Auspiciado

María transforma la gestión de Fundación Comunitaria

Su presidente repasa los retos de la recuperación

El desastre que dejó el huracán María descorrió el velo y mostró la desigualdad que enfrentan día a día las personas de escasos recursos alrededor de Puerto Rico; esto llevó a la Fundación Comunitaria de Puerto Rico (FCPR) a reforzar su misión de ayudar en el desarrollo de estas comunidades.

Para el presidente de la FCPR, Nelson Colón Tarrats, el huracán reveló “la magnitud de la desigualdad” en la Isla y es por esto que en el año subsiguiente al 20 de septiembre de 2017, esta organización sin fines de lucro se ha dedicado a apoyar el desarrollo de iniciativas comunitarias de cara a otra calamidad que pudiese afectar a esta población vulnerable, que fue una de los más devastada por el huracán María.

En el inicio del la emergencia, Colón Tarrats contó que FCPR se dedicó, al igual que muchas otras organizaciones, a las emergencias inmediatas como la repartición de botellas de agua y suministros.

“Rápidamente nos dimos cuenta que teníamos que desarrollar unas estrategias de más largo plazo. Así que inicialmente fuimos y repartimos muchos galones de agua en distintos lugares, pero luego caímos en cuanta que hay una manera más sostenible de atender la crisis del agua”, informó Colón Tarrats.

Fue así como la FCPR comenzó la distribución de purificadores de agua que habían comprado y repartieron a hogares de ancianos, organizaciones que ayudan a las mujeres, entre otras iniciativas comunitarias. Tras repartir estos purificadores, la fundación también hincó pozos de agua en municipios como en Yauco para ayudar en la agricultura y convertirlos en focos de ayuda comunitaria.

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Pero estas iniciativas fueron un preámbulo a lo que sería el monumental operativo de la organización en busca de apoyar la implementación de acueductos comunitarios para emergencias.

“Nuestro interés es que las comunidades puedan desarrollar más poder interno mediante sus propios acueductos”, reveló el presidente de la organización.

Según Colón Tarrats, este concepto de acueductos comunitarios no es nuevo, pues en Puerto Rico hay alrdedor de 300 acueductos comunitarios en funcionamiento y constan de un grupo de vecinos con un tanque de agua que se reúnen para almacenar el preciado líquido que es suministrado de un pozo por debajo de la tierra. 

El agua recogida por un acueducto comunitario debe recibir la aprobación y certificación tanto del Departamento de Salud como de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) para poder ser consumida por los vecinos.

“En los acueductos más adelantados, los vecinos tienen sistemas de cobro, tienen días donde se cobra[…] y así se mantiene el acueducto”, detalló el también antropólogo.

Al momento, la FCPR ya ha atendido 20 de estos acueductos, algunas como el de las comunidades Corcovada en Hatillo y Río Chiquito en Ponce, pero esperan poder habilitar los 280 restantes.

“Mientras existan fondos vamos a seguir apoyando el que las comunidades tengan el empoderamiento de su agua”, estableció Colón Tarrats.

Por otro lado, la Fundación se ha adentrado en la implementación de micro redes energizadas con baterías y luz solar.

“La fundación apoyó el establecimiento de la primera comunidad [Toro Negro] solar en Puerto Rico que es propiedad de los vecinos y es gerenciada por los vecinos”, expuso.

Estas comunidades no se desconectan de la red de energía de la Autoridad de Energía Eléctrica pero de sufrir una desconexión, pueden subsistir con las placas solares. Para implementar este sistema la Fundación recibió la ayuda de unos cinco suplidores de placas solares quienes proveyeron el equipo para las comunidades que atienden.

“La fundación lo está financiando”, reiteró Colón Tarrats, quien además exhortó a los puertorriqueños a “apoyar este movimiento de sostenibilidad frente a la dependencia que tenemos del petróleo.

Entre otros proyectos que también han invertido sus energías se encuentra la reconstrucción de hogares en municipios como Loiza, cuyos dueños no recibirán ayudas gubernamentales ni federales debido a que no cumplen con las especificaciones de los programas de ayuda.

“Hay algunas instituciones que requieren cierto tipo de requisitos como necesitas título de propiedad, no haber fallado en el huracán anterior, haber construído con unas bases más sólidas; pero todo eso depende de la capacidad de la gente, depende de si la gente vivía en ese mismo sitio, o si vino a ocupar esa vivienda, depende si son envejecientes que ni tan siquiera pueden pasar por el proceso”, expresó Colón Tarrats.


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