La Calle

Armas y municiones: "El Estado domina el mecanismo"

Las armerías reaccionan a "plan" del DSP.

A las diez de la mañana de un sábado, dos patrullas del Negociado de la Policía (NPPR), con biombos apagados, circulaban y transitaban por el residencial Ernesto Ramos Antonini en San Juan. La presencia policíaca notable es una de las tácticas implementadas por el Departamento de Seguridad Pública (DSP) en respuesta directa a la balacera en este complejo de viviendas no hace más de una semana, en la cual seis personas fueron asesinadas.

En la semana entera, la ola criminal se agenció 14 víctimas. Parte de la solución propuesta por el DSP, además de los métodos ya mencionados, recae en investigar un alegado "patrón en algunas personas que compran 200 mil balas, 300 mil balas" para practicar tiro al blanco, lo que ha levantado la sospecha de la Uniformada porque considera el número demasiado alto. Además, el secretario del DSP y capitán retirado del Ejército de los Estados Unidos, Elmer Román González, aseguró que busca tener un registro de la cantidad de armas y las municiones de la ciudadanía.

Aunque el componente de Seguridad mira hacia el punto de salida de las armas de fuego y las balas —que son las armerías que hay en la Isla— estos centros reiteraron que esa información ya está en manos de la Policía, es diariamente actualizada y de la cual se posee un control excepcional. Sumado a eso, las armas utilizadas en estos crímenes múltiples, alegaron, son producto del uso de armas ilegales en Puerto Rico, o sea, que no se venden en las armerías.

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Las armerías son donde único se manejan armas y municiones de forma legal en la Isla, tanto así que hasta la Policía adquiere sus balas de estos comercios.

"Históricamente y lamentablemente, cada vez que hay un alza en incidencia criminal, le quieren echar la culpa a las armerías y al control de las balas, y el control de las balas ya está. Todas las armerías vendemos a través de un sistema electrónico hecho por la Policía de Puerto Rico, la División de Registro de Armas, que cada vez que se vende una caja de balas, ya sean 50 balas, sean 100 o sean la cantidad que sean, eso lo recibe electrónicamente la Policía. Ellos tienen un registro a diario que lo reciben cada vez que se hace una venta de municiones en Puerto Rico. Ellos reciben a quién se le vendió y qué calibre se le vendió", explicó Maggie Vargas, gerente general de Armería y Club de Tiro Ponce de León, en Río Piedras.

Ese registro fue creado por la Ley 404 del 2000, conocida como la Nueva Ley de Armas, que además de mantener constancia de la cantidad de municiones, conoce los tipos de armas, bajo quién están registradas y el número de la licencia del ciudadano.

Incluso, si se modifica el arma de fuego, como por ejemplo cambiarle el cañón, para incrementar su calibre, los cambios son evidenciados a la Policía, a quien se le envía el recibo de los gastos. Por lo demás, la ley no fija un límite de armas que pueda poseer una persona. La compra de municiones está aún más regulada, pues sin la licencia de armas no se pueden comprar balas.

"Puedes tener licencia de armas sin arma, pero no puedes comprar balas. Tienes que poseer un arma y vas a comprar solamente ese calibre que tú poseas. No es que puedes venir a pedirme un calibre que tú no posees. Tienes que tener el arma, sea nueve, sea 45, sea 223, entonces la armería te puede vender únicamente del calibre que tú tienes. Si tienes diferentes armas de diferentes calibres, ahí se te vende lo que el sistema [de la Policía] permite", esbozó Vargas.

El alcance de este conocimiento ostentado por el Estado y el alcance de esta base de datos fue desplegado a finales de junio cuando se filtró información específica sobre las armas de fuego de Raúl Maldonado Nieves, hijo del exsecretario del Departamento de Hacienda, Raúl Maldonado Gautier y el comisionado de la Policía, Henry Escalera Rivera, ordenó una investigación administrativa al respecto.

Del expediente de su Licencia de Armas de Fuego se desprendió que Maldonado Nieves ostenta 16 armas, entre ellas ocho pistolas, cinco revólveres, dos escopetas y un rifle, de diferentes marcas y calibres, especificidades también consignadas en el robusto informe.

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"El Estado domina el mecanismo. El control está, la situación está, incluso cuando hay compras sospechosas se le notifica a la Policía. Una compra sospechosa, la Ley establece que si un ciudadano compra 500 municiones o más del mismo calibre en una compra, hay que enviarle a la Policía y notificarle a la Policía que el ciudadano compró la cantidad de municiones. Además de que está en el registro, hay que enviarle la firma del ciudadano", señaló, por su parte, Luis Crespo, gerente general de B&B Target Center, armería en Cupey.

A Crespo, quien practica tiro al blanco, le resultó chocante que el DSP buscara fiscalizar la cantidad de municiones adquiridas por una persona, ya que el uso de las mismas es relativo y depende de la cantidad de veces que el practicante visite el club de tiro, cuánto tiempo permanezca allí y cuántas armas posea.

"Lo chocante es que hablan de que hay ventas de 300 mil balas o más, que todavía tenemos la incógnita de si están contando las armerías como un individuo, como un ciudadano, porque sí, en el caso de nosotros, nosotros le vendemos municiones a otras armerías. Traemos municiones para vender al detal y municiones para vender al por mayor a armerías. Posiblemente estén contando armerías como individuos en esa estadística", planteó.

El Gerente General de la armería localizada en Cupey calculó que, por ejemplo, una caja de balas nueve milímetros, que generalmente trae 50, podría tener un costo de $9.99 a $13 sin el Impuesto por Ventas y Uso (IVU). La bala nueve milímetros es una de las más comunes, seguida de la .22 milímetros, que es la más utilizada entre principiantes de tiro al blanco y niños, así como los atletas de la Federación de Tiro al Blanco.

"Si la ponemos a diez dólares, 300 mil balas son 6,000 cajitas de 50. Son 60 mil dólares. ¿Quién tiene 60 mil dólares en este país para comprar municiones en un año? Eso es sin contar el IVU. Sí, hay balas más económicas de .22, pero el .22 es competitivo y más recreacional, es donde niños comienzan y es una bala mucho más económica y la gente está tirando con .22 por ahorrarse el dinero. Cuando calcula los números, son números absurdos", subrayó Crespo.

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Mientras, el gerente de la Armería y Club de Tiro Ponce de León, John Díaz, estimó que un cliente que acuda al centro los seis días de la semana en que está abierto y utiliza 50 balas por día, esa persona consumiría unas 1,200 balas al mes, equivalente a 14,400 al año.

Las armas de fuego, por su parte, pueden costar entre $300 y $600, dependiendo su tipo si es rifle o revólver, o alcanzar los $900, mientras que los rifles olímpicos pueden costar $5,000.

En el caso de la balacera en Ramos Antonini, los vídeos tomados por los ciudadanos apuntan a que se trataban de armas ilegales, porque eran armas automáticas. Los armeros explicaron que en un arma automática, el manejador aprieta el gatillo y dispara entre 30 a 75 balas. Sin embargo, las únicas armas legales en la Isla son las semi automáticas, las que requieren que se apriete el gatillo cada vez que se quiera disparar. Dicho de otro modo, las semi automáticas disparan una bala por presión.

La Nueva Ley de Armas no restringe la cantidad de veces en que una persona puede visitar un club de tiro. Por otra parte, el estatuto fue enmendado el pasado mes de septiembre para incorporar mecanismos más rigurosos para la calificación de las personas que posean y porten armas, pero redujo los costos asociados a los permisos. Una de las justificaciones para modificar el estatuto se basó en que mientras más controles se implementen, ocurren menos asesinatos.

"Es la jurisdicción de Estados Unidos de América que más controles tiene. Todo estado o territorio de la nación americana que le ha puesto controles o muchos controles a las armas de fuego, son los estados donde más criminalidad ocurre porque al ciudadano se le hace difícil y oneroso tener sus permisos de licencias de armas y sus portaciones [y comprar el equipo]. Las armas no son baratas, las municiones no son baratas, más todo el equipo que quiera practicar, todo el que venga recreacional o si quiere practicar para poder defenderse si ocurre una situación, que espero que no le ocurra a nadie, pero el comentario de que hay personas comprando cantidades de municiones, pues es bien relativo, porque puede haber un atleta que se prepare para un ciclo Centroamericano, Panamericano, eventos internacionales, que posiblemente esté comprando 25 mil municiones o 31 mil municiones de cada tres meses, porque hay que entrenar para poder ir al evento, hay que prepararse, hay que mantenerse listo", indicó Crespo.


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