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PPD: regreso a la base en busca de vigencia y victoria

Largo trecho entre 1938 y el Verano del '19

FAJARDO - El escenario de la Convención Anual del Partido Popular Democrático (PPD) este fin de semana no pudo ser más evocador.

Un lugar que una vez fue referente del turismo en Puerto Rico pero que ahora solo le queda el nombre imponente y los deseos de reconstruirse bajo una nueva administración. Un partido con nombre, e historia, imponente que ahora busca recobrar vigencia con un nuevo liderato y encontrar su lugar en un escenario político radicalmente cambiado.

Este paralelo golpea fuerte después de pasar un día en la Convención Anual del PPD, celebrada en el hotel El Conquistador, en Fajardo.

Los que respondieron al llamado de la colectividad, pocos a juzgar por la baja concurrencia en los espacios del hotel dedicados a la actividad, fueron en su mayoría personas adultas y de la tercera edad. A estos el partido les ofreció una agenda para propiciar la autoreflexión y la unión entre sus representantes, en el contexto de los varios golpes que le han propiciado a nivel local —animosidad, derrotas electorales y pérdidas irremediables—, en las salas judiciales federales, como el caso de Puerto Rico v Sánchez Valle, así como el reto que le propicia el tiempo, uno que amenaza su vigencia y capacidad de resonar en oídos más jóvenes.

A grandes rasgos, hubo un reclamo de incluir dentro de las plataformas las voces de los más jóvenes y de las mujeres, así como personal adiestrado para resolver los problemas particulares que acechan al país. También hay un tipo de consciencia por parte de la Junta de Directores del partido respecto a esto, pues el programa de actividades de la convención dio foro a estos pedidos. Sin embargo, en el evento principal, el PPD retornó a su raíz, “Jalda Arriba”, pavas y esas tres palabras emblemáticas cuyo junte surgió en medio de peticiones de mayor justicia social a los campesinos y trabajadores. En 81 años, el PPD ha continuado meciéndose en victorias pasadas, como la de ser originarios de un partido novel y revolucionario para su tiempo, y desde donde se originó el estado político que aún rige nuestra relación con los Estados Unidos y el mundo: el Estado Libre Asociado (ELA). 

Como quedó demostrado en la convención, el Partido tampoco ha sido tímido en demostrar su orgullo por el padre fundador de estos emblemas, Luis Muñoz Marín, y, en la actualidad, insistir en que se trata del partido de todos los puertorriqueños, como si nos perteneciera y al cual tenemos el deber de apoyar.

Hacia dónde se dirige y qué ofrecerá al país para ganarse el voto que lo diferencie de sus contrincantes, principalmente del Partido Nuevo Progresista (PNP), fueron algunos de los cuestionamientos planteados de manera esparcida durante la convención por algunos aspirantes a cargos electivos, como el precandidato a la alcaldía de San Juan, Armando Valdés Prieto. Las menciones al adversario principal de esta colectividad durante la convención estuvieron atadas a conceptos como “corrupción” y “enemigos del país”.

“Este partido es el único que derrota al PNP. Somos un muro de contención contra la estadidad”, aseguró Valdés Prieto.

Cobran aún más urgencia las respuestas a estas preguntas cuando se trata de un país que ya no está dormido, tal como reiteró el precandidato a la Gobernación y exsecretario del Departamento de Hacienda, Juan Zaragoza, y que exige un “cambio con propósito” y requiere “más” del PPD como partido.

“La calle nos demuestra que las lealtades partidistas de miles, tal vez cientos de miles de puertorriqueños, son cada vez más frágiles y cada vez más gente lo que busca no es un partido, sino una entidad que luche y apoye las causas que abrigan su corazón. En resumen, el corazón del rollo de los partidos se hace cada vez más pequeño, lo que nos obliga a escuchar con más atención a nuestra gente y ser más valientes con nuestras propuestas”, declaró Zaragoza.

“El tiempo de marchar detrás de la insignia de un partido se está terminando”, alertó, pese a que el propio partido desde donde busca agenciarse la máxima silla Ejecutiva está buscando ser la insignia que una a diversos sectores puertorriqueños.

El “Verano del ’19”, y su consecuencia de tener la primera renuncia de un gobernador electo en la historia de Puerto Rico, no fue el único maestro de esa lección, puesto que en las elecciones del 2016 introdujeron nuevas caras que buscan hacerse camino en el servicio público en los próximos comicios electorales, cosa que, según augurios de analistas, continuará como la norma en el 2024 y 2028.

El evento electoral del 2016 contó con dos aspirantes independientes a la Gobernación que juntos se agenciaron 264,419 votos (16.85%) del total de 1,569,827. El resultado inmediato fue que el ganador de la contienda, Ricardo Rosselló Nevares (PNP), superó a David Bernier Rivera (PPD), solo por 44,670 votos y que al presente hay intentos de crear un nuevo partido.

“He encontrado que sienten que el partido, a través de los años, se ha distanciado del deseo de los jóvenes. No sienten que el PPD representa sus intereses y piensan que es parte de los problemas que nos han llevado hasta aquí y buscan otras opciones. La pregunta es qué va a hacer el PPD y es una buena oportunidad para capitalizar y tocar base con la juventud. El PPD no se puede dar el lujo de que otros partidos busquen esas opciones”, argumentó Jonathan Pérez, joven popular y miembro del equipo del senador y precandidato a la Gobernación, Eduardo Bhatia Gautier.

"Creo que el Partido Popular, más allá de la institución, que es admirable, y de su ideología, debe ser fiscalizador, estar adelante y responder rápido al tiempo y tomando la batuta", comentó, por su parte, Angely Rivera, estudiante de Derecho de la Universidad Interamericana.

En la convención, con menos asistencia que en años previos, se dio un llamado al retorno a la base fundamental del partido de “Pan. Tierra. Libertad”, a la vez que se perpetuaba y enaltecía el legado de Muñoz Marín y el próximo en la lista de mayor estima para este grupo, Rafael Hernández Colón. Durante todo el sábado, segundo día del evento, en diferentes instancias los aspirantes aludieron a esas tres palabras, a su creador o a la conexión del partido con la puertorriqueñidad, cual doctrina de supervivencia.

“Pan. Tierra. Libertad. Esas tres palabras fueron la respuesta de una generación de hombres y mujeres que quisieron decirle al país que otro Puerto Rico era posible. De una generación de hombres y mujeres que fueron capaces de hacer una gran alianza puertorriqueña, poniendo el dolor y el sufrimiento de nuestra gente por encima de todo, mirándolos a los ojos y sin miedo a tomar las decisiones que había que tomar y hacer las cosas que había que hacer”, exclamó Carmen Yulín Cruz Soto, precandidata a la Gobernación y alcaldesa de San Juan.

Ese regreso a lo básico supone, además, ser una respuesta inmediata y lógica a lo que deben hacer los gobiernos: estar al servicio de la gente. La insistencia en la convención, en cambio, yace en que la Administración actual —de Ricardo Rosselló Nevares y Wanda Vázquez Garced indistintamente— no ha seguido ese orden racional.

La reflexión propuesta por el PPD supone ser de futuro, ya que la convención se enfocó en ensalzar a sus aspirantes y el nivel de civismo del que son capaces, aun cuando buscan ocupar la misma posición. 

“Aquí somos una familia y así nos tenemos que comportar. […] El popular que venga aquí y no sea a llevar un mensaje de unidad, la puerta está abierta. Aprendamos del pasado. Si hoy somos minoría en Gobernación, Cámara y Senado, pero mayoría en las alcaldías, es porque el daño lo hemos hecho nosotros mismos los populares”, advirtió el presidente del PPD, Aníbal José Torres Torres.

Los llamados de unidad, incluso, intentaban opacar que el programa de actividades no incluyó una discusión a profundidad sobre las divisiones internas —al menos ideológicas— que tiene el PPD, particularmente sobre el estatus político. Solo ciertos candidatos aludieron al estatus, mientras que otros aplazaron su resolución por no entenderlo urgente o indispensable para resolver los otros problemas que aquejan al país.

La visión sobre lo que debe ser el ELA ha variado dentro del mismo partido, basada en esencia en cuán laxa puede ser la asociación con la nación norteamericana.

“La estadidad, que no hay ambiente para otorgarla y además que este pueblo no quiere la estadidad. Este pueblo quiere seguir siendo unido a Estados Unidos, pero puertorriqueño primero”, afirmó Carlos “Charlie” Delgado Altieri, precandidato a la Gobernación y actual alcalde de Isabela, quien abogó por la necesidad de “ir al Congreso con la dignidad de este pueblo. Aquí flotan dos banderas, la de Estados Unidos y la de Puerto Rico. Tienen que flotar a la misma altura y la misma dignidad”.

De acuerdo al senador José Nadal Power, quien aspira a ser el nominado a comisionado residente, “hemos saboteado el Estado Libre Asociado”. A juicio del funcionario, esta gesta se ha cuajado en el transcurso de los 20 años de representantes del PNP en Washington, que han utilizado la posición de trampolín para convertirse posteriormente en gobernadores. “Esa distracción la pagamos siempre nosotros los puertorriqueños”, aseguró. 

Mientras, su contrincante, Juan Carlos Albors, insistió en la necesidad de ideas transformadoras, unas por las que “no es necesario cambiar la relación política de Puerto Rico con Estados Unidos. No digo que el ELA no deba transformarse, solo que podemos cambiar el modelo económico sin entrar en controversia contra los populares ni los estadistas. No tenemos que sacrificar ninguno de los beneficios que obtenemos de nuestra relación con los Estados Unidos”.


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