Auspiciado

Conoce a las abuelitas adoptivas que dan la milla extra

Programa de voluntarios en Puerto Rico

Un grupo de adultos mayores, pasan sus mejores días como parte del programa de abuelos adoptivos en Puerto Rico asistiendo a jóvenes y niños en distintas facetas.

Estudio VeinteOnce de NotiCel dialogó con varias de las participantes del exitoso y espectacular programa y pudimos presenciar el impacto positivo en las vidas de jóvenes y niños.

“Después que dejé de trabajar y me jubilé yo dije no me quedo en mi casa porque me quedo fea y vieja y ya van 14 años desde que soy abuelita adoptiva en el Hospital San Jorge. Aquí soy una abuelita más para ellos y los ayudo en todos y les doy ese cariño apoyo que tanto necesitan durante su hospitalización”, narró Manuela Collados.

Como parte de la función que hace el vivaracho grupo de amigas, se encuentran asistir a los padres y familiares mientras tienen a su hijo en largas estadías en el hospital.

“Nosotros si la mamá sale o el papá tiene que hacer alguna diligencia, nos quedamos acompañando a su hijo en el hospital para así servir de apoyo a toda la familia”, explicó   la cantante del grupo Noris Negrón.

Por su parte para Sandra Maymí la labor que hace es una personal y de empatía, pues ella también atraviesa por momentos difíciles y puede vincularse con los niños y jóvenes pacientes del hospital.

“Socializamos muchos con ellos y nos cuentan su vida. Yo soy también soy paciente de cáncer y por eso me identifico mucho con ellos, me encanta porque sé por lo que están pasando, porque yo también lo he vivido”, expresó Maymí.

El programa de abuelos adoptivos también es una pieza fundamental en el desarrollo académico y personal de los estudiantes en la escuela Antonio S. Pedreira en Rio Piedras.

“Yo no puedo estar sin hacer nada, cuando yo me fui del municipio en el 2010, pregunté que otro trabajo yo puedo hacer, y ahí descubrí los abuelitos adoptivos, para seguir ayudando a la juventud y puedan tener un futuro para su vida”, dijo entusiasmada Aida Luz Vaquero.

Entretanto Clara Rosado, quien fue docente del Departamento de Educación, afirmó que en la escuela como voluntaria uno se olvida de los problemas y siente el cariño de los jóvenes.

“Los niños le dan ese cariño a uno y le comunican cosas que no le dicen ni a sus papás”, dijo.

Miriam Williams, quien es maestra retirada de matemáticas se siente como una abuelita flotando cuando llega a la escuela a servir.

“Nosotros estamos aquí para servir. Vivo para servir y vivimos para servir”, puntualizó.

El programa de abuelitos adoptivos está buscando participantes adicionales para expandir sus servicios, así que si estás interesado o conoces de alguien que podría estarlo, te puedes comunicar al 787-480-4197; 787-480-4200: 787-480-4201


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