Tribunales

A Rosa Emilia "el poder se le fue"

Francisco Reyes Caparrós habla de su experiencia.

Desde afuera, la figura de Rosa Emilia Rodríguez Vélez, directora de la oficina del Fiscal federal en Puerto Rico, parece intocable, y no es para menos, pues se trata de la persona con mayor poder en un territorio de los Estados Unidos y que ocupa el cargo de manera interina desde hace 11 años.

No obstante, como han recalcado numerosas canciones, series de televisión y películas, una persona no debería tener tanto poder, y esa es la percepción de Francisco Reyes Caparrós, quien salió airoso el jueves al demandar a la oficina de Rodríguez Vélez por acoso laboral y discrimen.

A juicio de Reyes Caparrós, quien se desempeñaba como Especialista de Inteligencia del 2009 al 2015, a la titular de la oficina “el poder se le fue”.

“Yo creo que el poder se le fue, yo creo que el poder... se desvirtuó el rol de la oficina con el rol de ella y se mezclaron lo que era el trabajo por Puerto Rico, con la apariencia de ella. Yo creo que ahí se desvirtuó lo que debe pasar en la oficina. El trabajo de la oficina es excelente, la gente que trabaja allí son excelentes. Yo creo que se desvirtuó”, consideró Reyes Caparrós en entrevista con NotiCel.

Reyes Caparrós reaccionó de esa forma al abordársele sobre la labor de Rodríguez Vélez y sus expresiones durante una reunión en las que, de acuerdo al exempleado, la titular exclamó “tráiganme un juez”. 

Ese mandato hacía referencia a que, desde la oficina de mayor poder investigativo en la Isla, se iba a acusar a un juez por órdenes de Rodríguez Vélez. Poco tiempo después, trascendió que el juez Manuel Acevedo Hernández, quien acostumbraba a llevar casos entre Aguadilla y Mayagüez, fue relevado de sus funciones y su vivienda fue allanada por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés).

“En vez de ser el trabajo de la oficina, era el trabajo de Rosa Emilia. En vez de ser la misión de la oficina, era la misión de Rosa Emilia, y eso no debe ser. Debe ser siempre la misión de la oficina, del país, del pueblo. Esa es mi opinión. Yo estoy viciado, yo viví unos años de calvario. Estuve seis años que desde el 2012 hasta el día de hoy porque no es fácil desde que uno se va”, aseguró Reyes Caparrós en referencia a los eventos que provocaron su demanda por hostigamiento laboral.

En entrevistas previas, Reyes Caparrós afirmó que el interinato de Rosa Emilia “ha sido muy largo”, y junta a ella deben reemplazar a los fiscales federales Jaqueline Nova y José Capó.

En su caso, según trascendió durante el juicio, Rodríguez Vélez ordenó que jefes administrativos velaran al especialista y luego lo transfirieron de oficina en más de dos ocasiones, además de impartirle instrucciones y labores que los superiores sabían no se podían cumplir.

En ese tiempo, y ante la ausencia de casos prominentes ligados al terrorismo en la Isla, el exempleado también desempeñaba funciones administrativas relacionadas a seguridad y crímenes de cuello blanco y lavado de dinero, análisis de cuentas bancarias, compra de propiedades, compra de vehículos.

En una instancia, el especialista se percató de la existencia de errores humanos en las estadísticas del crimen que manejaba la oficina, puesto que las cifras estaban infladas para los años 2011, 2012 y 2013. Sin embargo, sus superiores no quisieron corregir los datos por el desdén que había en su contra y Rodríguez Vélez reportó a la prensa los números equivocados.

En una investigación de NotiCel el año pasado, ya se había revelado también que jueces y magistrados habían señalado por escrito su preocupación porque la fiscalía federal estaba presentando testimonio perjuro de parte de policías en casos criminales.

El exempleado también fue “sistemáticamente alejado” de sus compañeros de trabajo de manera intencional y catalogado como un “espía ruso” por informar que viajaría a Rusia para un viaje cultural.

Debido a esa noción, Reyes Caparrós fue removido de sus funciones por más de un año y fue referido a la Oficina del Inspector General y al FBI. Ambas entidades concluyeron que no hubo conducta criminal, pues el demandante cumplió con el protocolo necesario para requerir un permiso de viajes.

Por eso le saltan dudas al preguntársele si la funcionaria sería capaz de aprovecharse de su posición para realizar procesamientos criminales selectivos.

“Yo tengo mis dudas por lo que yo viví y mi opinión está viciada por mis experiencias”, afirmó el exempleado, quien no titubeó en aclarar que el trabajo que se realiza en la oficina del Fiscal Federal es de excelencia, pero podría ser mejor si no fuera un ambiente tan hostil.

En ese aspecto, Reyes Caparrós no ha sido tímido en enfatizar el “terror” que predomina entre los empleados de la oficina, quienes viven sometidos a las exigencias de Rodríguez Vélez. 

Incluso, quienes no se han atrevido a denunciar la ola de incomodidades que impera en el edificio se le acercaron para felicitarlo por la victoria judicial del pasado jueves.

“Definitivamente ella no queda bien, pero yo no lo veo en ella. Esto no es una cuestión de que hay una venganza o algo. Esto es una cuestión de que la gente debe saber que el sistema funciona, que la justicia existe, y que estos ambientes no se deben vivir”, planteó Reyes Caparrós.

No empece a la constancia de la hostilidad por la alta jerarquía, a Reyes Caparrós le gustaría regresar a su empleo, tal como solicitó en la demanda porque confía en la labor de sus pares.

El proceso judicial que ganó no ha finalizado, ya que ahora le corresponde al juez determinar la cantidad de dinero por concepto de “front pay”, o todo aquello que el perjudicado dejará de devengar por perder su trabajo. A ese monto, que podría ser más de $250,000, se añadirían los honorarios de la abogada López Ortiz y los $300,000 que ordenó el jurado.

Igualmente, el proceso no ha culminado para la oficina de la titular Rodríguez Vélez, pues restan dos asuntos pendientes que tiene ante el tribunal, también por represalias contra empleados. 

Estos son: la fiscal Carmen Márquez, a quien sancionaron cuando la identificaron como testigo de Reyes Caparrós, y el director de la división de Apelaciones, Nelson Pérez, quien renunció después de laborar en la oficina por más de 20 años.

“Esto debe servir de ejemplo para que todas las demás personas que estén siendo oprimidas, no solamente en fFscalía federal, sino en cualquier otro lugar de trabajo que tengan el valor, que se debe dar el paso. Uno no puede vivir con miedo, velando las esquinas, eso no es vida”, finalizó.


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