En Blanco y Negro con Sandra

Pesquera no es el culpable

En Blanco y Negro con Sandra

El luto que pesa sobre la inmensa mayoría de los puertorriqueños obliga a buscar quién o quiénes son los verdaderos culpables de los muertos que dejó el huracán María. La mira es clara. Apunta al Jefe de Seguridad Pública, Héctor Pesquera, quien logró lo inimaginable: unir a todos pidiendo su destitución. La gente está indignada porque es evidente que fue negligente pero el gobernador Ricardo Rosselló lo apoya. Lo que el pueblo no ha internalizado es que Pesquera no es el culpable.

Pesquera no tiene ni tuvo culpa de lo que pasó. El culpable es el gobernador Rosselló porque es su jefe. Rosselló vino al poder asegurando que tenía un plan para todo pero es evidente que demostró su incapacidad administrativa. Se supone que un jefe tenga conocimiento de supervisión y de administración, pero si deja a Pesquera solo y no lo guía ni lo supervisa, le da permiso para hacer lo que le venga en gana, porque como subalterno el jefe de seguridad entiende que hace lo correcto.  

Entonces, como parte de la propaganda oficialista esta semana Rosselló asumió responsabilidad por el caos en que se operó esta emergencia. Lo que no admitió es que es culpable porque borró todos los planes que sí existían desde el 2004 y 2011 para atender huracanes categoría 5, terremotos y hasta actos terroristas. Culpable porque permite que sigan ignorando a los expertos que sí saben de manejo de emergencias. Culpable porque insiste en la mentira. Y como parte de esa mentira, sostiene y respalda a la figura de Pesquera.

Su estrategia de asumir culpabilidad fue para desviar la atención y que no pregunten mucho sobre su apoyo ciego a Pesquera. ¿Por qué lo hace?

Por dos razones sencillas: 1) Porque Pesquera es el hombre enlace y designado por los federales, y 2) Porque Rosselló no tiene verdadero poder. A Rosselló lo mandan los federales. Además, Pesquera tiene algo a su favor ante los ojos de esos que mandan aquí. A la hora de actuar y atacar al adversario o al subversivo, no le importa rajar cabezas, violar derechos humanos o llegar hasta las últimas consecuencias.

Esto es mucho más que el simple análisis que dicen unos cabilderos en la radio de que Pesquera es el “bad cop” y Rosselló el “good cop”. No es cuestión de buenos y malos. Ese comentario es infantil. La verdad es que Pesquera sigue “pa’lante” sin importarle nada. Por eso fue que sacaron a la “Coronela” Michelle Hernández, porque ella es táctica pero Pesquera es un “amansa-guapos”.

Desde que Pesquera entró a dar palos, se acabaron las protestas. Los federales, que son los que mandan aquí de verdad, quieren a Pesquera porque a la hora de dar palos él mete mano. No le importó que los oficiales les echaran “pepper spray” a los periodistas ni les entraran a golpes a los manifestantes el primero de mayo pasado. Ese es él. El hombre fuerte, rudo y malcriado cuando lo increpan. Muchos periodistas se quedan mudos ante él. Le tienen terror porque saben que proyecta ser una especie del poder militar-policial del Estado al momento de reprimir a la oposición. Y Pesquera juega con la psiquis colectiva y usa el miedo. Tiene al pueblo amedrentado y el miedo paraliza. Por eso la gente no se mueve.

En la suma y resta del caos que dejó el huracán, el robo de los dineros y suministros en la cara de todo el pueblo, el traqueteo con los furgones, y la lentitud en reparar casas y carreteras, se puede concluir que el pueblo puertorriqueño tiene miedo. Tiene pavor.

Para muestra, solo basta con mirar que para tanta gente que está sin trabajo, que viven en casas con toldos azules e iban al COE para que les dijeran que volvieran a su casa a pedir ayuda por Internet cuando no había señal, y que todavía hoy no han recibido ayudas pero callan sumisos. No actúan a pesar de ser miles los que al día de hoy transitan en oscuridad en los campos porque no han reparado ni semáforos ni luces, y para colmo no hay ni escuelas porque las han cerrado; esto es un caos. En cualquier parte del mundo la gente se hubiera levantado en protestas masivas como lo que pasa, por ejemplo, en Nicaragua, que aún con miedo a Ortega la gente sigue protestando. Aquí no. Aquí hay miedo y eso lo provoca, en gran medida, la figura de Pesquera.

En ese sentido, Pesquera cumple su objetivo ante el gobierno federal de controlar a la población por miedo. Por ende, ayuda al gobernador Rosselló a lucir lindo para la foto. Conclusión: Puerto Rico vive en estado de terror y represión colectiva.

Pero si algunos comentaristas en los medios y la gente en las redes sociales insisten en buscar los culpables por las muertes del huracán, también hay que incluir en esos a todo el andamiaje de asesores en La Fortaleza porque insisten en seguir con el show y la pauta mediática. La prioridad es el figureo, como si con eso ayudaran a la gente. En vez de concentrarse en administrar.           

Para todo ese equipo de asesores lo correcto ha sido mentir, atacar al que cuestiona, comprar conciencias de analistas y periodistas, comprar el silencio de algunos medios noticiosos a cambio de pautas, y fabricar una realidad alterna a fuerza de billete. Billete que usan para pagar un estudio tardío e incompleto a George Washington University porque no dio cifras certeras sino otro estimado. Billete que usan para comprar portavoces en la radio y en las redes sociales para que hablen y desvíen la atención del país. Billete para hacer propaganda. Billete para anunciar un monumento en honor a las víctimas. Pero es que mienten hasta en eso. El billete no es de ellos. Es de todos nosotros, en este territorio en quiebra.

Con el dinero de ese monumento quizás le podrían dan un tratamiento de salud mental a la mujer adicta y que por buscar la cura supuestamente dicen que intentó vender a su bebé por $10. Me pregunto, con el dinero de ese monumento, ¿a cuántas casas de las 60,000 que quedan con toldos azules se les pudiera hacer un techo, aunque sea de aluminio?

Lo más preocupante de todo esto es que rápido salen los imitadores. Carmen Yulín Cruz vio eso del Gobernador y para no quedarse atrás, rápido vino con la idea de celebrar un concierto “solemne” por las víctimas. ¿Solemne? Solemne idiotez y falta de respeto. ¿Por qué no usa ese dinero para ayudar a la gente de San Juan? Es que son igualitos. Volvemos a las prioridades y al show. A la imagen. El monumento y el concierto solemne son insultos a la gente que sigue sufriendo.

Por eso el pueblo tiene que hacer una composición de lugar, analizar todo lo que pasa, y no dejarse llevar por la propaganda.

Primero, hay que hablar con claridad. No son 2,975 muertos como pretenden decir. La catástrofe todavía continúa sumando vidas. No se puede usar la cifra de 2,975 muertos por dos razones básicas: 1) Es un estimado. Como lo fue el de Harvard, el de Penn State, el del Centro de Periodismo y el de CNN. Esa cantidad no es una cifra final. 2) Solo contaron cinco meses después del huracán. El estudio de GW cubre de finales de septiembre 2017 a febrero 2018. Han pasado casi 12 meses y no están incluyendo la gente que sigue enfermándose y muriendo desde entonces. Debieron haber esperado por lo menos un año y dar resultados completos, no un estimado de cinco meses.

Segundo, decirles que están leídos y el mundo sabe que mienten. En todo momento uno escuchaba en la radio y veía en la televisión los días en ruedas de prensa antes y después del huracán al Gobernador, al secretario de Asuntos Públicos, Ramón Rosario; al secretario de Estado, Luis Rivera; al ya conocido asesor Alfonso Orona alias “Falfo” y al propio Pesquera decir que todo estaba bien porque ellos tenían un plan. El tiempo demostró que el plan nunca existió.

Tercero, es saber que no se puede despedir a Pesquera. Ahora mismo muchos líderes del PNP incluyendo a legisladores y hasta algunos jefes de agencia que se han comunicado con esta servidora a lo largo de esa semana para decir que quieren que se destituya a Pesquera. La oposición, piensa igual. Lo que nadie se pregunta es ¿a quién van a poner por él, si Pesquera a quien de verdad responde es a los federales?

Por todas esas razones podemos concluir que el huracán María sigue estacionario sobre Puerto Rico. Hubo un elemento meteorológico que obviamente pasó hace casi un año, pero sobre nosotros está el elemento gubernamental que nos sigue dando puños y bofetadas a la gente.  Está en el pueblo, tomar acción.

*La autora es relacionista profesional y mantiene el blog En Blanco y Negro con Sandra.


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