Binge

Estalla la olla de presión que es Daenerys Targaryen

Todos debimos verlo venir.

Para los fanáticos de Game of Thrones, el penúltimo episodio de la serie fue uno de completa desilusión, luego de ver que la benevolente y amada madre de los dragones y khaleesi, Daenerys Targaryen, sucumbiera a la locura e incendiara la ciudad de Kings Landing con su dragón.

Si bien fue sorpresiva la reacción de “Dany”, no debió serlo, pues desde el principio de la saga Daenerys ha estado aguantando abusos, abucheos, traiciones y subestimaciones que desembocaron finalmente en esta situación.

No ayudó que la semana pasada vimos como tuvo que aguantar la muerte de una de sus mejores amigas, Missandei of Naath, quien posiblemente era la criatura más inocente en todo el mundo de Westeros y de otro de sus dragones, Rhaegal, que fue abatido por los arpones del Iron Fleet.

Muchos han argumentado que este desarrollo va en contra de todo lo que el personaje de Daenerys representa, una libertadora y benevolente reina de los más necesitados, pero es ignorar que para llegar a donde está en estos instantes, la Madre de Dragones tuvo que incurrir en varias decisiones cuestionables.

Hemos justificado las acciones de Daenerys por considerar el peso que han tenido los actos en contra de ella, y verla como una heroína trágica, pero en retrospectiva estos actos no tienen justificación.

En la primera temporada de Game of Thrones, Daenerys miró mientras su hermano, Viserys Targaryen, le vertían oro fundido y ardiente encima de la cabeza. Si bien todos vimos con felicidad la escena, pues significaba la muerte de un personaje abusivo que se aprovechó de la joven, no quita la crueldad con la que esta miraba a su hermano al momento de morir.

En la segunda temporada, aunque liberó a miles de soldados de las manos de dueños opresores, lo hizo tras pegarle fuego a esas mismas personas y encerrar a otros en una bóveda sin opciones de salida.

Para liberar a la ciudad de Meereen, Daenerys optó por mandar a crucificar a los llamados “masters” de los esclavos a las afueras de la ciudad, pese a las plegarias de hijos y otras personas sobre el daño que causó a familias e inocentes.

No podemos olvidar que desde antes de llegar a Westeros, Daenerys había adelantado que “rompería la rueda” y nunca ha tenido miedo de matar a sus detractores con fuego, aún los Tarly, quienes simplemente seguían sus órdenes como soldados de los Lannisters.

La serie nos recuerda una y otra vez que “cuando nace un Targaryen los dioses tiran una moneda al aire, y el pueblo aguanta su respiración” pues es suerte y verdad conseguir un benévolo rey Targaryen, o un psicópata incendiario.

Sin duda, Varys tenía toda la razón al temer por la salud mental de su monarca y buscar una mejor opción en Jon Snow.


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