En Blanco y Negro con Sandra

Prensa, verdad y Venezuela

En Blanco y Negro con Sandra

La vergüenza que le hizo pasar al pueblo de Puerto Rico el segundo al mando de nuestro gobierno, Luis Rivera Marín, demostró una verdad irrefutable: están jugando con el dolor del pueblo venezolano.

La crisis de Venezuela se ha convertido en el escenario de una guerra mediatizada en el que todos los bandos tratan de halar para su lado, con medias verdades, “fake news” y una gula insaciable por pautarse y ganar “likes” a nivel internacional. Y como en toda guerra, la primera víctima es la verdad.

Literalmente, ya todo el mundo sabe que Rivera Marín mintió cuando celebró en CNN en Español que Puerto Rico había logrado aterrizar un avión con ayuda humanitaria en Venezuela. Horas después el expresidente de la Asamblea Nacional venezolana, Diosdado Cabello, lo tildó de “pura paja”. Entonces el Secretario de Estado cambió su versión, mantuvo en secreto el itinerario del vuelo y siguió en un desenfrenado ‘media tour’ tratando de salvar cara, de lucir como el canciller de una república o como un peón del juego de ajedrez que se dilucida en Washington. Porque de eso es que se trata, de los intereses detrás de la pantalla.

Las dimensiones geopolíticas de esta crisis son preocupantes para toda la región. Maduro y Guaidó ya parecen títeres, movidos por los intereses de Putin-Jinping y de Trump, y cada bando proyecta su versión de la verdad. Lo menos que les importa es lo que sufre el pueblo venezolano que no tiene prensa interna, y que a nivel internacional es víctima de propaganda.

En esa batalla por la verdad el escenario de conflicto son los medios de comunicación desde donde se informa y se manipula por igual, como bien demostró Rivera Marín. Los periodistas son los que están de frente, informando, desinformando o como carne de cañón de otros intereses. Hasta ahora, los periodistas llevan las de perder. O es en credibilidad y descrédito, como le pasó al de CNN Fernando Del Rincón con Rivera Marín, o son víctimas de una represión brutal y despiadada en Venezuela.

Realidad interna

Y mientras en Puerto Rico debatimos sobre Rivera Marín, el chavismo levanta un cerco informativo. En una semana hubo 40 violaciones a la libertad de prensa, además de las detenciones de periodistas, según el Sindicato de la Prensa de Venezuela, que el jueves lo denunció ante las Naciones Unidas.

La semana pasada 11 periodistas extranjeros fueron detenidos arbitrariamente por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, que responde al gobierno de Nicolás Maduro. Parecían desapariciones como en las épocas de dictaduras. Se les metían en sus carros y se los llevaban con todo y chofer, o iban a sus habitaciones de hotel y los arrestaban. Los llevaron a la infame cárcel El Helicoide en Caracas, sede de los servicios secretos venezolanos. Allí eran interrogados, tratados como si fueran espías, algunos golpeados, y permanecieron incomunicados hasta por 15 horas seguidas sin que nadie supiera de su paradero.

Entre esos 11 periodistas arrestados habían chilenos, argentinos, uruguayos, españoles, franceses y colombianos de medios como Agencia EFE, TVN de Chile, Telemundo, Associated Press, Caracol, Globovision y VivoPlay, entre otros. Después casi todos fueron deportados. El gobierno alegó que entraron sin un visado de periodista, táctica que usan los gobiernos para identificar a los reporteros y controlar su labor.

La censura de los medios de comunicación no gubernamentales es cada vez más preocupante. Reporteros Sin Fronteras denunció que para la mayoría de los venezolanos es casi imposible tener acceso a información contrastada y objetiva. Ningún canal de televisión transmitió el momento en que el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, se autoproclamó "presidente encargado". Tampoco reportan sobre las manifestaciones masivas y enfrentamientos en todo el país, y el gobierno les corta el acceso a Internet y regula el ciberespacio.

La prensa, que entonces viene a ser la voz y el interlocutor del pueblo, es vapuleada. El 23 de enero hubo 17 ataques directos a periodistas; entre ellos, detenciones arbitrarias, confiscación de equipos, agresiones de la policía y del ejército. Venezuela lidera en América Latina con más periodistas en prisión.

La versión de la izquierda

Maduro, por su parte, dice que “hay una gran manipulación sobre Venezuela de todos los medios de comunicación internacionales”, y cataloga las críticas como “un montaje” contra su persona o parte de una campaña que “hace parecer a Venezuela un monstruo o una dictadura”. También aseguró ante la prensa que viajó al futuro, y que ganará: “Yo ya fui al futuro y volví, y vi que todo salía bien”.

Russian TV y su versión en español Actualidad RT publicaron esta semana una serie de noticias falsas que evidencian también la propaganda de los Estados Unidos y sus aliados anti-Maduro. Citan por ejemplo al senador republicano Marco Rubio que publicó vídeos de abusos de militares, pero era una grabación de 2017. También el periódico español El País publicó una manifestación pro-Guaidó pero en realidad era una protesta de taxistas en Madrid. Acá en Puerto Rico publicaron una foto de una manifestación multitudinaria por Guaidó, pero en Twitter revelaron que era una foto del maratón San Blas en Coamo.

Actualidad RT también denunció específicamente a los canales Mega TV de Puerto Rico, EVTV de Miami, la agencia Reuters de Estados Unidos y la revista del Reino Unido The Economist por el “abandono” de la ética periodística al prestarse para la propaganda de los Estados Unidos anti-Venezuela. “Se presentan… sin siquiera la intención de guardar ciertas formas elementales de la profesión periodística”, dijeron.

Cuidado de la prensa

El verdadero periodismo es el que denuncia las injusticias, pero se apega a la verdad y no se presta a la manipulación sea de derecha o de izquierda. Ahora más que nunca, se tiene que ser riguroso en la información, sin omisiones ni falsedades, y proveer el contexto histórico que este momento requiere.

La prensa no puede ser usada ni se puede prestar para ser arma estratégica porque hay millones de vidas en vilo.

Y acá en Puerto Rico, mientras nos entretenemos con el papelón vergonzoso de Rivera Marín, y la inmensa mayoría de los periodistas puertorriqueños guardan silencio criminal sobre lo que viven los periodistas en Venezuela, vemos de forma diáfana nuestra verdad ante el espejo venezolano. Impera la mentira. La única verdad es la desesperación del pueblo.

*La autora es relacionista profesional y mantiene el blog En Blanco y Negro con Sandra.


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