Economía

El otro imperio energético en Puerto Rico

El gas propano es un mercado cerrado en PR.

Desde la mitad del siglo pasado en los campos de Puerto Rico, donde los postes y cables de la entonces Autoridad de Fuentes Fluviales no llegaban tan rápido como en las ciudades, el gas propano se consolidó como el combustible de los pobres y, en época de huracanes, es el combustible de todas las clases sociales ante las fallas de la red eléctrica.

Después del huracán María y con un suplido de energía eléctrica débil y cada vez más caro, el gas propano se prepara para resurgir como opción para industrias que buscan independizar sus operaciones y con consumidores que consideran convertir sus neveras, lavadoras y secadoras a este combustible como medida de ahorro. Se estima que al menos 600,000 familias en la Isla usan el gas propano como fuente de energía.

Sin embargo, con las administraciones de ambos partidos haciéndose de la vista larga, la industria del gas propano en Puerto Rico ha caído en una situación de control por parte de apenas dos grupos que, según documentos obtenidos por NotiCel y el equipo de Jay y sus Rayos X en una investigación conjunta, tienen relaciones financieras entre sí. Esto apuntaría a que en Puerto Rico opera un monopolio en la distribución del gas propano con la consecuencia de que el consumidor lleva décadas pagando precios que no responden necesariamente a la oferta y la demanda de un mercado libre.

Un estudio de 2013 determinó que la venta de gas en Puerto Rico tiene márgenes de ganancia promedio de 53%, que oscilan entre 47% en las ventas a restaurantes de comida rápida a 61% en las ventas al gobierno. En el 2015, se estableció que el precio del galón de gas en Puerto Rico estaba a $3.52 mientras que a nivel mundial estaba a $2.11. Otro análisis económico ha estimado que puede llegar a $300 millones la cifra que los puertorriqueños han pagado de más por el gas.

El mercado se lo dividen actualmente las empresas importadoras Empire Gas, Tropigas y Puma. Pero esa división está lejos de ser equitativa, con Empire a cargo del 70%, Tropigas el 23% y Puma el 7%, según documentos periciales sometidos a agencias reguladoras.

Si usted asocia el tanque de gas que compra para su día de playa, para su negocio o para su estufa con otros nombres es porque la industria del gas tiene tres grandes divisiones: los importadores, los embotelladores y los detallistas que le venden el tanque. Aunque los importadores son solo tres, en las otras dos áreas hay decenas de pequeñas y medianas empresas que forman la “tubería” comercial por la que circula el gas propano en la Isla.

Pero esas empresas se encuentran en desventaja ante los importadores porque la licencia de importación abarca la capacidad para hacer todo, desde traer el gas del extranjero hasta llevar el tanque a las casas. Por tanto, los embotelladores y detallistas compiten con la misma empresa que les suple el gas.

Peor aún, archivos gubernamentales evidencian que Empire Gas funcionó como prestamista de embotelladores y detallistas con la consecuencia, según fuentes de la industria, de que al no poder repagarles cayeron bajo su control, no solo por la cantidad de gas que importa Empire, sino también por la influencia que tiene sobre los demás jugadores en la industria.

El equipo investigador de NotiCel y Jay y sus Rayos X estuvo semanas procurando la oportunidad de discutir estos hallazgos con Ramón González Cordero y el licenciado Ramón González Simounet, padre e hijo, quienes encabezan la dirección de Empire Gas, pero no estuvieron disponibles ni aún después de personarnos en sus oficinas centrales.

El hallazgo que resultó más llamativo, incluso para fuentes que han dedicado toda su vida a la industria del gas, son documentos que evidencian que en el mes de agosto de 1995 ocurrieron dos transacciones que pudieron establecer las bases para un imperio en el negocio del gas en Puerto Rico.

Primero, el 4 de agosto de 1995, la empresa CHDR, Inc. compró a la compañía Tropigas International Corporation por $3.2 millones.

Luego, el 31 de agosto de 1995, González Cordero, quien fundó Empire Gas en 1967, hizo un préstamo de $400,000 a la empresa CHDR, Inc. ¿Qué garantizaba el pago del préstamo? La totalidad de las acciones de CHDR, Inc. El préstamo, entonces, fue una transacción mediante la que el presidente de Empire Gas le inyectó $400,000 al que ha sido su único competidor por años. Los documentos no indican cómo culminó el repago y González Cordero no estuvo disponible para discutirlo tampoco. Todavía hoy, entre Empire y Tropigas manejan sobre 90% del mercado de gas.

La transacción ocurrió apenas un año después de que el Senado llevara a cabo vistas públicas sobre la industria. En ese momento (1994) habían seis importadores, el doble de lo que hay hoy, y aún así el Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO) declaró que “el esquema de la industria no presenta el mejor cuadro para conseguir niveles de competencia favorables al mejor interés público”.

“[M]ientras los precios del petróleo se redujeron en más de un 50% desde 1986, los precios del gas licuado para el cilindro de 100 libras se mantiene relativamente al mismo nivel”, añadió DACO en su ponencia.

A esa investigación compareció Empire Gas, que se quejó de que la entonces importadora Gas del Pueblo estaba bajando costos para quebrar la industria. Para corroborar esto, pidieron a la comisión senatorial que citaran al ejecutivo Luis Humberto Berríos, quien es el mismo con quien el dueño de Empire firmó el préstamo de $400,000 el año siguiente.

Para la fecha del préstamo a su competidor, Empire Gas llevaba 28 años de operación y, según los récords del Departamento de Estado, sus ejecutivos también dirigían al menos otras dos empresas relacionadas, Empresas de Gas, Co. Inc. y Empire Mortgage. Esta última funcionó como un banco para financiar a otros jugadores más pequeños en la industria del gas con la condición, según una fuente, de que los que recibían la ayuda debían comprar a Empire de manera exclusiva.

Al día de hoy, y según un informe financiero en poder del equipo investigador, Empire Gas conforma un “grupo de propiedad controlada” con otras 32 empresas, lo cual quiere decir en términos legales, que el conglomerado corporativo de Empire Gas es de al menos 33 compañías.

En una vista de la Cámara de Representantes en 2014, González Cordero admitió que le hacen financiamiento a detallistas y los entrenan pero “ellos son dueños de sus negocios”.

“[H]icimos de choferes empresarios, porque nosotros le dimos las facilidades de equipo, de ayuda técnica, de asesoramiento para obtener sus licencias y en muchos casos le hicimos planes de crédito, financiamiento, verdad, que es lo mismo”, dijo.

Para esa investigación cameral compareció Carlos Jurado Roque, secretario de la Federación de Distribuidores de Gas Unidos de Puerto Rico (FEDIGAS), quien 30 años después de las vistas del Senado en 1994 resumió que los tres problemas que todavía afectaban la industria del gas eran “ausencia de competencia real a nivel de importadores o mayoristas, competencia desleal de parte de estos frente a los detallistas (gaseros) y ausencia o pobre fiscalización de las agencias con jurisdicción en la industria".

La última acción gubernamental que se registró en la industria fue en 2015, cuando el DACO emitió una orden provisional congelando los márgenes de ganancia porque los precios del gas a nivel mundial habían bajado, pero la baja no se registró en los precios de Puerto Rico, que fue lo mismo que la agencia alegó en las vistas de 1994. A pesar de esta repetición del problema con los precios, hasta ahora ninguna agencia ha decidido atacar de frente el hecho de que el mercado de la Isla está controlado por solo dos compañías, que podría ser incluso solo una si se toma en cuenta la consecuencia potencial de la transacción entre González Cordero y CHDR.

Al momento de la orden de 2015, el precio del galón de gas en Puerto Rico estaba a $3.52 mientras que a nivel mundial estaba a $2.11. Tras la entrada de Puma en el mismo 2015, y con apenas 7% del mercado, los precios han bajado hasta a $1.39 el galón.

Madeline Martínez, presidenta de Quality Foods Company, una empresa que administra cafeterías en las que se usa gas propano, ilustró que "llevamos seis años y medio en esta industria y no fue hasta este año, y luego quizás del huracán María, que comenzó esta competencia entre las industrias para ofrecer mejor precio y para tratar de mantener los clientes existentes".

"Nosotros pagamos por litro y la diferencia es bien significativa. Yo llegué a pagar $2.75 por el gas y ahora está en $1.68. Es bien significativo y cuando trabajas con tanto volumen en una cocina institucional que cocina para muchos clientes, es bien significativo el ahorro", añadió.

Ni el DACO ni la Oficina de Asuntos Monopolísticos del Departamento de Justicia estuvieron disponibles para contestar preguntas para esta historia.

Jurado, cuya familia ya tiene tres generaciones dedicadas a la distribución de gas propano, resumió que “en Puerto Rico todo se investiga y nada se resuelve y mi opinión muy personal, yo creo que el poder económico es demasiado fuerte y muchas veces es la barrera que impide que esto tenga una solución”.

 “[N]o controlamos, servimos, servimos al mercado”, dijo González Cordero en su ponencia cameral.

*Primero de una serie de reportajes por investigación conjunta entre NotiCel y Jay y sus Rayos X.

Para la ponencia de DACO de 1994 sobre la industria del gas, pulse aquí:

Para la ponencia de Empire Gas en la investigación senatorial de 1994, pulse aquí:


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