Vida

"Hoy vivo por mí y vivo por él"

Trasplantada del corazón cuenta su historia.

Cuando cumplió sus ocho años, el reloj comenzó a moverse en contra del futuro de Tania Enid Pérez Díaz, después de que se le diagnosticara una compleja condición cardíaca. Durante cuatro años, sus padres lucharon por conseguirle un corazón trasplantado, pero los intentos no daban frutos. Cuando parecían quedarle pocas horas de vida, apareció un corazón para ella, después de que un joven de 16 años fuese arrollado mortalmente.

Hoy Tania tiene 23 años, es una joven vegana, vibrante y saludable, que cuenta su testimonio donde quiera que va, como parte de su rol de portavoz de LifeLink de Puerto Rico, organización sin fines de lucro de servicio a la comunidad, dedicada a la recuperación de órganos y tejidos para la terapia de trasplante.

"Hoy yo vivo por mí y por él", dijo la joven a NotiCel, tras culminar su participación en una rueda de prensa de la campaña "Díselo a tu familia", a través de la cual se fomenta la conversación entre familiares sobre la donación de órganos.

En el momento en el que se acciona una donación de un órgano, hay dos historias de tristeza ocurriendo al mismo tiempo. Solo que, al final, ambas pueden tener un final feliz. Ese fue el caso de la familia de Tania. Sus padres llevaban cuatro años intentando dar con un corazón, después de que la menor de tres niñas fuera diagnosticada con miocardio dilatado, un padecimiento en el que el corazón tiene un tamaño mayor al que debiera.

Tania comenzó sintiéndose débil y tuvo varias recaídas que requirieron hospitalizaciones extensas. Casi al final del camino, cuando la vida de Tania pendía de un hilo, un joven de 16 años fue arrollado mortalmente. Antonio, el nombre del joven, corría bicicleta cuando un conductor ebrio lo atropelló, contó Tania.

"Cuando les avisaron a mis papás, me quedaban horas de vida, y lo primero que dijo mi mamá fue: ‘Vamos a orar por esa familia, porque en este momento están sufriendo y están pasando por algo trágico. En ese momento, hay dos historias", contó emocionada.

Una vez el corazón de Antonio entró en el cuerpo de Tania, comenzó a latir con fuerza y ella, que entonces era apenas una niña, despertó sintiendo la energía que hacía mucho no había podido sentir.

"Cuando desperté, me vi las manos rosadas, mi aspecto cambió en cuestión de horas. Antes estaba gris, mi piel era como negra, bien rara. Pero cuando desperté me vi con color. Quería comer, estaba hiperactiva, querían sedarme para que descansara. A los 12 días me dieron de alta y a los tres meses ya estaba en la escuela. Cada año me va mejor. Ahora soy vegana y me ha beneficiado mucho en mi salud cardiaca y en todos los aspectos", dijo.

Tras un año de operada, un 25 de diciembre, Tania conoció a la mamá del joven que le donó su corazón. Han forjado una relación maravillosa y en cada abrazo, la mujer puede escuchar la fortaleza del corazón de su hijo en el pecho de Tania.

"Han pasado 11 años, pero es inevitable que siempre se salgan las lágrimas. Yo hice el compromiso de vivir por mí y por él", señaló la joven, que se educó como "Health coach" y disfruta guiando a las personas por un camino más saludable.

Con este mismo testimonio, LifeLink Puerto Rico lanzó su campaña, en el vestíbulo del Centro Cardiovascular en San Juan.

La organización busca aumentar el registro de donantes en Puerto Rico, que actualmente cuenta con 686,972 personas registradas. Según cifras de LifeLink, a noviembre 12 de 2019, hay 113,377 pacientes en espera de un trasplante.


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