escuchado eso?", preguntó Kolthoff Caraballo, a lo que varios de los presentes levantaron las manos o asintieron con la cabeza.

"A Pablo [el Apóstol] le vinieron con ese mismo cuento también. Sí, yo soy el evangélico puro. Para los que no entienden, el hombre carnal no puede entender las cosas que son del espíritu porque se tienen que discernir espiritualmente. Así que la cláusula fue para ese tipo de personas, como el Apóstol Pablo: fanáticos, locos. ¿Hay algún fanático loco aquí? 'Sorry'. Yo soy de esos. Yo lo digo. No soy ni bobo, pero soy loco en el evangelio. Treinta y ocho años hace que le sirvo a mi Señor, nunca me ha hecho nada que no sea bueno, ¿cómo lo voy a negar?", proclamó el juez, lo que desató aplausos y gritos de "¡Amén!" del público.

Las personas con conciencia religiosa, alegó, han encontrado en su fe contestaciones a preguntas de asuntos profundos e importantes en la vida, o las llamadas preguntas existenciales, como lo son "¿existe Dios?", "¿de dónde vengo?" y "¿cuál es el propósito o significado de la vida?", entre otras.

Sobre la libertad de expresión contrastó que es una cláusula que atiende algunas interrogantes que afloran con la discusión de la libertad religiosa, pero su alcance es limitado. Atribuyó como ejemplo el uso de instalaciones y propiedades del Estado para predicar, como lo son las plazas públicas, el estadio Hiram Bithorn y vehículos estatales o municipales, como actividades y acciones cobijadas bajo la libertad de expresión, pues tenían que ser otorgadas a todos los solicitantes bajo las mismas condiciones. 

Como ejemplo, mencionó el caso Lamb's Chapel v. Center Moriches Union Free School District (508 U.S. 384) del 1993, en el cual el Tribunal Supremo de los Estados Unidos dictaminó que proveerle acceso indiscriminado a la mencionada iglesia a las instalaciones escolares no significaba que el Estado se acogía a una religión particular. Limitarles el acceso, de acuerdo a la opinión del juez Antonin Gregory Scalia —a quien se le unió el juez Clarence Thomas—, constituía una violación a la libertad de expresión. 

"En la medida en que tú le niegas una facilidad pública, o discriminas, no le das un trato igual, a ese grupo o a esa persona por sus ideas, ya sean religiosas o no, entonces lo obligas a modificar sus ideas para poder disfrutar de eso", señaló Kolthoff Caraballo.

Durante el seminario, el juez asociado del Supremo pidió a los presentes que no le hicieran preguntas relacionadas con las terapias de conversión ni con la educación con perspectiva de género en las escuelas, ya que eran asuntos con altas probabilidades de ser discutidos en el Alto Foro en algún momento. 

No obstante, reconoció que en ambos casos, el asunto de la libertad religiosa está relacionado.


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