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La negociación de la deuda no es de igual a igual, advierte Ingrid Vila

Para la exsecretaria de la Gobernación, Ingrid Vila Biaggi, la deuda de Puerto Rico podrá ser manejable pero nunca sustentable mientras se mantenga tal cual la relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos, una relación que acusó “en el peor de los casos, de abuso, opresión y explotación”. 

"En Puerto Rico no tenemos acceso a un mecanismo de reestructuración, no controlamos la moneda, el Congreso nos quita y nos pone unilateralmente, según sus intereses, herramientas para atraer capital foráneo, tenemos limitaciones considerables en las relaciones comerciales con el mundo, y se nos imponen costos irrazonables en el transporta marítimo, entre otras limitaciones. La deuda nunca ha sido sustentable, puede haber sido manejable pero sustentable nunca", denunció.

Vila Biaggi formó parte del panel "Consecuencias económicas de la deuda y la crisis fiscal", que integró el programa del simposio "La deuda pública y el porvenir de Puerto Rico", organizado en la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR) por la Revista Jurídica en el marco de su volumen 85.

En su intervención, la ingeniera culpó a la falta de soberanía como uno de los principales factores de la crisis que hoy impera, falta evidenciada por la recién creada Junta de Control Fiscal, matizada por la desconfianza con el gobierno estatal y federal, y que se intenta suavizar con la mera invitación de "puertorriqueños afines a presentar sus posturas personales en vistas congresionales [que] no equivale a participación democrática en el proceso".

"Nunca se nos ha ofrecido sentarnos en la misma mesa para una negociación entre pares… el Congreso ejerce su poder sobre Puerto Rico con absoluta incompetencia tomando decisiones unilaterales que nos afectan sin tan siquiera consultarnos, donde se nos trata de imponer una cultura obviando nuestro contexto histórico. Sin condiciones básicas de respeto, igualdad, autonomía y solidaridad, cualquier sociedad tarde o temprano fracasa", pronunció.

En el caso específico de la deuda, Vila recordó que fue el propio gobierno de Estados Unidos el que abrió la puerta al mercado de bonos municipales, ofreciendo triple exención contributiva a quienes compraran bonos de Puerto Rico. El rápido flujo se sumó entonces a la "irresponsabilidad" con la que los dos partidos políticos predominantes en la Isla administraron la deuda acumulada y la "élite local que vive del sistema".

A esta élite local Vila adjudicó en parte el hecho de que Puerto Rico y Estados Unidos no entraran más temprano en una discusión sobre reestructurar la deuda, "pues esto afecta sus intereses personales y económicos".

Aún con la carga de responsabilidad que se cuece entre quienes asumen el poder económico en la Isla, Vila tronó contra el Congreso y el gobierno federal, autores de todo el andamiaje "que define la vida económica en la Isla", maquinaria que acuñó como un "fallido diseño congresional" demostrado en su incapacidad de sostener la deuda.

"Es precisamente la triple exención contributiva conferida por el Congreso lo que hizo atractiva la emisión de deudas del gobierno de Puerto Rico, pues les brindaba una ventaja considerable a los bonistas por concepto del beneficio de la exención. Aunque el atractivo es claro también así el riesgo pues realizaban la inversión en una colonia estadounidense con niveles sostenidos de desempleo, de desigualdad social y con un modelo económico legal y social controlado totalmente por el Congreso estadounidense", manifestó.

En términos jurídicos, Vila Biaggi lanzó una encomienda a quienes componen la Escuela de Derecho. Por un lado, propuso indagar sobre la capacidad de la Asamblea Legislativa para "decretar una moratoria en caso de una emergencia nacional o insular en cuanto al pago y cobro de cualquier clase de contribuciones", que de acuerdo al diario de sesiones de la Convención de la Asamblea Constituyente se consideró un poder inherente de la Asamblea.

Por otro lado, se preguntó si excluir a Puerto Rico del acceso a la Ley de Quiebras federal como ocurrió en la década de 1980 permite así que el País legisle sin quedar desprovisto de un proceso ordenado de reestructuración que se remita al Código Civil. Ambos podrían ser argumentos para enfrentar a quienes defienden la obligación constitucional de Puerto Rico de pagar todas sus deudas debido a que cuando se realizaron las emisiones de bonos se entendía que Puerto Rico no tenía posibilidad de quiebra.

En el contexto actual, el Gobierno de Puerto Rico insiste ante el Congreso, o "suplica", como lo llamó Vila Biaggi, para que se le provea acceso al capítulo 9 de la Ley de Quiebras federal. A la vez, "el Congreso recibe una presión desproporcional a través de cabildeos de fondos buitres, bonistas y el sector financiero para asegurar que sus intereses se salvaguarden", apuntó.

Además, el Plan para aliviar la crisis se enfoca solamente en reducir la brecha de financiamiento del Estado Libre Asociado que, de acuerdo a la exsecretaria, se trata nada más de aumentar ingresos, reducir gastos "y seguir abriendo camino al capitalismo sin control con una agenda neoliberal", sin atender la Ley 22 para incentivar el traslado de inversionistas a Puerto Rico, añadió.

"Puerto Rico puede dejar atrás la crisis fiscal y económica, pero primero tenemos que despojarnos de la mentalidad del colonizado y desarrollar la confianza en que lo podemos lograr. Tenemos que de una vez y por toda entender que la vía única de las medicinas amargas y la austeridad solo nos llevarán a continuar aumentando los niveles de desigualdad, insertándonos de manera más profunda en la crisis", expresó.

Al fin y al cabo, Vila Biaggi expresó que todos los pasos que se tomen para atender el problema urgente de la crisis por sí mismo podrán representar un alivio temporero, pero en unas décadas se podría volver al mismo atolladero.

"[Puerto Rico] requiere cambios estructurales profundos y esto resulta imposible en nuestra relación colonial. EE.UU. no ha puesto en marcha ni una medida ni iniciativa que atienda de manera específica las necesidades de desarrollo económico y político", insistió.

Por lo tanto, invitó a buscar la prosperidad del país a través de indicadores que sobrepasen la manía de medir solamente el producto interno bruto. Por el contrario, exige que el índice de progreso se derive del desarrollo social, ecológico y humano, índices de los cuales adolece Estados Unidos, un "país regido por el impasse, los intereses y la lucha de poder, un Congreso que ha fallado en atender el control de armas, la reforma migratoria y el cambio climático, decepcionante en los resultados del sistema de educación y niveles altos de inequidad", dijo.

Mientras Puerto Rico persista en vivir a imagen y semenajanza institucional de Estados Unidos, persistirán las deficiencias, sentenció. Además, para la Vila Biaggi, los vecinos del norte nunca han tenido claro su vínculo con la Isla. "Ciento diecisiete años han pasado desde la invasión de Estados Unidos a Puerto Rico y me atrevo a apostar que el sentir estadounidense de no saber qué hacer con Puerto Rico es tan vigente hoy como en 1898", concluyó.

 


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