En Blanco y Negro con Sandra

Bajo amenaza los cupones

En Blanco y Negro con Sandra

Como somos una colonia, hay que entender al americano. No es cuestión de aceptar lo que digan, pero lo mínimo es entenderlo, para que no nos tome por sorpresa lo que nos hace. Y ahora mismo esa falta de entendimiento nos está afectando. Donde menos lo entiende el gobierno de Ricardo Rosselló es en la disputa por los $600 millones adicionales para los fondos del PAN.

Trump dijo “nacarile” a los $600 millones para que Puerto Rico continúe el Programa de Apoyo Nutricional (PAN) tras la emergencia del huracán María alegando que era excesivo, y Rosselló dijo que defenderá esa asignación y públicamente pidió una reunión con Trump para resolver la disputa. Lo cierto es que no entienden la que hay.

Aquí el gobierno y hasta los medios de comunicación proyectan el asunto como otro desprecio y discrimen hacia Puerto Rico de la Administración Trump. Y sí, hay algo de eso, pero no es todo. Lo que está detrás son los dólares y centavos que los americanos están dejando de ganar en Puerto Rico por la competencia desleal de los puertorriqueños y eso es algo que ningún político se atreve a admitir. Por el contrario, en este caso los estadistas actúan más colonizados que los mismos populares.

Sí es cierto que Trump es un racista. Sí es cierto que desde el huracán demostró que nos quiere solo para tirarnos un rollo de papel. Y sí, es cierto que está molesto porque los políticos de aquí se amarran a los demócratas de allá, como se ha visto en estos días en los que se pasean con quienes vinieron a ver la obra Hamilton. El problema es que el Gobierno aquí no acaba de entender la estrategia de Trump.

Su estrategia es proteger a quienes lo llevaron al poder. Mientras Trump se concentra en su muro y se empecina en dejar cerrado el Gobierno federal, el enfoque en la opinión pública es su terquedad, su racismo y sus problemas en la campaña. No miran que él está buscando proteger los mercados de sectores como las finanzas, la manufactura y la agricultura, especialmente en los estados que son su base electoral y lo llevaron al poder. Entendamos lo que hay en la mente de los amos americanos de esta colonia.

Vemos el ejemplo del mercado de automóviles. En el 2018 en Puerto Rico se vendieron unos 107,000 autos. De esos, los carros americanos no llegaron ni al 25%. El otro 75% son vehículos importados en su mayoría coreanos y japoneses. El gobierno de Trump, en su mentalidad, ve eso y lo analiza como que los puertorriqueños seguimos comprando fuera de los Estados Unidos. Eso mismo pasa en la agricultura y por eso es la actitud de Trump hacia los fondos para los cupones.

El PAN, mejor conocido como los cupones, se hizo para subsidiar a la agricultura de los Estados Unidos. La idea es que se consuma lo que producen los agricultores estadounidenses para subsidiar su producción y su economía, pero acá en Puerto Rico, ¿qué hacemos? El arroz lo compramos a China, la carne a Nicaragua y Costa Rica, el cerdo a Canadá, el café a México, el pescado a Vietnam, la leche evaporada a Perú, el pollo a Chile, la soya a Brasil, la yautía a Ecuador, los ñames a Colombia, los tomates a República Dominicana y así sucesivamente. Como colonizados el gobierno quiere el dinero del amo y suplica más fondos diciendo que tenemos ciudadanía americana, pero ese dinero se gasta en comprar fuera de los Estados Unidos. Eso no le cuadra al americano.

Los distribuidores locales buscando economías y márgenes de ganancia deseados han diversificado sus importaciones para supuestamente vender productos más baratos aquí. Eso pudiera lucir excelente para el consumidor, pero a la hora de la verdad, la estrategia local va en detrimento de los intereses de los Estados Unidos que son los que nos dan el dinero, y por ende, nuestro. Al no pagar un poco más por comprarle a los americanos, se pierde todo. Esa es la visión de Trump.

Esto es como revivir nuestra historia en la época de los hacendados. El dueño de la finca tenía trabajadores y les permitía vivir en sus tierras, pero los obligaba a comprarle en sus tiendas. Les daban una libreta o hasta tenía su propia moneda o fichas para obligarlos a comprar a sobreprecio, y los trabajadores puertorriqueños terminaban endeudados, trabajando prácticamente gratis para poder comer lo que el hacendado le vendía. Eso fue así. Busquen la historia.

Vamos a un ejemplo concreto: el arroz. Desde el año pasado la pugna por lo que Puerto Rico le compra a China acapara las primeras planas en medios especializados. Uno de esos medios es AgFax, que en julio de 2018 reportó que Puerto Rico se convirtió en el eje de la escalada de las tensiones en la disputa comercial entre Estados Unidos y China por las importaciones de arroz. Esta noticia casi ni se comentó a nivel local porque el tema aquí se centró en un rumor que corrió en las redes sociales de que el arroz importado de China era arroz plástico y salía un vídeo de un arroz quemándose. La información sobre el arroz plástico proveniente de China fue negada en otro vídeo por el empresario José González de Panamerican Grain, que vende la marca Arroz Rico.

Pero Bobby Hanks, presidente del Comité de Políticas Comerciales Internacionales de Arroz de los Estados Unidos y molinero de Louisiana, denunció que el aumento drástico en las importaciones de arroz chino iba en detrimento de los americanos. “Si bien nuestro enfoque sigue siendo abrir el mercado de China, es difícil aceptar al mismo tiempo que China tiene acceso al mercado nacional de arroz de EE.UU., especialmente ahora que las importaciones de arroz chino en Puerto Rico están aumentando", dijo.

Puerto Rico es un mercado tradicional para el grano medio que venden los productores de los estados del sur de los Estados Unidos, pero desde el 2016 les preocupa que los envíos continuos desde China podrían desplazar los envíos americanos a largo plazo. Las importaciones de China se triplicaron a 12,000 toneladas métricas en 2017 y las importaciones de enero a mayo de 2018 aumentaron un 81% en comparación con el mismo período de 2017. Los principales productores de arroz en los Estados Unidos afectados por las importaciones chinas a Puerto Rico están en Arkansas, California, Louisiana, Mississippi, Missouri y Texas, de acuerdo a la entidad USA Rice.

A esto hay que añadir que en febrero de 2018 Trump propuso recortar los fondos de los cupones a los pobres y sustituir parte de los mismos por comida empacada enviada por correo a las familias que recibieran $90 o más en cupones de alimentos. Sería algo parecido a la antigua PRERA acá en Puerto Rico. La idea, que llamaron “America’s Harvest Box” era que en vez de enviar dinero para que las personas compren los alimentos que deseen, comerían comida seleccionada por ellos.

Esas cajas de comida llegarían a 16 millones de hogares con alimentos cultivados en los Estados Unidos, jugos, carne enlatada y habichuelas. La idea de Trump era recortar sobre $200,000 millones en el presupuesto y evitar el fraude en el uso de los cupones de alimentos que se utilizan para comprar otras cosas. Ese fraude, que se estima en $858 millones anuales. Su propuesta enfrentó oposición de muchos sectores, incluyendo la industria de supermercados que en los Estados Unidos se estima en $840,000 millones y casi un 8% deeéstas ventas es a personas que reciben cupones. Walmart solamente recibe una quinta parte de todas las ventas de cupones para alimentos.

El pasado 2 de enero se reportó que China excedió las ayudas agrícolas que debía recibir de la Organización Mundial de Comercio (OMC). El gobierno chino compra cultivos si el precio cae a un mínimo anunciado por el gobierno. Esto infla el precio de varios productos chinos, creando incentivos artificiales para que los agricultores chinos aumenten la producción. Este proceso ha perjudicado a los agricultores estadounidenses.

En ese sentido, si Rosselló quiere que el gobierno de Trump le apruebe más fondos debe garantizar que el 100% de lo que van a comprar con esos fondos federales es a los propios americanos. Después de todo, los republicanos están bien pendientes a los que se vende en su finca, que es Puerto Rico, y no podemos olvidar que los cupones son subsidios agrícolas. Eso no lo quiere entender ni el gobierno de Puerto Rico ni los distribuidores aquí, poniendo en riesgo a largo plazo la permanencia de los cupones de alimentos.

Si lo miramos bien, podemos concluir que el gobierno de Rosselló se comporta como la típica colonia. Quiere que le sigan enviando el dinero, pero a la hora de gastarlo, se comporta como un país independiente comprando fuera de la metrópolis. Irónico que siendo estadista no entiendan la mentalidad del americano. Así es la psicosis y las contradicciones en esta colonia.

*La autora es relacionista profesional y mantiene el blog En Blanco y Negro con Sandra.


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