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Juez federal rehusa inhibirse en caso contra bufete en el que trabaja su hijo

Una mujer que demandó a su patrono Stryker Corporation en el Tribunal Federal por discrimen bajo la Ley de Estadounidenses con Discapacidades, ADA por sus siglas en inglés, solicitó la inhibición del Juez Francisco Besosa porque su hijo trabajaba con la firma de abogados que representaba al patrono en la demanda.

El Juez Besosa aceptó que su hijo, Francisco Besosa Martínez, trabaja como abogado asociado en la firma Schuster & Aguiló LLP que representa a Stryker en el caso pero rehusó inhibirse al alegar que las razones esbozadas por los abogados de la demandante no justificaban su inhibición bajo la Sección 455.

Besosa dijo en un escrito que su hijo no era el abogado litigante en el caso ni un socio de la firma que representaba a Stryker y que, por lo tanto, no había motivos para cuestionar su imparcialidad.

El juicio en el caso por discrimen bajo la ley ADA, el cual fue radicado en el 2010, estaba pautado para comenzar el 27 de enero, según informó la demandante, Gloria Rodríguez.

Ambas partes, no obstante, habían acordado negociar un acuerdo el 17 de enero para finiquitar el pleito pero ese mismo día Besosa desestimó la demanda al alegar que Rodríguez no probó su reclamo bajo la Ley ADA.

Rodríguez demandó a su patrono al alegar que este la degradó de puesto en el 2009 mientras estuvo dos meses recuperándose de una operación para rehabilitarle dos discos herniados. Rodríguez había sido ascendida al puesto de "senior purchaser" pero mientras se recuperaba de su operación fue degradada a la posición de "planner-buyer".

Aunque la compañía alegó que Rodríguez no fue degradada sino que se movió a otro puesto de forma lateral, la demandante alegó que la decisión de la Stryker tuvo el efecto de quitarle "seniority" y de reducir los ingresos que pudo haber devengado.

En la demanda reclamaba $750,000 por daños.

En diciembre, los abogados de Rodríguez se enteraron que el hijo del Juez Besosa no solo trabajaba para la firma, Schuster & Aguiló, sino que también era ayudante de la abogada litigante del caso, Lourdes Hernández, quien es una socia de la firma.

En su solicitud de inhibición, el abogado de Rodríguez, Jorge Luis Marchand, destacó que la imparcialidad del Juez Besosa podía estar en entredicho debido a que Hernández, al ser jefa de su hijo, evalúa su trabajo y toma decisiones sobre sus posibles ascensos y salarios. Además, destacó que no es posible asegurarse de que Besosa Martínez no haya obtenido  conocimiento de detalles del caso de Rodríguez.

En su contestación denegando el pedido de inhibición, el Juez Besosa dijo que no había evidencia de que Besosa Martínez estuviese ayudando a Hernández en el caso de Rodríguez.

El Juez destacó que otros casos similares en donde se ha pedido la inhibición de un juez, se han denegado los mismos. El hecho de que un pariente de un juez trabaje para una firma de abogados en un caso ante el juez, no necesariamente lo descalifica para dirimir el caso. En este caso, lo único que se alega es que el juez Besosa se tiene que inhibir porque Besosa Martínez trabaja para la firma de abogados que participa en el caso, según el juez.

"Besosa no es un socio de la firma de abogados; no está trabajando activamente en esta litigación y no hay alegaciones de que Besosa se haya comunicado privadamente conmigo en cuanto a este caso", dijo el juez.

Además, el juez cuestionó el hecho de que se le pidiera la inhibición dos días después de que Stryker solicitara en una moción que se decidiera el caso bajo sentencia sumaria y tres años después que se radicara la demanda.

Rodríguez, no obstante, destacó que se enteraron del conflicto el 5 de diciembre.

Además, dijo que le preocupaba la situación de conflicto ya que el Juez Besosa estaba dando indicios de favoritismo hacia Schuster & Aguiló porque había aceptado una solicitud de sentencia sumaria radicada por la firma a pesar de que la misma se radicó fuera del término impuesto por el mismo juez.

"Estamos frustrados…Yo llevo cuatro años luchando con esto", dijo Rodríguez.

A pesar de que había un juicio pautado y de que ambas partes iban a negociar un acuerdo el 17 de enero, Besosa desestimó su reclamo bajo ADA. El juez dijo que Rodríguez solo logró probar que había sido degradada en su puesto pero que no logró probar que se habían afectado sus otros beneficios o salarios con su degradación.

Besosa concluyó que la degradación de Rodriguez se debió a una restructuración legítima de la empresa y no a un acto discriminatorio en contra de ella.

También desestimó alegaciones hechas por la demandante de que había sido víctima de un ambiente hostil de trabajo al destacar que comentarios hechos por sus supervisores debido a sus citas médicas, no eran evidiencia de un patrón hostil de trabajo.


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