En Blanco y Negro con Sandra

¡Los chayoteros!

En Blanco y Negro con Sandra

Imagino que cuando leyeron el título, pensaron en la verdura que se consume en Puerto Rico, pero no, no es ese chayote. Hablo del término que se le da en países latinoamericanos a los periodistas o medios de comunicación que son payoleados por el gobierno que esté en el poder. Chayote = a soborno.

Un periodista o medio “chayotero o que recibe chayote” es alguien que se prostituye periodísticamente y recibe dinero o favores a cambio de hablar bien de una persona o, por el contrario, para desprestigiarlo. A veces el chayote lo paga alguna empresa poderosa, aunque es común que el soborno lo dé el propio gobierno para que hablen positivamente sobre sus proyectos.

¿Y por qué es importante discutir este tema cuando hay tantas noticias dramáticas ocurriendo? Porque cuando se habla de democracia, soberanía o golpes de estado, como pasa esta semana en Venezuela; o cuando se habla de “fake news” y libertad de expresión como sucede en los Estados Unidos, temas como Trump y el cierre del gobierno federal, vemos la realidad. Democracia, libertad de prensa y libertad de expresión se convierten en clichés. Son apariencias en un mundo mediático dominado por el chayoteo.

La prensa debería vigilar el poder, pero cada día está más polarizada políticamente entre los pseudoperiodistas que maquillan la información que favorece al poder y los que mantienen independencia de criterio. Los primeros ejercen un periodismo que no refleja la realidad, y los gobiernos lo fomentan para distraer. La realidad es que el periodismo en todo el mundo libra una batalla muy seria producto de la manipulación digital en redes sociales y el despido de miles de periodistas por la economía.

Veamos varios ejemplos de cómo el chayoteo es una práctica asociada con la corrupción y con la falta de transparencia por parte de los gobiernos en el poder.

En Venezuela sobreviven los medios afines al estado porque son los que el gobierno de Nicolás Maduro controla como Últimas Noticias y El Universal. El chavismo había invertido miles de millones en propaganda y publicidad, cifra que se triplicó al cerrar el 2017, para discriminar a la prensa crítica y forzar un periodismo más cómodo a su administración. Esto fue de la mano con el cierre forzoso de medios que eran críticos de su gestión, incluyendo a 49 audiovisuales y 20 periódicos.

En Estados Unidos ocurre también ese “chayoteo” que se ve en la cobertura noticiosa. Los medios pro Trump, como Breitbart News y Fox News, reciben exclusivas con el presidente. Los demás, como CNN y The New York Times, él los cataloga como “el enemigo del pueblo" que publica solo "noticias falsas" para confundir y engañar a los votantes. Un encuesta de Ipsos reveló que un 43% de los republicanos en los Estados Unidos dice que Trump debería tener la autoridad para cerrar los medios de comunicación involucrados en la mala conducta anti gobierno.

Esta misma semana en el Foro Internacional del Periodismo Latinoamericano que se celebra en La Habana, se discutió el peligro que representa el chayoteo en los medios informativos. Haciendo la salvedad de que en Cuba no hay libertad de prensa porque los medios son del gobierno, resultó interesante la discusión de cómo los medios en todo el mundo se han convertido en voceros del capital, e insisten en la manipulación mediática como estrategia para dominar y promover el caos en las sociedades.

En Puerto Rico el chayoteo prolifera de una manera asfixiante y peligrosa para la democracia. Gobierno tras gobierno despilfarran millones en publicidad o en comprar el silencio de periodistas y medios para que los protejan y oculten temas importantes o solo le presten atención a aquello que quieren dar a conocer en la propaganda oficial. Y ante la crisis la crisis económica, los cierres de medios y otras tendencias, cada día son más los medios y periodistas que flaquean y venden su independencia de criterio, neutralidad y objetividad para poder sobrevivir. Somos pocos los que nos atrevemos a señalarlo porque esto representa presiones y rechazos, pero es algo evidente que el público resiente.

En México, un país donde el soborno a la prensa es común, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) anunció el miércoles sus estrategias para terminar con los chayoteros. “Ya no va a haber ‘chayote’. Se acaba el soborno a medios y a periodistas”, sentenció en su rueda de prensa diaria. ¿Su estrategia? Bajar a la mitad la publicidad del gobierno a unos 210 mil millones de dólares, que es la mitad de lo gastó su antecesor, Enrique Peña Nieto.

Además creó el Sistema Público de Radio y Televisión, que busca coordinar y darles a todos los medios del Estado "absoluta autonomía". Esto incluye a los canales de televisión Once y 22, Radio Educación, Televisión Educativa, el Instituto Mexicano de la Radio (IMER), y la agencia estatal de noticias Notimex. Lo interesante es que AMLO prometió que habrá una línea editorial libre que respeta la expresión. Es decir, hasta sus opositores tendrán espacio en los medios del gobierno. Habrá que ver si lo cumple.

Mirando esa estrategia de AMLO, ¿se puede decir aquí lo mismo de WIPR? ¿Ha sido WIPR totalmente libre o siempre ha estado preso de los intereses del político de turno? Su permanencia lleva años bajo análisis. Ahora que la Junta de Control Fiscal y el gobernador Rosselló hablan de venderlo, lo que genera preocupación en diversos sectores, hay que admitir en lo que ha caído la corporación pública. El problema de WIPR es que se usa como chayotero. Muchos de los periodistas allí sufren con los vaivenes de cada gobierno y el medio no se usa para educar o promover la cultura sino para politiquear.

¿Y los medios comerciales en Puerto Rico? ¿Cuántos periodistas o personalidades mediáticas cobran por hablar u ocultar ciertos temas? El semanario Claridad hace poco publicó algo de cómo se malgastan fondos en auspiciar medios a través de la publicidad y cuánto se le paga a figuras por hacer entrevistas. Pensar en eso en la misma semana en que fue noticia ver los viejitos abandonados en salas de emergencia, o cuando se sabe de gente que todavía no tienen vivienda a más de un año del huracán María molesta. Esto es inmoral, habiendo tanta necesidad en el país. La pregunta es: ¿cuántos chayotes usted conoce en los medios?

*La autora es relacionista profesional y mantiene el blog En Blanco y Negro con Sandra.


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