En Blanco y Negro con Sandra

Los hampones de la prensa

En Blanco y Negro con Sandra

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), causó polémica hace tres días cuando en una de sus ya tradicionales conferencias de prensa diarias que él llama "Las Mañaneras", catalogó a algunos reporteros, medios de comunicación y columnistas como el "hampa del periodismo". El tema es viral en toda América Latina, menos aquí en Puerto Rico. ¿Por qué será?, es la pregunta.

"En el hampa del periodismo se usa mucho la calumnia, que cuando no mancha, tizna", dijo AMLO.

Presidentes como Orbán, Erdogan, Bolsonaro, Maduro y Trump también atacan a la prensa como mecanismo para tratar de neutralizar y silenciar a sus fiscalizadores. Pero el caso de AMLO es distinto ya que se atrevió a señalar una realidad innegable, la corrupción mediática y la depravación de muchos mal llamados periodistas.

Como no se ha quedado callado desde que asumió el poder, jamaquea el sistema, generando debate y polémica, como dice el comentarista peruano Ricardo Belmont Cassinelli. La diferencia con los presidentes en sistemas totalitarios de izquierda y de derecha, es que hasta ahora AMLO no ha provocado ni censura ni mucho menos ha dado órdenes o consignas de silenciar a alguien como hacen los demás. Eso le ha permitido desenmascarar a los periodistas y medios en toda su depravación.

AMLO ha ido de frente contra los emporios mediáticos y los periodistas que actúan como una mafia de delincuentes, que trabajan a beneficio de los partidos, intereses y gobiernos que les pagan para desinformar, engañar y desviar la atención pública de los temas reales.  

No es a toda la prensa, sino a la comprada, dependiente y corrompida por las estructuras políticas. Es la que cataloga como la "Prensa Fifí" que apoya el conservadurismo. Por eso hace poco reveló la lista de 36 periodistas que recibieron millones en fondos públicos durante la administración del priista Enrique Peña Nieto (2012-2018). Además de los reporteros, empresas mediáticas como Televisa, TV Azteca, La Jornada, Excélsior y otras recibieron sobre $2,000 millones de dólares (que es más del doble en pesos mexicanos) en publicidad bajo Peña Nieto.

En Puerto Rico no se quiere tocar el tema de los hampones en los medios porque representaría develar verdades y asumir riesgos que muy pocos se atreven, pero en este espacio En Blanco y Negro venimos denunciando el tema desde hace tiempo, porque la corrupción mediática impide el desarrollo del país.

Aquí ningún gobernador ha dado a conocer las listas de comentaristas y medios que reciben sobornos del gobierno a cambio de coberturas favorables. Tampoco dan a conocer listas de periodistas contratados como oficiales de prensa, como pasa cada vez que cambia la administración. Tampoco dicen los programas que financia indirectamente el gobierno a través de agencias de publicidad.

Lo más cercano para conocer la magnitud de la corrupción mediática han sido listas de contratos a través de la Oficina del Contralor, algunos comentarios hechos por exgobernantes, un artículo reciente del periódico Claridad que menciona talentos que cobran del gobierno por entrevistas, y la famosa guerra de los periódicos El Nuevo Día y El Vocero del año 2012. El Nuevo Día reveló que la gerencia de entonces en El Vocero recibió casi $25 millones en contratos y El Vocero sacó a la luz pública que las empresas de El Nuevo Día habían recibido sobre $90 millones en 10 años más otros $130 millones en una emisión de bonos AFICA para adquirir una nueva imprenta. Todo ese dinero haría cuestionar a cualquiera las motivaciones en la cobertura informativa, que es lo que está pasando ahora mismo con los grandes emporios mediáticos en México.

Los hampones mediáticos usan otras tácticas para intentar dormir al pueblo. Esa mafia despide periodistas y no contratan a los recién graduados para darle el espacio a abogados y expolíticos. Sacan reporteros y meten cabilderos a opinar. O sea, que si roba y extorsiona como hizo De Castro Font lo ponen a dar lecciones de moral en radio y televisión, si guía borracho como Orona lo consultan como experto, o si va a exceso de velocidad exponiendo la vida de un menor como hizo Somoza Colombani lo contratan de analista en la radio.

El ejemplo más fuerte pasó después del huracán María que destruyó al país. Se recogieron $32 millones de Unidos por Puerto Rico y muchos más de otras entidades, pero todavía aquí hay sobre 30,000 casas con toldos azules. ¿Se fiscalizó adecuadamente cómo se repartió la ayuda? ¿Por qué a ese tema no se fiscaliza más? ¿Será porque no le conviene a los dueños de ciertos medios?

Otro ejemplo ocurrió esta semana con el supuesto protocolo de transparencia que anunció el principal oficial financiero del Gobierno, Raúl Maldonado, pero que en efecto obstruye el proceso para buscar información sobre los planes fiscales. No es una mordaza directa como la que hizo el gobierno con la infame Ley 53 del 1948, como bien se explica en el libro La Mordaza. Pero lo que hace el gobierno es un intento de limitar la información para que no se sepa que ellos pidieron cortar las pensiones que ahora dicen defender.

La gente sabe que el supuesto analista o periodista y el medio que se presta para el chayoteo, son partícipes del genocidio de este pueblo. Los anunciantes y empresarios que respaldan esos medios chayoteros también son parte de esa corrupción que hay que combatir. Por eso no se pueden respaldar.

Lo que no admiten los medios corporativos es que la gente se hartó. Por eso buscan la información alternativa en medios en la web, a nivel regional, en los especializados y hasta en las redes sociales porque son el contrapeso. Los sistemas funcionan cuando no hay monopolios, sino cuando hay competencia, y cuando hay pesos y contrapesos.

*La autora es relacionista profesional y mantiene el blog En Blanco y Negro con Sandra.


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