Música

Vienen de toda Latinoamérica para disfrutar de la salsa boricua

Extranjeros se gozan el Día Nacional de la Salsa.

Viven en Caracas, Venezuela, y aunque han padecido la crisis económica que azota a ese país, el viaje a Puerto Rico en el mes de marzo ya se ha convertido en rutina para este grupo.

Estos venezolanos no son el único grupo extranjero que anualmente pasa por los tornos del estadio Hiram Bithorn para presenciar y disfrutar del Día Nacional de la Salsa, evento que se ha convertido en “la Meca” de todo seguidor del género salsero.

Bajo una bandera de Venezuela se les divisaba en un área céntrica de la explanada frente a la tarima, bailando, cantando, riendo y conversando animadamente con la gente a su alrededor.

“Ya llevamos tres años consecutivos viniendo al Día Nacional de la Salsa”, dijo Giovanni Castro, el “portavoz” de un grupo de alrededor de 10 personas. “La atención, la acogida que nos han brindado aquí ha sido excelente. Nos encanta todo: la música, el ambiente y la gente”, agregó, al tiempo que los demás en su grupo asentían.

Pero justo al lado de los venezolanos, un trío de mexicanos mostraba una euforia similar. Bajo una bandera de México, casi en competencia con la de Venezuela, los jóvenes Jorge Flores, Carlos Martínez e Ismael Miranda (sí, como el cantante) también cantaban a toda voz mientras el Conjunto Chaney tocaba en tarima.

“Para nosotros esta es la cuarta vez que venimos porque nos encanta el ambiente, la música y sobre todo la isla”, expresó Miranda. Estos jóvenes admitieron que en México se escucha poco la salsa, pero los seguidores del género son leales.

Igual de leal ha sido Alan Marca, un peruano que vive en Nueva Jersey, que tiene una novia puertorriqueña y que luego de varias invitaciones, finalmente llegó por primera vez al evento, que hoy presentaba su edición 36.

“A mí lo que me mueve es el sentimiento que te da el ritmo de la salsa”, dijo al aclarar que no vino porque su novia se lo pidió sino porque quería venir hace años y no había podido. El joven vestía una colorida camisa polo con un diseño que mostraba muchas caras de salseros famosos.

A Alan, su novia y otras amigas querían traerlo a Puerto Rico para que aprendiera a bailar el “estilo calle, no el que enseñan en las escuelas de baile”.

“Nosotras venimos desde el 2012”, reveló Mary Jiménez, boricua residente en Nueva Jersey. “Pero queríamos traer a Alan para que viera cómo es que se baila en la calle, bajo el sol y en la brea caliente”, manifestó riendo.

El recorrido por el Hiram Bithorn mostraba también banderas de Panamá, Perú, Colombia y República Dominicana -además de las de Puerto Rico-, muestra de que el Día Nacional de la Salsa ha llegado a convertirse en un evento de reconocimiento latinoamericano.

De hecho, para cubrir el evento se registraron decenas de periodistas de Colombia, Panamá, Venezuela, Perú, Ecuador, República Dominicana y Estados Unidos.

Muchos de los extranjeros, aunque ondeaban orgullosos sus respectivas banderas o lucían gorras con el nombre de su país, también vestían con orgullo camisas alusivas a diferentes estrellas de la salsa boricua, estrellas que también son ídolos en muchos países.

No debe entonces haber temor entre los salseros. El género sigue vivito y coleando.

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