Inteligencia Social

"Johnny el Mensch"

[OPINIÓN]

"Jaime esa idea me parece genial, vamos a hacerla, cuenta conmigo". Así comencé a colaborar con Johnny en uno de los muchos proyectos que avaló como salubrista de visión y ejecución magistral. En menos de seis meses había diseñado e implementado un sistema de tele radiología entre Vieques y Centro Médico. Nuestro mutuo hermano, el jefe de radiología y exdecano de la escuela de medicina, Dr. Edgar Colón, nos apoyó incondicionalmente. 

Esta fue una implementación de un gobierno PNP y cuando vino la transición a uno PPD donde Johnny se convirtió en Secretario de Salud, defendió el proyecto con alma, vida y corazón. 

Una noche estrellada en Vieques donde nos tiramos en la grama a contemplar el cosmos y a filosofar sobre cómo llegábamos al espíritu por vía de la música, fue de esos momentos insuperables. Compartimos la veneración por Juan Sebastián Bach y le encantó la cantata 106 cuya melodía da magia a la frase "El tiempo del espíritu es el mejor". Hablamos del filósofo Spinoza, el favorito de Einstein, y que reiteraba "vivimos, nos movemos y existimos en la energía del espíritu. La muerte transmuta nuestra energía pero seguimos participando de la eternidad aunque no seamos inmortales por la obra plasmada y las ideas universales abrazadas". 

Cuando en 2016 se legaliza el cannabis medicinal en Puerto Rico, la vida nos permitió trabajar de nuevo en un ambicioso proyecto para crear un sistema integrado de elaboración y recomendación precisa  de productos con la colaboración de todo su equipo de salud. "Jaime, me decía Johnny, nuestra aportación va a ser garantizar un sistema de vigilancia y seguimiento observacional al paciente para saber qué resultado favorable, adverso o neutro percibió el paciente de su tratamiento". El trabajo está en progreso y no puedo hacer otra cosa que no sea continuarlo a nombre de mi amado amigo.  

Mi padre fue el contable del padre de Johnny así que por toda una vida los Claudio y los Rullán colaboraron en el arte de vivir. Desde que lo conocí, y ahora con el retroscopio, puedo afirmar categóricamente que Johnny siempre fue un "Mensch". El término viene del hebreo yiddish que significa persona íntegra y honrada. Un "mensch" es alguien para admirar y emular, alguien de carácter noble. La clave para ser 'un verdadero mensch' es carácter, rectitud, dignidad, un sentido de lo que es correcto, responsable, decoroso. 

El término se usa como un gran cumplido, lo que implica la rareza y el valor de las cualidades de ese individuo. Hay pocos cumplidos judíos más altos para pagarle a alguien que llamarlo mensch, aunque, por supuesto, un verdadero mensch sería demasiado modesto para querer ser halagado. 

Un mensch es una persona en quien se puede confiar para actuar con honor e integridad. Pero el término significa más que eso: también sugiere a alguien amable y considerado, una responsabilidad fusionada con la compasión, una sensación de que las propias necesidades y deseos personales están limitados por las necesidades y los deseos de otras personas, contención y humildad, siempre sensibles a los sentimientos y pensamientos de los demás. Un mensch es impulsado por una decencia innata, motivada quizás por un sentido de valores pero no por reconocimiento. 

Estoy seguro que de una forma u otra le preguntaste a tu amada María y a tus seres queridos, alguna versión de estas palabras de Oliver Sacks, famoso neurólogo y escritor, que antes de morir de cáncer dijo: "No puedo pretender que no tenga miedo. Pero mi sensación predominante es de gratitud. He amado y sido amado; Se me ha dado mucho y he dado todo lo que pude a cambio. He leído y viajado y pensado y reído. He tenido un tremendo amorío con el mundo y la salud pública, ese romance especial que tienen los que aman a su familia, amigos y a su pueblo. Por encima de todo, he sido un ser sensible, un animal pensante, en este hermoso planeta, y eso por sí mismo, es un enorme privilegio y aventura". Sé que lo pensaste Johnny, sé que lo vocalizamos. 

En el espíritu de la música de Bach donde nos refugiábamos de nuestro agnosticismo intelectual, te dedico esta interpretación de la cantata 106 de los hermanos Jussen de Dinamarca, angelitos encarnados, que la tocan en tu memoria. Es un poema musicalizado para impartir serenidad ante la partida de un ser amado. Te la ofrezco a ti querido Johnny. No puedo desearte que descanses en paz porque estoy seguro que algo te estarás tramando para seguir haciendo de este, un mundo mejor.

*El autor es profesor de Cannabis Medicinal en la Facultad de Medicina de Familia de la Universidad de Puerto Rico.

 


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