En Blanco y Negro con Sandra

¡Oye mis manos!

En Blanco y Negro con Sandra

Como estamos en el mes de septiembre, hoy invito a que escuchemos las manos y hablemos con el corazón. Sí, escuchar con el corazón lo que con las manos nos dicen cientos de personas que quieren hacerse sentir. Me refiero a mis amigos sordos. Este es el mes de la concienciación de la comunidad sorda y es hora de que los oyentes empecemos a entender que hay que apoyar, y más que nada, respetar la dignidad de tantos otros puertorriqueños cuyo lenguaje son sus manos y sus gestos. Es su idioma natural, aunque también hablan con la voz, porque son sordos, no sordomudos.

Quizás muchos no comprendan la magnitud de lo que representa este mes para los sordos, porque precisamente es una comunidad que siempre ha estado ignorada y vejada, pero poco a poco se ven cambios. El tema ha estado vigente en estos días porque se vieron intérpretes de señas en las ruedas de prensa del gobierno durante el paso por esta zona del huracán Dorian. También se han visto sordos e intérpretes en entrevistas en la televisión, pero esto no es algo espontáneo, sino el resultado de muchos años, décadas de esfuerzo y labor continua de mucha gente.

Este es un tema que me apasiona, y del que he escrito mucho porque todavía no hay igualdad. Yo no tenía conocimiento vasto de qué pasaban los sordos hasta que los conocí. Inmediatamente los amé, porque entendí que necesitaban y todavía necesita ayuda y respeto. Cuando una descubre que son seres tan inteligentes, sensibles y luchadores, que sufren los peores vejámenes a diario, hay que actuar. Los sordos se esfuerzan por salir hacia adelante, pero viven en una sociedad que los menosprecia y subestima. Los tratan a veces como si fueran brutos o infrahumanos. No les dan trabajo y por eso la inmensa mayoría viven en pobreza extrema.

Van al supermercado y la gente les grita o se les burla en la cara, como si ellos no entendieran. Es un dolor inmenso ver su reacción cuando notan que son objeto de burlas. A mí me da una rabia enorme porque conozco las huellas que dejan esos maltratos en sus vidas. Lo he visto, cuando van a un hospital a recibir un servicio y les pasan el turno o no los atienden, siendo eso una violación de ley. Cuando piden el servicio de un intérprete, les dicen que busquen a un familiar, sin pensar si el sordo anda solo o su familia lo abandonó, o simplemente no quería que se enteraran de su condición médica.

Porque gran parte del problema viene desde la raíz. La misma familia los ignora y los deja aislados.

Ni siquiera aprenden lenguaje de señas. Los maltratan, especialmente cuando son niños. Reciben mucho maltrato institucional en las familias y en las escuelas porque les niegan conocer su cultura o a aprender en lenguaje de señas primeros, para poder apoderarse y poder enfrentar el mundo de los oyentes.

A veces muchos son abusados sexualmente siendo niños porque se aprovechan de su sordera. Otras veces, los golpean o los abandonan. Por eso los sordos siempre se buscan entre sí. No es que estén aislados, sino que todos tienen en común que han pasado por situaciones parecidas y se apoyan entre sí.

Pero esto ha ido cambiando poco a poco. Mucho sacrificio, sudor y lágrimas ha costado. Ha sido el trabajo de muchas personas, algunos que ya no están, otros que siguen ayudando a los sordos a que pierdan el miedo y sepan defenderse. Y se ha visto progreso. Los sordos que son o se han convertido en líderes de la comunidad finalmente dan cara. Se atreven a ir a los canales de TV ellos solos a dar entrevistas, con intérpretes que son voluntarios, y poco a poco ese proceso de apoderamiento rinde frutos.

Y si, hablan con sus manos y con sus gestos para demostrar que son seres vivos, inteligentes y productivos. Son personas que aportan al país, votan, pagan impuestos. Son padres y madres, tíos, hermanos y sobrinos. Son gente.

Gente como el diseñador gráfico que hace las comedias "Boriketien" en vídeo Roberto "Etién" Rodríguez o como Yolanda Rodríguez Fraticelli, que es la primera sorda puertorriqueña en obtener un doctorado. Gente como Claudia Rivera, quien toca el oboe y es primera estudiante sorda en ser admitida en el Conservatorio de Música de Puerto Rico, o como el chelista y primer sordo en formar parte de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, Héctor Tirado. 

Personas como el ingeniero y empresario Joselito Rodríguez que fundó la empresa de quesos artesanales Quesos Joché, o como el primer estudiante sordo en ser admitido a la Escuela de Arquitectura de la UPR, Emanuel J. Cuadrado Ramos; como el peluquero Ramón Luis Molinari Zayas, la microbióloga y zoóloga Bonnibel Delgado; el carpintero William Rosado Báez y el ingeniero en computadoras Manuel García Castro. O quizás, como la primera sorda que es soprano, la joven universitaria Tiffany Ann Sierra Hernández. Son personas que luchan por salir adelante.

Hay muchas comunidades de sordos bien activas. Además de los que viven en el área metropolitana, que tienen líderes como Celimar Rivera, Geno y Liznelly  Sastre, Edgardo Figueroa, Ángel Ortega y Josefina Belaval, hay un grupo de sordos poderosos en Ponce que está apoyando a su comunidad en el sur, encabezado por José William Vélez, y otro en la zona oeste, encabezado, entre otros por Yamilette Luciano. También hay grupos formándose en Arecibo y la zona norte, y en el este. Todo esto es parte del proceso de apoderamiento, de perderle el miedo y de lograr la equidad. Muchos son jóvenes bien comprometidos que cuentan con el apoyo de intérpretes, que en su absoluta totalidad, son gente desinteresada que trabajan por el bien.

Todos esos que mencioné junto otros 80 fueron reconocidos esta semana en el Senado. Los políticos la mayoría de las veces hacen homenajes sin importancia, pero en esta ocasión, no fue así. Ese fue un reconocimiento bien especial e histórico. Es la primera vez que se honra a sordos por superarse en la vida y todavía hoy, de eso es de lo que ellos están hablando. En sus fotos de perfil en Facebook aparecen con la proclama que les dieron. Es un orgullo que quizás a la gente no le importe, pero para el que ha vivido toda su vida menospreciado, es una reivindicación.

El homenaje fue organizado por el senador Nelson Cruz, y también participaron con los senadores novoprogresistas Ángel "Chayenne" Martínez, Luis Daniel Muñiz, Henry Neumann y Miguel Romero, y el independentista, Juan Dalmau, quien ha sido clave en crear conciencia con la radicación de la mayoría de las medidas por la comunidad. El único popular presente fue el alcalde de Guayanilla, Nelson Torres Yordán.

Septiembre es un mes bien importante para sobre 250,000 puertorriqueños que son sordos porque es cuando más se discute públicamente su realidad, cuando más actividades tienen y cuando logran realizar una marcha que lleva precisamente ese título "Oye mis manos, comunícate", en la que congregan a miles de personas. La marcha la organiza el colegio San Gabriel, la primera institución en defensa de esta comunidad, que este año conmemora también su 115 aniversario.

Fue un buen comienzo del mes de la concienciación de la comunidad sorda. Ahora falta seguir logrando más accesos, leyes y mejorar los servicios. Y lograr que todos aprendamos a oír sus manos, a comunicarnos.

*La autora es relacionista profesional y mantiene el blog En Blanco y Negro con Sandra. 


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