La Calle

Desatención policiaca a violación ocurrida en lancha de Vieques

Los hechos ocurrieron en el 2014.

Al igual que muchos viequenses y culebrenses, Melissa O’Neill aprobaba la calidad del servicio del personal de Puerto Rico Fast Ferries (PRFF) cuando comenzaron a ofrecer servicios bajo contrato con la Autoridad de Transporte Marítimo (ATM) entre el 2013 y el 2014.

Los marineros de esa compañía solían ser amigables con los residentes de las islas municipio, forjando vínculos de amistad y hasta compartiendo en días festivos. “Recuerdo haber celebrado la cena de Acción de Gracias con la tripulación de 'Sea Angel' y siempre fueron unos caballeros”, relató Melissa a NotiCel.

“Hasta la noche que fui violada”, añadió.

A las 4 de la tarde del 12 de enero del 2014, Melissa fue violada por el capitán de la embarcación Greater Scott, quien en ese momento solo pudo identificar con el nombre Mike. Según la querella en poder de NotiCel, la víctima se encontraba durmiendo en una cabina de la embarcación cuando fue agredida sexualmente por el capitán. La nave hacía el trayecto entre Vieques y Fajardo y la violación ocurrió antes de zarpar a Fajardo.

“Después del incidente me asusté totalmente cuándo me percaté de lo que me ocurrió. Así que tomé el primer barco fuera de la Isla y fuí a casa de mi abuelo en San Juan y me dije, ‘Tengo que ir a un hospital porque no puedo dejar que esto le pase a otra mujer. No puedo’”, sostuvo Melissa. Ella fue al hospital San Gerardo en Cupey donde le hicieron el kit de violación (rape kit) y reportaron el incidente a la Policía, que la refirió a la agente Sheri Romero Burgos del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Fajardo.

Vea aquí la querella

“Hablé con la agente una vez y después nada. Le di seguimiento para saber qué estaba pasando con el caso y ella me preguntó, ‘¿estás segura que fuiste violada?’. Le dije, ‘Sí, estoy segura que le dije no en tres ocasiones, estoy confiada. Él es como un venado con un solo cuerno. No tenía atracción alguna a este hombre, así que estoy segura que no consentí a nada con él’”, contó Melissa, quién agregó recordarse del intercambio por lo absurdo que le pareció el cuestionamiento de la agente Romero Burgos.

El informe inicial de querella tampoco recoge adecuadamente el tracto del caso pues, aunque reconoce que los hechos se dieron el 12 de enero del 2014, no es hasta el 25 de agosto de ese año que Romero Burgos recogió las alegaciones en un informe de incidente.

Este medio se comunicó con la agente Romero Burgos para aclarar cuál es el estado de la investigación. Sin embargo, indicó que no estaba autorizada a emitir expresiones sobre esta u otras investigaciones. No obstante, aunque no se desprende de la querella, este medio supo que el caso fue asignado al fiscal Luis Castro Rosso, de la Fiscalía de Fajardo.

Una petición dirigida al Departamento de Justicia (DJ) para hablar con Castro Rosso sobre el caso no fue contestada por la portavoz de esa agencia, Mariana Cobian. De hecho, los números de teléfono de la Oficina de Fiscalía de Fajardo colgados en la página oficial del DJ no están funcionales.

El único reto que confrontó la investigación fue lograr identificar al capitán de PRFF con el nombre o apodo de ‘Mike’, que fue como único Melissa pudo identificar al atacante. Sin embargo, Melissa no supo más de la investigación hasta mayo del 2014, cuando la agente la llamó para indicarle que nunca logró obtener el nombre.

“¡Ellos tienen un contrato de Gobierno, hay récords de este hombre!”, cuestionó Melissa, quien también hizo gestiones con la ATM y con la Guardia Costera para identificarlo, pero sin éxito.

Según la querella, la última actualización de la Policía se hizo el 25 de agosto del 2014, indicando que la víctima había recibido atención médica en el Hospital San Gerardo y culminando con el estribillo “Se continúa con la investigación”.

Víctima indaga para dar con el perpetrador

Ante la falta de voluntad de las autoridades para dar con el paradero del violador, Melissa optó por indagar por su cuenta entre amistades de las islas municipio, algunos de las cuales eran empleados de PRFF. A pocas semanas del incidente, Melissa le contó sobre la violación a un compañero comerciante de Culebra, quien le contó que un capitán de reemplazo fue asignado al Greater Scott luego que el anterior capitán fuese acusado de violación por ‘una mujer local’.

Poco después, comenzó a correr un rumor de que Melissa había sido pagada con $1,000 para imputar al capitán de Greater Scott de violación. Melissa, quien nunca se identificó como la víctima de violación, rechazó esa alegación y señaló que no era cónsono con su personalidad, pues se desempeñaba como educadora y líder comunitaria quien enseñaba ciencias y matemáticas a la juventud mediante una organización sin fines de lucro centrada en el deporte de patinaje.

En mayo, Melissa intentó traer el tema con otro amigo también empleado de PRFF, pero no pudieron coincidir ese año. En una llamada telefónica posterior, Melissa le contó sobre la violación, pero este no pudo proveer el nombre.

“Después de todos los intentos con la Policía, tuve que regresar a los estados (Estados Unidos) para ocuparme de unos negocios. No tenía razón de seguir en Puerto Rico con todos estos seguimientos”, explicó Melissa, quien regresó al estado de Nuevo México, donde vivió gran parte de su vida.

“Me dije a mí misma, ‘Es tiempo de seguir adelante con tu vida. Nada va a pasar. No puedes ni conseguir su nombre’”, detalló.

En diciembre del 2015, mediante una comunicación por Facebook, el amigo con quien no pudo reunirse el año anterior se comunicó de nuevo y le indicó que el capitán que la violó era de nombre Kenneth Kaminsky, quien llevaba el apodo de ‘Mike”. Según le explicó a Melissa, en el momento que ella le contó sobre la violación, no sabía que Kenneth Kaminski era el nombre de pila de Mike.

Vea aquí la cadena de mensajes

Por sus fuentes, Melissa supo que el 11 de febrero del 2014 Mike fue transportado fuera de Puerto Rico con apoyo del personal de PRFF. Según le contó su amigo en PRFF consiguió trabajo en Texas en la compañía Texas Crewboats, mientras un compañero que seguía en la PRFF le insistió por dos años sobre el rumor de que a ella le pagaron $1,000 para decir que fue una violación.

Irregular manejo del caso por la Policía

Por los detalles que pudo ofrecer Melissa y de lo poco que se desprende de la querella, sobresale un evidente mal manejo de la investigación que suponía ejercer la Policía. De hecho, según los datos de casos acumulados por la División de Delitos Sexuales en el área de Fajardo para todo el 2014, se desprende que hubo cero víctimas de la edad de Melissa en ese momento (33 años) y, curiosamente, la cantidad de violaciones reportadas en todo el año también fue de cero.

No obstante, en el renglón de violaciones técnicas sí reportaron 26 cometidas contra mujeres y 8 contra hombres.

Vea aquí la tabla de incidencias de agresión sexual en Fajardo durante el 2014

El protocolo de la Policía para manejar casos de agresión sexual dispone que, al ser notificados sobre un caso de esta naturaleza desde un hospital, el agente que hace primer contacto toma los datos y después los comunica a la Línea de Delitos Sexuales que asiste en canalizar la denuncia según los hechos. En el hospital, un obstetra ginecólogo administra el ‘rape kit’ y obtiene muestras de ADN de distintas partes del cuerpo.

Durante este proceso, el agente supone notificar al fiscal de turno sobre la denuncia para asistir en la búsqueda de pruebas que puedan evidenciar la agresión. Entretanto, el material del Rape Kit, identificado con una numeración única, pasa al Negociado de Ciencias Forenses (NCF) para preservar el material en neveras.

El protocolo además dispone que el agente investigador debe entrevistar potenciales testigos con conocimiento de los hechos o el perpetrador si fue identificado por la víctima. El esfuerzo requiere un trabajo conjunto entre las divisiones de inteligencia e investigaciones criminales para progresar con el caso e identificar un sospechoso.

De encontrar al perpetrado y este no estar de acuerdo a someterse a una prueba de ADN, el fiscal puede obtener una orden judicial y someterlo a esas pruebas para compararlo contra el material del rape kit. Si resulta positivo, el DJ puede proceder con la radicación de cargos.

Del relato de Melissa, se desprende que después de la entrevista inicial no hubo movimiento adicional por parte de la Uniformada y tampoco se le notificó el fiscal a cargo de la pesquisa. Por otra parte, surge el cuestionamiento de si en efecto se entrevistó al capitán denunciado, quien en ese momento era accesible al dirigir una de las lanchas que transportaba los vecinos de Vieques a la Isla.

Para la directora ejecutiva de Proyecto Matria, Amarilis Pagán, esto podría ser un caso en el que la Policía optó por pasar juicio sobre los méritos de la denuncia y no procedió con las entrevistas de rigor.

“Uno de los problemas que tenemos en los casos de violencia doméstica y agresión sexual es que los policías tienen la tendencia a ellos llegar a las conclusiones de si el caso procede o no procede, si es creíble o no es creíble”, sostuvo Pagán, quien además señaló que debiese haber documentación adicional de la Policía sobre el caso, más allá del informe inicial.

Entretanto, Pagán señaló que la víctima aún podría perseguir un proceso criminal contra Kaminski. Sin embargo, sus opciones para incoar acción civil contra PRFF son limitadas pues el termino para traer causas de acción contra daños y perjuicios expira tras un año de haber ocurrido los hechos.

 

PRFF sabe del incidente y de la investigación policial

Durante el viaje inaugural de la embarcación Schoodic Explorer el pasado 10 de octubre, NotiCel cuestionó al presidente de PRFF, Frederick “Rick” Newman, si el capitán Kenneth Kaminski sigue trabajando con ellos. “No. Fue un capitán que nosotros tuvimos un tiempo, hace mucho tiempo atrás”, respondió Newman, quien explicó que ya no sigue con ellos pues estaba en una rotación y él no quiso regresar a Puerto Rico.

NC: ¿Por qué el señor Kaminski dejó la compañía?

FN: “No te sé decir. Hay muchos empleados que ya no están con nosotros que flotaron para afuera, otros que renunciaron. Nosotros estuvimos dos años y medio y hubo una rotación de empleados”.

NC: ¿Usted conoce de algún caso que este señor Kaminski haya sido imputado de violación?

FN: “Hubo algo hace mucho tiempo y eso quedó en nada”.

NC: ¿Cómo así quedó en nada?

FN: “No, quedó en nada. La policía investigó y, según tengo entendido, quedó en nada”.

Este medio cuestionó a Newman si aportó a que Kaminski saliera de Puerto Rico, sin embargo, no contestó.

En cuanto a Kaminski, este medio supo que su licencia de capitán fue revocada.

PRFF reacciona

Poco después de la publicación de esta nota, PRFF cursó una carta a este medio para reaccionar al contenido. En la misma, el representante legal y socio de PRFF, Mark J. Hagopian, establece que la compañía no condona ni tolera conductas impropias de carácter sexual de cualquiera de sus empleados.

Aun así, objetaron el contenido de los hallazgos reportados y las respuestas dadas por Newman, pues perciben que sugiere que la empresa interfirió en la investigación policiaca. Sin embargo, en la carta señalan como cuestión de hecho que, “la Policía nunca emitió citación contra PRFF para divulgar récords de empleados, o para solicitar cualquier data o evidencia, incluyendo videos, como parte de la investigación”.

El señalamiento de PRFF reafirma la negligencia policiaca que caracterizó la investigación de este caso, pues el protocolo de la Uniformada para atender casos de delitos sexuales dispone que tanto el agente como el fiscal asignado al asunto deben recopilar toda prueba disponible que pueda evidenciar la agresión, es decir récords de empleados y videos.


NC.TV

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