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Sentenciada a perpetua "la Viuda Negra"

Hoy en el Tribunal Federal

Áurea Vázquez Rijos, conocida como "la Viuda Negra", fue sentenciada a cadena perpetua tras ser encontrada culpable de participar del asesinato de su exesposo Adam Anhang para cobrar una fortuna.

Desde tempranas horas en la sentencia, la defensa de Vázquez Rijos anticipó que apelarían la determinación.

Vázquez Rijos, así como su hermana Marcia Vázquez Rijos y el entonces novio de esta última, José Ferrer Sosa, se enfrentaban a cadena perpetua. 

La decisión, verbalizada por el juez federal Daniel Domínguez, continúa poniéndole punto final a esta cargada historia de más de diez años, la cual incluye un asesinato por encargo, encubrimiento, y huidas a Europa, entre otros eventos, que fueron detallados en un juicio que duró dos semanas.

Como parte de la sentencia, el juez recomendó que Áurea participe en programas de rehabilitación, reciba atención médica para convulsiones, piedra, asma, dolores de cabeza, estrés post traumático, depresión y ataques de pánico, así como su historial de ideaciones suicidas.

Del mismo modo, le permitió trabajar y estudiar “cualquier cosa que le interese” mientras cumpla su término.

Tras leer la sentencia, el juez Domínguez se dirigió a Áurea y le dijo que le creía al jurado y no a ella.

Antes de comenzar los procedimientos, el juez Domínguez preguntó a cada uno de los acusados si sus familiares se encontraban presentes en sala, la cual estuvo llena a capacidad.

En sala se encontraba la familia de Vázquez Rijos y Anhang, así como los componentes de las autoridades federales en forma de la fiscal Rosa Emilia Rodríguez-Vélez y Douglas Leff, del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés).

Bárbara Anhang, madre del occiso, leyó una carta en la cual recontó el nacimiento de Anhang, habló de su carácter, sus costumbres y creencias.

También, apalabró cómo se sintió la familia cuando se enteraron de la muerte del hombre.

"Cuando nuestro hijo de 32 años fue asesinado, nuestro mundo se hizo pedazos, perdimos una mitad de nuestra familia de dos hijos. Es como si el piso fuera sacado debajo de nuestros pies y el resto del mundo estaba girando", relató la madre con certeza.

El 22 de septiembre de 2005, y luego de cenar en un restaurante en el Viejo San Juan por iniciativa de la mujer para llegar a un acuerdo por el divorcio, Vázquez Rijos y Anhang fueron interceptados por un hombre que acuchilló al extranjero hasta matarlo.

"Era como si una luz fuera extinta de nuestras vidas y todos estábamos a oscuras. Los pasados 13 años han sido difíciles. Mi esposo ha hecho viajes frecuentes a Puerto Rico. Entonces, los días de fiesta los pasaba sin mi hijo y sin mi esposo", continuó la madre.

La mujer aseguró que aún a 13 años no deja de extrañar a su hijo, de recordar la hermosa persona que fue en vida, pese a que su físico fue destrozado. Exclamó que los acusados se merecían una sentencia de cadena perpetua porque nunca demostraron remordimiento.

La hermana de Anhang, Rebecca Anhang Price, también contó sus mejores recuerdos de su hermano, al igual que era un gran amigo, atento y cariñoso.

"Sin embargo, por los pasados 13 años y por culpa de estos acusados, Adam no estuvo ahí para enterrar a nuestro abuelo, para celebrar los aniversarios de nuestros padres y ayudar en su cuidado mientras van envejeciendo, tampoco estuvo ahí para los nacimientos de mis hijos y nunca les cantará feliz cumpleaños", contó Anhang Price, a quien su hermano le llamaba "Becky".

La hermana mencionó que fue ella quien llamó a sus padres para darles la noticia de la muerte de Anhang, que se tuvieron que someter una y otra vez a la tortura de revivir su muerte a través de periódicos y canales de televisión.

"Ellos [los acusados] son responsables de incontables noches sin dormir de mi familia en la cual esperamos viajar en el tiempo para salvarlo. Por culpa de estos, las pesadillas de mi familia nunca acabarán", recalcó Anhang Price.

Cuando caminaba de vuelta al banquillo junto a su padre, Abraham Anhang, Áurea le susurró al hombre, quien le respondió en un tono de disgusto "cállate".

En su turno al micrófono, Áurea leyó un mensaje, el cual su abogada entendió que no la incriminaba más. El juez Domínguez advirtió que la defensa asumiría las consecuencias de lo dicho.

Al quitársele las esposas, Áurea comenzó su alocución al decir que llevaba años esperando su turno para hablar, pero no sabría por dónde empezar.

Dijo que Abraham asesinó su carácter mediante publicistas, que nunca mintió contrario a los testigos que desfilaron durante el juicio. Añadió que Anhang tenía un micropene y se enteró solo después de haberse casado.

"Ustedes lo perdieron, pero yo también. Perdí al hombre que amaba, una parte de mi también murió. Año tras año Abraham enviaba amenazas y enviaba dinero a personas y fotos de mis hijas para que las acosaran en la escuela. Cuando Adam murió, te llamé a Canadá y me ofreciste un contrato que decía que yo no quería tener nada que ver con Adam", explicó Áurea, quien se reiteró en su inocencia.

"No sé por qué en Puerto Rico alaban mucho a este hombre [...] pero sobre todas las cosas te perdono por todo lo que me hiciste. Estoy cansada de la opinión pública, si lloro está mal, y si no lo hago, dicen que soy fría", manifestó Áurea en un tono alto y lloroso.

Áurea cuestionó las decisiones de la corte, se reafirmó en sus creencias religiosas y repitió una y otra vez que nuevamente se está sentenciando a una persona inocente y que quiere rescatar a sus hijas para darles una buena vida.

"Yo soy inocente y el tiempo lo dirá", finalizó Áurea.

Al finalizar, la defensa de Áurea, Lydia Lizarríbar, abogó en contra de cadena perpetua al considerar los hijos de la acusada, uno de ellos que no ha conocido a su madre fuera de un entorno entre barrotes.

Del mismo modo, Lizarríbar afirmó que la acusada es conocida en la cárcel por ayudar a otros.

"Pido a la corte no imponer una cadena perpetua, sino una de diez años o más. Áurea quiere trabajar mientras está en la cárcel, quiere estudiar y cumplir la sentencia en Texas. También necesita ayuda psicológica y desea tomar programas que la ayuden con su sentencia", pidió Lirrazíbar.

El fiscal federal, en su lugar, también apeló al sentimentalismo al señalar que desconoce el nivel de tristeza y pesar de la familia Anhang, pero fue eso mismo lo que empujó al ministerio público federal a llevar el caso.

"Este no es el caso de una esposa que fue maltratada por su esposo y lo mandó a matar, no. Esto fue el caso de una mujer que lo quería muerto para recolectar ocho millones de dólares. Lo triste es que la víctima era judío y que la acusada le mintió hasta su último respiro. Sus últimas palabras fueron ‘corre, bebé, corre’. Él pensaba que ella era inocente", resumió el fiscal federal José Ruiz.

Antes de los testimonios de la familia del occiso y la acusada, la defensa presentó un testigo, Isaac Aabad Gómez –uno que no fue anunciado a los fiscales federales– con conocimiento de la extradición de la mujer de España a territorio norteamericano.

Sin embargo, la fiscalía federal objetó la presentación por entenderla innecesaria, ya que el testigo suponía leer una disposición en español que, según el juez, ya todo el mundo hablaba español.

El testigo estuvo disponible a través de una vídeollamada. Antes de escucharlo, el juez Domínguez le ordenó que se pusiera la chaqueta, porque si fuera a testificar en España, no se presentaría con esas fachas.

Aabad Gómez comentó que en su tierra no es necesario, pero que se la pondría por respeto al magistrado. 

Aabad Gómez fue abogado de Áurea en España cuando la mujer se encontraba de huida por Europa.

El juez Domínguez también le hizo levantar de su silla para tomarle juramento, también retado por el abogado porque él como abogado solo relataría lo que sabía. No obstante, prosiguió con el juramento.

Lizarríbar hizo referencia a la orden de extradición, con fecha del 23 de diciembre de 2013, para justificar el tipo de sentencia que se le podía imponer a Áurea. El abogado indicó que la orden conllevaba un acuerdo entre los gobiernos de España y Estados Unidos en el que el gobierno español entendía que Áurea no podía recibir cadena perpetua o pena de muerte.

"Cada persona que se extradita, el gobierno tiene que aceptar que la sentencia no puede ser en contra de la ley española, así que España extradita a la persona siempre y cuando el gobierno de los Estados Unidos acepte esas condiciones", expresó Aabad Gómez.

"No es permitido por los Estados Unidos que se den dos sentencias como dos de 40 años. En su tribunal, ustedes tienen libertad de hacer lo que quieran, pero eso puede comprometer futuras extradiciones. No quiero enseñarle a su Señoría a leer español, yo sé que usted sabe leer español y no puedo ayudar mucho más", añadió el abogado.

Al ser contrainterrogado, el fiscal federal insistió en si el documento era el mismo, a lo que el abogado español dijo que sí, a menos que aquí tengan un documento falsificado.

Al terminar, Lirrazíbar mencionó una moción en conjunta con la defensa de Marcia, por entender que hubo un elemento que nunca se le presentó al jurado que evaluó el caso de conspiración entre las hermanas. En ella, se cuestiona la muerte de Anhang y la participación de las hermanas.

Fiscalía federal, por su parte, señaló que las acusadas testificaron bajo juramento que estuvieron presentes cuando el exesposo de Áurea fue asesinado. Igual, reiteró que la causa de muerte de Anhang –a manos de Álex Pabón Colón– no fue disputada en el juicio y que el punto a probarse en el caso se enfocaba en la participación de las hermanas en la ofensa.

El juez aludió a un caso con precedente a la vez que reiteró que la evidencia y el sentido de culpa era abrumador, además de que no existe un testimonio que mencione que el hombre no murió a causa del ataque perpetrado en el Viejo San Juan. 

Encima de eso, advirtió a la defensa de los pedidos hechos en sala tardísimo en el proceso y que no toleraría la repetición de argumentos por cada argumento como si fueran cacatúas.

La defensa de Marcia argumentó que la evidencia fue altamente controvertible, además advirtió que si su representada recibiera más de diez años de sentencia, la apelarían, lo cual fue bienvenido por el juez.

"En cada caso van a tener a alguien que diga no, pero eso no rompe lo abrumador del caso. Eso no lo cambia", subrayó el juez Domínguez.


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