Cannabis

Escasez de flor de cannabis obliga a pacientes a regresar al mercado ilegal

Paciente narran su experiencia

La flor de cannabis medicinal es el producto de mayor demanda entre los pacientes en Puerto Rico por lo económico y accesible que puede ser para el tratamiento. Sin embargo, desde hace varios meses, la industria enfrenta un problema de producción que ha provocado escasez y problemas en la cadena de distribución afectando principalmente a pacientes.

NotiCel dialogó con un paciente certificado, que pidió que le protegiéramos su identidad.

Una noche de abril de 2007, Manuel tocó fondo. Su ansiedad lo había llevado al límite y creyó morir. A sus 38 años, en plena edad productiva, había acumulado tantas faltas en su empleo a causa de la ansiedad, que se quedó sin trabajo. Y entonces, esa noche, llegó una crisis. Comenzó a sentir que se ahogaba, estaba sudoroso, los escalofríos lo arropaban y el mareo y la falta de aire le hicieron creer que se moría. 

Manuel, quien pidió ser identificado solo por su segundo nombre, había pasado por casi todos los medicamentos tradicionales para calmar la ansiedad, pero sus efectos secundarios eran terribles, dijo. Así que esa mañana, tras la crisis, fue a visitar a un amigo con quien había compartido cursos universitarios, que venía de familia de agricultores, y quien era conocido como un cultivador de marihuana en la universidad. 

“Cómo te digo, él era el chamaco que vendía ‘cripy’ y todo el mundo hablaba super bien de él. Era como el ‘master grower’ porque tenía mucho conocimiento de los cultivos y, pues, tenía un cultivo clandestino, verdad, pequeño, y era el que vendía”, contó Manuel. “Yo nunca fui fumador en la universidad, le tenía como que respeto a eso, porque en mi casa había una mentalidad bien, bien estricta. De hecho, mis ataques de ansiedad parece que salen de eso. Y recuerdo que él me decía que si yo me medicaba con marihuana, todo esto se me iba a calmar. Pero siempre pensé que era, tú sabes, labia de venta”.

Pero esa mañana de abril, después del ataque severo de ansiedad, todo cambió. Manuel se levantó dispuesto a intentarlo todo para salir de ese estado mental y llamó a su amigo. Se encontraron en la casa del joven, y allí mismo, consumió marihuana por primera vez. 

“Fue algo… o sea, sentí una tranquilidad rápido. Recuerdo claramente que le dije, ¿qué es esto? Y me contestó: ‘Esto es una Kosher Kush. Relájate’. De verdad que, en ese momento estaba ansioso porque tenía algo de temor, y eso se fue por completo. Yo dije: ‘Dios mío, ¿será que esto es lo único que me ayude a yo sentirme bien?”, contó Manuel.

Ese día Manuel utilizó una bonga que tenía su amigo. Relató que su amigo solía utilizar pipas de cristal y papel, pero tenía tres bongas y él usó una de ellas. “Yo nunca, te digo, ni ‘filis’ en la universidad, que eso es lo más que se ve. Pero no me fue mal”, acentuó.

Desde entonces, Manuel comenzó a controlar su ansiedad con las flores que adquiría de parte de su amigo y cuando la industria de cannabis medicinal comenzó en la Isla, fue de inmediato a registrarse como paciente.

“Para mí fue un alivio. No hay nada peor que tú tener el temor de andar por ahí con algo que es considerado ilegal, cuando es lo único que te da a ti calidad de vida. Yo me sentí tan bien, que pude conseguir trabajo, ser funcional, tener el control de nuevo de mí. Hasta pude iniciar una relación normal. Porque es que nadie quiere estar con una persona ansiosa y pesimista, ¿me entiendes?”, destacó. “Y eso, todavía es que uno tiene que buscarse un trabajo en donde no te hagan pruebas de dopaje, porque si no, te toca volver a justificar algo que debería ser privado”.

Pero hay nuevas complicaciones en la medicación de Manuel. Recientemente, tuvo que recurrir de nuevo al mercado ilegal, ante la escasez de flores que hay en los dispensarios. La tarea no fue algo fácil, ya que, desde el 2017, tras el paso del huracán María, su amigo universitario se marchó a Orlando, Florida.

“Lo llamé para pedirle ayuda. No quiero que la ansiedad vuelva, y en los dispensarios lo que te ofrecen es aceites y comestibles, que está bien, pero se supone que si ya tú tienes algo que te funciona, no tengas que estar escogiendo entre otras cosas. Eso es como que vayas a la farmacia a buscar Xanax y te digan que lo que tienen es Valium. ¿En serio?”, expresó. 

Su amigo lo refirió a otro cultivador de confianza, quien no estuvo dispuesto a hablar con NotiCel, ni siquiera desde el anonimato. Sin embargo, el amigo de Manuel, quien pidió se le identificara como “José”, estuvo dispuesto a hablar desde Orlando. 

“Desde que empezó la industria en Puerto Rico, con lo poco que pude ver, y enterarme de cosas, porque conozco gente que está allá adentro, en la industria legal y formal, supe dos cosas: primero, que el paciente no es la prioridad, sino el billete. Segundo, que hay desconocimiento y desorganización”, dijo vía telefónica.

José nació en el campo, en el centro de la Isla, rodeado de cultivos de café y plátanos. Su papá, quien era agricultor, le inculcó el amor por la siembra. Así que, cuando comenzó estudios universitarios, optó por la agronomía. A la universidad llegó cargando mucho conocimiento que le pasó su papá, quien murió cuando apenas estaba en tercer año de universidad. 

“Cuando papi muere, yo me fui a vivir solo y decidí montar mi propio cuarto (cultivo) porque, como dice Willy (de Cultura Profética), ‘me cansé de comprar’. Como cultivador sabía lo que compraba y los riesgos que me tomaba por la salud, si había algo que no estaba bien hecho, tú sabes. Gasté par de billetes montando mi cuarto y siempre estudiando. Siempre buscando cultivar lo mejor. Hay mucho tabú todavía que rodea la marihuana. Imagínate, no se le puede ni llamar así si la compras en el mercado legal, ahora es cannabis medicinal. Oye, lo que yo hacía, era medicinal, ahí tú no veías alteración ninguna. Yo no usaba tampoco pesticidas, porque mi cultivo era pequeño y controlado. Hasta libre de hongo. Es más, yo te puedo asegurar a ti, de buena tinta, que en Puerto Rico, ahora mismo, hay grandes compañías de cannabis que han arrojado positivo a pesticidas y están por ahí como si na’. Lo que hicieron fue cambiar de laboratorio. Pueden investigar eso”, señaló molesto.

José relató que después de María perdió su cultivo por la falta de energía eléctrica, así como su trabajo formal y decidió marcharse a Orlando. Residiendo en Florida, aseguró, muchos amigos, como Manuel, le han llamado para que los ayude a conseguir flores, pues han pasado la misma situación ante la escasez. Él, dijo, los ha referido con un amigo de confianza que “hace lo que puede”.

La baja producción en flores se debe a varios factores, entre ellos, la alta demanda que tiene este producto en los dispensarios, pues es la más costo efectiva para los pacientes. Alternativas como aceites y otras aplicaciones, usualmente pueden costar entre 30 a 40% más de lo que cuesta el gramo de la flor que el paciente puede vaporizar a su ritmo. Además, la percepción negativa que el gobierno y la legislatura han generado alrededor de la flor, los constantes rumores de fiscalización adicional sobre la industria y la posible saturación de dispensarios, pero sin un aumento sustancial en los pacientes, ha provocado que se retrasen proyectos que podrían aumentar considerablemente la producción de cannabis medicinal en la Isla.

Adicional, hay una tendencia de los productores de cannabis medicinal de querer producir otros productos derivados del cannabis que pudieran tener mayor rendimiento comercial.


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