Inteligencia Social

Retomemos el periodismo del verano, es justo y necesario

[OPINION]

Con el cierre de las gradas del hemiciclo del Senado el martes y lo que apunta a ser la discusión a puertas cerradas del Código Civil, el Código Electoral y el Código Municipal, con enmiendas que rayarían en posibles violaciones a los derechos humanos debemos retomar el periodismo del verano de 2019.

Fue el periodismo de verano de 2019, el que en gran medida detonó el levantamiento ciudadano, la movilización, el coraje y la fuerza del pueblo que se tiró a la calle para provocar la renuncia del exgobernador Ricardo Rosselló el pasado 2 de agosto de 2019. No dejemos que los políticos de turno nos adormezcan en el viaje del espíritu navideño y a puertas oscuras den estocadas mortales al país.

El periodismo del verano de 2019 fue el resultado del ejercicio independiente, del reporteo investigativo, coberturas periodísticas ininterrumpidas e indudablemente las redes sociales que maximizaron la divulgación de la información de forma exponencial. Y es el tipo de periodismo que debemos ver siempre en coyunturas como esta en la que se dan intentos por mover nuestra sociedad para atrás y no hacia adelante y en el que nuevamente vemos a nuestra clase artística siendo una voz fuerte de alerta y consecuentemente insultada por el presidente senatorial Thomas Rivera Schatz.  

Miremos el periodismo del verano de 2019 desde la disciplina académica.

El verano de 2019, como se le ha denominado a la jornada de 12 días previos a la renuncia del Exprimer Mandatario, validó el rol el periodismo como el cuarto poder en la sociedad puertorriqueña, algo positivo para la industria local tras verse empañada en años recientes por el cierre de importantes talleres de trabajo, despido de empleados y escasez de recursos.  

Según un recuento (Colon Almenas, 2019) del Centro de Periodismo Investigativo (CPI), el 10 y el 11 de julio, el periódico digital NotiCel, Metro y la periodista independiente y comunicadora, Sandra Rodríguez Cotto, publicaron extractos del chat en el que Rosselló y sus principales actores de gobierno pusieron al relieve una estrategia de manipulación mediática desde la estructura político partidista en la que dominaban los insultos, humillaciones a periodistas, la mofa sobre situaciones como la acumulación de los fallecidos durante el paso del huracán María, así como comentarios homofóbicos y misóginos.  El 13 de julio, el CPI reveló en su totalidad las 889 páginas del chat de Telegram. Cuatro días después, el 17 de julio, más de 250 mil personas marcharon para exigir la salida de Rosselló. El CPI publicó una historia adicional en la que expuso el esquema de corrupción relacionado al chat, precisando los papeles que jugaban contratistas, asesores y el cabildero y amigo cercano de Rosselló, Elías Sánchez Sifonte. 

Día tras día se desataron protestas durante las cuales se evidenció la estrategia política con la Policía como gatillera para desprestigiar, subestimar y distorsionar la importancia del reclamo del pueblo. Pero este intento no fue disuasivo. La masa de manifestantes a lo largo de las protestas en el Viejo San Juan, a través de los cacerolazos en las comunidades, en el exterior, se dibujó de rostros de todas las edades, sexos y trasfondos. La juventud fue la protagonista, sin duda alguna. El 24 de julio, por medio de un vídeo grabado, Rosselló anunció su renuncia, que sería efectiva el 2 de agosto. 

Los medios tradicionales, entiéndase la prensa, la radio y la televisión, siguieron de forma ininterrumpida los acontecimientos que se iban desenvolviendo ante la mirada de un país que en esta ocasión abandonó su lugar como espectador y se convirtió en actor. Lo mismo debe suceder con la cobertura del Capitolio.

Los medios, en términos generales, cumplieron cabalmente su responsabilidad de informar (Nieto1, 2017)  al país de modo que sus ciudadanos pensaran, analizaran y actuaran respecto a lo que iba publicándose. Las redes sociales fueron las mejores aliadas del empoderamiento informativo, atrapando mayores audiencias que por las vías tradicionales. Las transmisiones en vivo permitieron al ciudadano común, ya fuese por la televisión, por radio, o por vía de un Facebook Live, ver con sus propios ojos lo que ocurría de forma inmediata y rápida.

Veteranos periodistas han advertido que si las redes sociales hubiesen estado en el panorama mediático, al principio de la década de los noventa, cuando se produjeron las manifestaciones en contra de la huelga de la Telefónica, así como la Marcha por la Paz de Vieques y la salida de la Marina estadounidense, en 2000, posiblemente estas hubiesen contado con mayor asistencia.  

Durante el verano de 2019 vimos a plenitud el ejercicio del periodismo ciudadano vía las redes sociales. Con celular en mano o con cámaras, los ciudadanos documentaban y transmitían en sus propias redes su visión de lo que acontecía, convirtiéndose en sí mismos en un medio de comunicación.  

Durante la jornada, vimos la presencia de medios universitarios como Pulso Estudiantil y Sagrado TV incorporándose al ejercicio periodístico. 

Si bien es cierto que las transmisiones en vivo fueron de gran valor, también pusieron al relieve la falta de memoria histórica en ciertos periodistas, o quizás la falta de tiempo para hacer investigación y poder nutrir esos trabajos con datos comparativos de hechos anteriores ocurridos en el país, por ejemplo. De cara a coberturas de esa magnitud, los medios y los periodistas deben asegurarse de colocarse ante las cámaras lo más empapados posible del tema en discusión. Los periodistas veteranos sobresalieron sobre los más jóvenes con su capacidad narrativa, de improvisación y de relato de lo que ocurría en Fortaleza, por ejemplo, a falta de un líder de comunicaciones que informara a los periodistas qué pasaba o pasaría durante el día. 

Debo mencionar que el verano de 2019 demostró la búsqueda constante de los medios de comunicación por hacer periodismo de nuevas maneras y apelar así a audiencias que típicamente no son parte de sus públicos. En este renglón, el periodista Kefrén Velázquez Arroyo, de Wapa, se volvió un fenómeno viral, al transmitir a bordo de una motocicleta las manifestaciones convocadas por Rey Charlie. 

El verano de 2019 no hubiese desencadenado en la renuncia del exgobernador si no existiera la capacidad de masificación informativa a través de las múltiples plataformas de divulgación, siendo las redes sociales las protagonistas.

Lo mismo debiera suceder en estos días.

*La autora es profesora de periodismo, periodista independiente y especialista en contenidos.  

Bibliografía

Colon Almenas, M. S. (2019, julio 25). 934 Días en Fortaleza. Accesado en Centro de Periodismo Investigativo

Nieto1, B. G. (2017, enero 10). La función educadora de la prensa como mass media en la era digital. Accesado en Ediciones Complutense.

Pintor1, M. P.-G. (2017, septiembre 14). “Periodismo ciudadano”, ¿un nuevo fenómeno de periodismo? Accesado en Ediciones Complutense.


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